EL PEQUEÑO EDU

El pequeño Edu
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Hoy os voy a recomendar unos libros infantiles educativos para peques entre 6 meses/1 año a 3 años aproximadamente, que son absolutamente geniales y que nos van a ayudar a las mamás y los papás con nuestros peques ante las distintas fases de su desarrollo.

Se trata de la colección de libros: “El pequeño Edu”.

Su autora, Linne Bie, es una mamá belga que tiene cuatro hijos. Empezó a escribir los cuentos del pequeño Edu tras el nacimiento de su primer hijo, León. Y después, su segunda hija Rosalie le inspiró el personaje de Marina con el que comenzó otra colección de cuentos, muy similar a la de colección de Edu pero con personaje femenino.

Hay infinidad de títulos y son perfectos para trabajar con los niños, de una manera divertida, distintas las situaciones a las que se enfrentan a lo largo de su desarrollo y a vencer sus miedos. Estas colecciones van pasando por las distintas etapas de los peques, desde que son bebés (la hora de comer, la hora de dormir, las visitas al pediatra, el descubrimiento de las distintas partes del cuerpo, etc.) hasta las etapas de desarrollo posteriores (quitar el chupete, quitar el pañal, la fase del no, las rabietas, las salidas al parque, etc.).

Son cuentos de tapa dura y vienen con unas ilustraciones muy bonitas que a los peques les encantan y que les llaman muchísimo la atención.

Edu
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  • La colección titulada “El pequeño Edu” (o “La pequeña Marina“) trata sobre las fases de desarrollo de los bebés por lo que está indicada para los más peques (hay cuentos que son a partir de los 6 meses y otros a partir de los 18 meses). Viene con ilustraciones geniales de Edu y Marina de bebés, aún calvetes.
  • La colección titulada simplemente “Edu” o “Marina” trata sobre las fases de desarrollo de los primeros años de los niños y están enfocados a peques a partir de 24 meses (aproximadamente).

A mis peques les encanta esta colección de Edu. Siempre me piden que les lea un cuento de Edu a la hora de dormir (junto con el Pollo Pepe, los favoritos en mi casa). Edu ha ayudado mucho a mi peque mayor a la hora de quitarle el pañal, y a vencer sus miedos en las visitas al pediatra.

Os dejo los enlaces de algunos títulos interesantes (dos del pequeño Edu, dos de Edu y dos de Marina) que podéis encontrar en las librerías especializadas y también en Amazon a precios muy asequibles:

1.- “El pequeño Edu tiene sueño”: Edu tiene sueño, se pone el pijama, se cepilla los dientes, enciende la luz, mira un libro, busca a su osito y se va a la cama, ¡dulces sueños, Edu!. A partir de 6 meses.

2.-“El pequeño Edu va al pediatra”: El pequeño Edu va al pediatra con mamá. El doctor examina al pequeño Edu. Lo pesa y lo mide. Escucha su corazón y su respiración. Mira dentro de sus orejas. ¡Todo está bien! para terminar, el pediatra le pone una inyección al pequeño Edu y ¡casi no le ha dolido! Una historia que explica una visita al pediatra. Para niños y niñas a partir de 18 meses.

3.- “Edu ya no necesita chupete”: Edu siempre va con su chupete a todas partes. Lo lleva en el triciclo, en el coche, cuando va de compras con mamá ¡y hasta cuando se baña! Pero a veces el chupete le estorba… Un libro para ayudar a quitar el chupete. Para niños y niñas a partir de 24 meses.

4.- “Edu ya no quiere llevar pañales”: Edu ya no quiere llevar pañales. Mamá le acerca el orinal y le dice: «A partir de ahora puedes hacer pipí en el orinal». Ahora puede llevar calzoncillos. ¡Ya es mayor! Pero de repente nota que sus calzoncillos están calientes y mojados… Un libro para ayudar a los niños a usar el orinal. Para niños a partir de 24 meses.

5.- “La pequeña Marina dice No”«¡No!, no me quiero vestir!» «¡No, no quiero dar la mano a mamá!»… Pero finalmente Marina se viste y está a punto para ir a jugar. Marina le da la mano a su mamá y salen juntas a la calle. Decir «¡Sí!» no parece tan malo, después de todo. Un libro tierno y divertido sobre la famosa etapa del «no». Para niños y niñas a partir de 18 meses.

6.- “Marina ya no quiere llevar pañales”Mamá le acerca el orinal y le dice: «A partir de ahora puedes hacer pipí en el orinal». Ahora puede llevar bragas ¡Ya es mayor! Pero de repente nota que tiene el culito mojado? Un libro para ayudar a las niñas a usar el orinal. Para niñas a partir de 24 meses.

Mis 6 imprescindibles del verano para niños

Ahora que aprieta el calor (más bien, asfixia), que están abiertas las piscinas, y que estamos en pleno verano, os voy a contar mis 6 productos imprescindibles para ir, tanto a la piscina, como a la playa, en verano con mis peques (he dicho “imprescindibles” claro, porque mi bolsa de piscina y/o playa siempre parece la de Mary Poppins):

1) Manguitos:

Aunque siempre he tenido manguitos inflables de los de toda la vida -que, por cierto, odio inflar- con dibujos animados del tipo Patrulla Canina, o Mickey Mouse, parece ser que este año ese tipo de manguitos ya han pasado a la historia.

Los manguitos estrella de este verano son los manguitos o discos de espuma para aprender a nadar gradualmente.

manguitos de espumaEstos discos son de espuma de polietileno (como una especie de corcho) de varios colores, por lo que no se inflan (y, por tanto tienes la seguridad de que tampoco se van a desinflar), y son muy fáciles de poner y de quitar.

Vienen tres o cuatro (dependiendo de la marca) para cada brazo de tal manera que permiten ajustar la flotabilidad deseada. Por ello, a medida que el niño vaya creciendo y aprendiendo a nadar, y vaya cogiendo confianza, se pueden ir retirando discos de cada brazo. Soportan hasta 60 Kg de peso.

Os dejo aquí dos enlaces, el primero, de los discos que tengo yo, y el segundo, de unos discos de otra marca que están ahora mismo en oferta en Amazon, ambos, con los gastos de envío gratis:

Son realmente geniales y duraderos. Los bajó una niña un día a la piscina de casa y fueron todo un exitazo.

2) Toalla Poncho

Perfectas y muy cómodas para poner y quitar a los niños y mantenerles calentitos después del baño. Antes usaba unos albornoces para niños pero las toallas poncho son muchísimo más prácticas, secan igual y abultan y pesan mucho menos. Tienen capucha y algunos diseños son muy divertidos.

Las hay de infinidad de colores y dibujos y también de diferentes materiales (algodón, poliéster, microfibra, etc.). Lo importante es que escojáis una que sea de buen material para que seque bien. Nosotros las preferimos de 100% algodón, aunque para la playa están muy bien los de microfibra que se secan antes. Os dejo los enlaces de toallas poncho de ambos materiales:

3) Crema protectora de sol 50

crema de sol
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Es muy importante proteger la piel de los mas pequeños de los rayos UVA/UVB con una crema de factor de protección 50.

Yo soy fiel a las cremas de protección solar de farmacia, siempre de factor 50, más que nada porque mi peque mayor tiene piel atópica.

Se la doy a mis peques en casa siempre antes de salir de casa por todo el cuerpo y la cara antes de vestirles porque suele ser más untuosa y más rollo de dar.

Os dejo mis favoritas:

  • La Roche-Posay Anthelios leche solar niños SPF50+ 250ml. Para mi, sin duda, la mejor. Este año han sacado además una con efecto gel que se unta fenomenal y se puede aplicar incluso en la piel mojada.

  • Protextrem® SPF50+ Suncare Atopic Kids loción super nutritiva 150ml. Esta crema es especial para pieles atópicas.

Estas cremas de farmacia, comoya he dicho se las doy a mis peques en casa antes de salir. Pero como son niños, y, como sabéis, están todo el rato entrando y saliendo del agua, me llevo siempre otra crema solar en formato spray, también con factor de protección 50, que es mucho mas fácil de dar a los niños, incluso con la piel mojada, y se absorbe fenomenal, de manera que siempre vayan bien protegidos por el sol (tengo que reconocer que soy un poco histérica con el sol).

  • Mi crema en spray para niños favorita es de Lidl, de la marca Cien. Super buena y muy económica. Ya os digo, la uso para proteger a mis peques del sol después de cada baño en la piscina o en la playa.

4) Gorro para el sol

niña gorrito
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Yo soy incapaz de estar bajo el sol sin un gorro, así que hago lo mismo con mis peques. Un gorro que no les de calor y que les proteja de los rayos del sol es básico, sobretodo para los más bebés.

Para niña es muy fácil encontrar en las tiendas o grandes almacenes un gorro bueno, bonito, barato. Eso si, os recomiendo, sobretodo para los más peques, que los compréis con cintas para abrochárselo al cuello, porque si no es fácil que se lo quiten o que el gorro salga volando.

Para niños, a no ser que os gusten las gorras, es mas difícil encontrar gorros. A mi me gustan clásicos de los de toda la vida (como los de la foto). Pero también los hay de materiales especiales para proteger de los rayos UV e incluso con orejeras que no son tan “estéticos” pero que son los mejores.

Os dejo el enlace de unos gorros de corte clásico muy asequibles, que además son de material especial para proteger de los rayos UV (factor 50) y que los hay de varios colores (tanto para niño como para niña) y de varias tallas (de 0 a 12 años): gorro de sol para niños.

También os dejo un enlace de un gorro que, ademas de estar hecho con un material especial que protege de los rayos UV tiene protección de cuello y orejas. Estos también ofrecen la posibilidad de comprarlos en varios colores y en distintas tallas de 2 a 8 años: Happy Cherry sombrero infantil playa.

5) Camiseta de baño con protección UPF 50

niño jugando en la orilla
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Ya sea porque vuestro peque es muy bebé y el agua de la piscina/playa está muy fría, o porque, siendo más mayor, queréis que vayan con una protección extra, tanto para la temperatura del agua, como para los rayos del sol, las camisetas de baño son una solución perfecta.

Yo las uso principalmente para la playa, que vamos al atlántico y el agua está muy fría. La verdad es que la primera vez que las vi me parecieron un poco “antiestéticas” y quizá un poco incómodas para los peques, pero me regalaron una, y cuando la probé me di cuenta que eran super prácticas.

Os dejo los enlaces de las más vendidas en Amazon:

6) Cuchara dispensadora para bebés

Puede parecer una tontería pero para los que vayáis a la playa o piscina con bebés me lo vais a agradecer. Esta cuchara dispensadora permite ir metiendo la comida dentro y apretar cada vez que el bebé tome una cucharada.

Permite dar de comer al bebe con una sola mano, lo que es súper cómodo cuando nos encontramos en la playa y en la piscina en la que no vamos a tener trona ni manos suficientes para que el momento comida no sea un desastre: una mano sujetando el potito, la otra mano sujetando la cuchara, la servilleta volando por el viento de la playa, el bebé metiendo la mano en la arena jajaja etc.

Ya os digo, todo un descubrimiento que vale la pena totalmente. Es muy económica y permite lavarla en el lavavajillas. Aquí os dejo el enlace: cuchara dispensadora de bebé.

Pesadillas y terrores nocturnos en los niños

niña soñando
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Ayer fue la tercera noche seguida que mi peque de 3 años se despertó llorando y con miedo a dormir solo. Se despertó aterrorizado, sudando y diciéndome que tenía mucho “susto”. Así que, como os podéis imaginar, me quedé con él en la habitación hasta que se volvió a dormir. Una vez me aseguré que estaba dormido me marché de su habitación, y a la media hora, aproximadamente, volvió a despertarse, negándose a dormir solo en su cama así que…, como hace conmigo lo que quiere, me lo acabé llevando a mi cama y hemos dormido juntitos esta noche.

El episodio anterior es un claro ejemplo de pesadillas en los niños. Según los expertos, estas pesadillas producen a los niños que las sufren un miedo intenso y provocan que se despierten agitados y aterrorizados. Son sueños que no se corresponden a situaciones reales, aunque pueden estar relacionados con alguna experiencia que hayan tenido a lo largo del día que les haya impresionado o traumatizado, miedo a separarse de los padres (en el caso de niños más pequeños), miedo a la oscuridad o a algún animal o a alguna cosa, miedo a algún ser imaginario, etc.

Lo que los psicólogos y pediatras recomiendan en estos casos es, precisamente, lo contrario a lo que hice yo anoche (sin saberlo):

Se recomienda NO hacer:

  • NO meter al niño en vuestra cama, ya que así no le estáis ayudando a vencer el miedo y, además, le estáis dando a entender -de forma equivocada- que en su cama, en realidad, hay algo que temer.
  • NO entrar en la habitación nerviosos o preocupados para no trasladárselo al niño. Hay que transmitirles calma y seguridad.
  • NO entrar encendiendo la luz de la habitación de golpe sino una luz más suave (por ejemplo la del pasillo o del baño de fuera), ello para que el niño no asocie el miedo a la oscuridad y la luz a la tranquilidad.
  • NO hablar con el niño de la pesadilla en ese momento porque es cuando la ha tenido y puede dificultar aún mas que vuelva a dormirse. Lo podéis hablar mejor al día siguiente.

Se recomienda hacer:

  • Como siempre, para todo lo relativo a los niños, seguid siempre la misma rutina antes de ir a dormir. Un baño templado, una cena ligera y un poco de leche antes de dormir, leer un cuento juntos, su peluche favorito, etc. Todo lo que sea necesario para evitar la excitación o la ansiedad del niño antes de acostarle.
  • Cuando tenga una pesadilla, id a calmar al niño cuanto antes, abrazadle y consoladle para que se tranquilice lo antes posible. Yo intento cambiar de tema y hablar de cualquier cosa distinta que le haga gracia al niño para que se le vaya olvidando su angustia.
  • Y, sobretodo, permaneced a su lado hasta que logre volver a dormirse (en su cama).

Diferencias entre las pesadillas y los terrores nocturnos:

niña con miedo
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Los expertos diferencian las pesadillas de los terrores nocturnos. Así, señalan que, mientras que las pesadillas se suelen dar más en las horas profundas del sueño, esto es, en la segunda mitad de la noche, los terrores nocturnos se dan en las horas menos profundas del sueño que se corresponden con la primera mitad de la noche.

Otra diferencia que indican es la forma de despertar del niño: mientras que en el caso de las pesadillas el niño se despierta angustiado y es totalmente consciente de la realidad (incluso se acuerda del mal sueño), en el caso de los terrores nocturnos la reacción del niño es más brusca. Los niños con terrores nocturnos se despiertan de forma muy agitada, gritando como locos, o pataleando fuertemente, y aunque tengan los ojos abiertos, dicen los expertos que no están totalmente despiertos y no son conscientes de lo que pasa.

Por todo ello, en el caso de las pesadillas los niños van a tardar más tiempo en volver a conciliar el sueño y, además, al día siguiente, se van a acordar de todo. Por el contrario, en el caso de los terrores nocturnos, los niños van a tardar mucho menos en volverse a dormir y al día siguiente no se van a acordar de nada.

En el caso de los terrores nocturnos los expertos recomiendan no intervenir para no despertar al niño. Simplemente permaneced a su lado (para evitar que se pueda hacer daño) hasta que veáis que se vuelve a quedar dormido.

Por lo visto, tanto los episodios de pesadillas, como de terrores nocturnos son frecuente en niños a partir de los 2 años (aunque indican que son más frecuentes a partir de los 3) y, salvo que sean excesivamente prolongados, no hay que tratarlos sino que suelen desaparecer poco a poco.

Magdalenas caseras (estas si salen)

resultado de la receta de magdalenas
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Hacía mucho que quería escribir este post para las que os guste cocinar en casa. Yo no soy demasiado buena cocinera, pero esta receta de magdalenas caseras que hago son súper fáciles, salen buenísimas, son sanas, y a los niños les encantan. Son perfectas para desayunos y meriendas.

La receta da para unas 15/16 magdalenas aproximadamente. El resultado final es el de la foto de arriba.

Ingredientes:

  • 3 huevos.
  • 200g de harina.
  • 125g de azúcar.
  • 50ml de leche (mejor entera pero si tenéis semidesnatada también vale).
  • 100ml de aceite de oliva (es mejor si tenéis uno suave en vez de virgen extra por el sabor, pero vale cualquiera).
  • 1 sobre de levadura (Royal).
  • 1 pizca de sal.
  • Ralladura de una naranja.
  • Media cucharadita de esencia de vainilla (opcional).
  • Moldes de papel rizado de magdalenas + bandeja para magdalenas o moldes de silicona para magdalenas.

Vamos a empezar mezclando, uno por uno y como ahora os diré , todos los ingredientes, dejando para el final la harina y levadura previamente tamizadas (yo las añado con un colador).

Preparación:

En un bol vamos a batir los huevos hasta que queden esponjosos. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo.

Después vamos a añadir el aceite y vamos a seguir batiendo.

Seguimos el mismo proceso con la leche, la ralladura de naranja y la pizca de sal.

Al final, si queremos, podemos añadir media cucharadita de café de esencia de vainilla, que le da un toque de sabor buenísimo a las magdalenas (el bote de esencia de vainilla lo podéis encontrar en cualquier supermercado, normalmente junto con la levadura y demás cosas para pastelería). Pero esto último es opcional ya que sin la vainilla quedan igualmente buenísimas.

Por último, añadimos la harina y la levadura tamizadas y las incorporamos a la mezcla con una espátula o con la misma barilla que hemos utilizado para batir.

Metemos el bol con toda la mezcla en la nevera unos 10/15 minutos y precalentamos el horno a 200º C.

Mientras tanto, podemos ir preparando la bandeja de las magdalenas e ir colocando los papeles rizados en ella (para que no se os peguen las magdalenas al molde). O, en caso de que tengáis moldes de silicona, los podéis ir colocando en la bandeja de horno. Yo tengo una bandeja de moldes como la de la foto, en la que coloco los papeles rizados, y otra más pequeña que meto a la vez en el horno, porque normalmente me salen 15/16 magdalenas.

bandeja moldes
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OJO! No recomiendo poner directamente la mezcla en los papeles rizados para las magdalenas sin una bandeja de moldes debajo. Y eso ¿porqué? porque no os van a subir hacia arriba sino que se os van a deformar  a los lados y las magdalenas no salen con su típica forma, con “copete”.

Tras estos 10/15 minutos, sacamos la mezcla de la nevera, le damos una última batida, metemos la mezcla en una jarrita, y vamos rellenando los moldes. Tened en cuenta que el relleno tiene que llegar solo hasta la mitad del molde para que no se salga cuando suba. Y otra cosa, si se os cae un poco de mezcla fuera de los moldes de papel, limpiar bien esas manchas antes de meter la bandeja al horno porque si no se os van a quemar y va a oler un poco a quemado.

Una vez que tenemos todos los moldes rellenos con la mezcla, echamos una pizca de azúcar por encima de cada magdalena y metemos la bandeja al horno.

El tiempo de cocción es de 15/20 minutos (depende un poco del horno) a 180ºC. OJO! Es muy importante no abrir el horno antes de este tiempo porque si no, se os van a bajar las magdalenas y no os van a salir bien.

Una vez que ha pasado este tiempo (15/20 minutos), pinchamos una magdalena con un tenedor y si nos sale limpio es que están hechas!. Sacamos la/s bandejas, y las dejamos enfriar.

Una vez que estén frías, os recomiendo que las metáis en un tupperware o caja de plástico para que la parte de arriba (azúcar) no se endurezca y estén blanditas y esponjosas.

magdalena
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Y este es el resultado! Lo mejor, su sabor. Por supuesto, para los más atrevidos, podéis variar la receta a vuestro gusto y añadir a la mezcla algo de fruta, pasas, frutos secos (pocos para que suba la mezcla) o pepitas de chocolate. Espero que os gusten, tanto a vosotros como a vuestros peques!

 

VIGILABEBÉS CON CÁMARA INTEGRADA A PRECIOS LOW COST

niño dormido
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Hoy analizamos tres vigilabebés (o intercomunicadores para bebés) con cámara integrada que os recomiendo por su calidad-precio.

Y es que este tipo de dispositivos son generalmente muy caros (no bajan de los 120/150€ y pueden alcanzar los 200€), lo cual hace que, o nos tengamos que gastar un dineral, o que nos tengamos que decantar por los típicos vigilabebés más sencillos únicamente de audio, sin cámara integrada.

Sin embargo, existen en el mercado dispositivos con cámara de seguridad integrada a unos precios imbatibles de los que ahora os hablaré. Los dos primeros los he probado personalmente (uno porque lo compré yo para mi bebé y otro porque lo tiene mi cuñada para el suyo); y el tercero no lo he probado, pero tengo amigas que lo están usando y que están muy contentas con él. Os dejo (en los títulos) los enlaces a todos ellos, por si os interesan.

Por eso tenía muchas ganas de colgar este post, porque, verdaderamente, es una opción perfecta para padres y madres que no quieran -o no puedan- gastarse una fortuna, pero no quieran renunciar a un vigilabebés de este tipo que, claro, son mucho más completos, puesto que el hecho de poder estar en el sillón viendo la televisión, o en cualquier otro lado de la casa, y poder visualizar y oír a tu bebé al mismo tiempo, nos va a dar un plus de tranquilidad. Y ello a parte de otras funciones extra con las que cuentan, como veréis a continuación:

  1. Vigilabebés inalámbrico con cámara integrada de GHB

Es uno de los más vendidos y recomendados por su calidad-precio. Su precio en Amazon, como podréis comprobar es súper económico y los gastos de envío gratis.

Tiene bastante alcance (indica que tiene un alcance de 260 metros sin barreras). Yo lo he probado en mi casa, que tiene aproximadamente 100 metros, con barreras, y me funciona perfectamente. Cuenta con batería interna por lo que no necesitamos pilas, sino que únicamente tendremos que cargar el monitor con el cable cargador que incluye el aparato.

  • La cámara es de 2 pulgadas y tiene que estar siempre conectada a la red para que funcione. Tiene sensor de visión diurna y nocturna por infrarrojos. La imagen es muy nítida, se ve perfectamente a tu bebé tanto de día (a color) como de noche (en blanco y negro).

Una peculiaridad muy práctica de la cámara es que tiene un sensor que mide la temperatura de la habitación para que siempre sepáis que vuestro bebé no está pasando frío.

  • El monitor-receptor es inalámbrico y cuenta con bastante batería. Pesa poquísimo y viene con una patilla para poder colocarlo sobre una superficie y también con un orificio en la parte de arriba para que podáis atar un cordón y llevarlo colgado con vosotros si estáis haciendo cosas.

El monitor tiene varias funciones: nos permite tanto escuchar como hablar a nuestro bebé desde donde estemos para tranquilizarlo hasta que se duerma, podemos activar melodías desde el propio monitor para que le suenen al bebé y ayuden a que se duerma o se relaje, e incluso podemos registrar el vídeo o sonido que esté haciendo el bebé en ese momento.

Una peculiaridad de este dispositivo (a diferencia de los otros dos que os voy a recomendar) es que no usa tecnología wifi, sino que usa comunicación tipo gms como en los teléfonos. Ello permite que no haya peligro de desconexión en caso de que se pierda la red de wifi o que ésta sea baja en alguna estancia de la casa.

La verdad es que lo recomiendo 100%. Vale una cuarta parte que otros dispositivos similares que venden en otras tiendas y la verdad es que cubre perfectamente las necesidades que esperamos.

2. Vigilabebés digital con cámara integrada HD de KYG

Este dispositivo pesa algo más y es un poco más grande que el anterior pero ofrece una calidad-precio similar. En este caso, funciona con wifi inalámbrico.

  • Cuenta con una cámara HD de 2,4 pulgadas, esto es, algo más grande que en el dispositivo anterior, y tiene un alcance de 200 metros. La cámara tiene varios botones con los que se puede ajustar el brillo de la imagen y permite hacer zoom para ver mas de cerca al bebé. También tiene cámara de visión nocturna de gran nitidez y, al igual que el anterior, cuenta con un sensor de temperatura.

La cámara ha de estar conectada siempre a la red.

  • El monitor-receptor es inalámbrico con muy buena batería. Tiene una pestaña por detrás para apoyarlo en cualquier superficie y además viene con una pinza muy práctica para enganchártelo al pantalón y llevarlo contigo por toda la casa. Cuenta también con función bilateral para escuchar y hablar al bebé a distancia o activarle nanas o melodías para relajarle.

Esta pantalla tiene una función denominada “Modo VOX” para ahorrar energía, que permite que no siempre tenga que estar encendida sino que se active solo cuando detecte cualquier ruido, lloro o grito del bebé. Por último, también cuenta con una luz ambiente que puedes activar desde el monitor, pero que se enciende en la cámara, por si el bebé se despierta.

Su precio en Amazon es imbatible, con gastos de envío gratuitos. Como veréis, un precio que nada que ver con el de los dispositivos habituales con cámara a los que solemos estar acostumbrados (que cuestan más de 150 €).

3. Vigilabebés con cámara de seguridad integrada de Kid Kangoo

Este último dispositivo no lo he probado personalmente, pero lo he incluido también aquí porque me han hablado maravillas de él.

Es algo más caro que los otros dos, pero es un precio más que aceptable si lo comparamos con otros dispositivos similares. Al igual que el dispositivo anterior, en este caso también funciona con tecnología wifi inalámbrico.

  • La cámara es de 750P HD, con función zoom y gran alcance de 200 metros. La cámara, además, es giratoria de 350º y de 120º para ver a tu bebé desde cualquier ángulo. Cuenta con sensor de temperatura ambiental y de monitor en color con pantalla de 2,4 pulgadas, y visión nocturna.

Por último añadir que  también tiene una función de luz nocturna.

  • El monitor pesa poquísimo y tiene una pinza para poder llevarlo colgado por la casa, así como una pata trasera para apoyarlo en cualquier superficie.

En este caso, también cuenta con una función de activación y desactivación automática de la pantalla para optimizar una larga duración de la batería. Tiene función bidireccional para escuchar y hablar a distancia a tu bebé así como un modo música con canciones de cuna que se activa desde el monitor para ayudar a dormir y relajar al bebé.

En resumen, como veréis los tres tienen características similares a precios increíbles. Espero que os ayude!

DIFERENCIAS ENTRE EL PRIMER Y EL SEGUNDO EMBARAZO

embarazada con niña
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¿Hay diferencias entre el primer embarazo y el segundo? La respuesta es, como os podréis imaginar, sí. Las mamás que lo hayáis experimentado ya sabréis a qué me refiero.

Es evidente que cuando nos quedamos embarazadas por segunda vez ya sabemos a que nos enfrentamos por la sencilla razón de que ya lo hemos vivido (a diferencia de la primera vez que, por mucho que nos lo cuenten, no se sabe lo que es, ni qué aguante tenemos hasta que no se experimenta por una misma).

Con el segundo embarazo, sabemos cómo nos va a cambiar el cuerpo durante el embarazo, qué cosas podemos comer y cuales no, lo que supone un parto –y un post parto–, sabemos que pasaremos una buena temporada sin dormir y como afrontar mejor esa etapa, nos sabremos de memoria los tipos de biberones (boca ancha o estrecha), tendremos toda la logística montada (cuna, carrito, sillita, silla de coche etc.), y estaremos inmensamente familiarizadas con el apiretal, el Dalsy, el colikind, etc… Y todo esto, ya es una ventaja.

Lo que no sabremos tanto (o al menos yo no sabía tanto) son las siguientes diferencias:

1) La tripita nos va a salir mucho antes:

Tras un embarazo previo, los músculos abdominales están mas relajados y la piel más elástica por lo que la tripa se va adaptar mucho antes al crecimiento del bebé.

Mientras que en un primer embarazo la tripa (propiamente de embarazada) no nos sale hasta el quinto o sexto mes, en el segundo embarazo ya tendremos tripita alrededor de las 12 semanas.

Por mi experiencia, os puedo decir que lo anterior es totalmente cierto. Fue asombroso cómo, antes de cumplir los tres meses de embarazo ya tenía tripa. Menuda diferencia de mi embarazo anterior en el que no me creció la tripita hasta el inicio del sexto mes de embarazo.

2) Normalmente, vamos a engordar menos que en el primer embarazo:

Obviamente el hecho de engordar más o menos depende de cada mamá, de su genética y de cómo se cuide y se alimente en el embarazo. No obstante, según los expertos, en el segundo embarazo, aunque nos crezca antes la barriga, se suele aumentar menos de peso que en el primer embarazo.

En mi caso, no fue del todo así: en el primer embarazo empecé a engordar de forma más rápida a partir del cuarto mes de embarazo, y en cambio, en el segundo embarazo me costó mas engordar, es decir, iba engordando de forma más progresiva según avanzaban los meses

Sin embargo, al final, engordé prácticamente lo mismo en los dos embarazos, unos 13.5 kilos en el primero y 12,5 kilos en el segundo (y ello teniendo en cuenta que mi peque menor nació un mes antes de tiempo). No obstante lo anterior, conozco a muchas mamás que afirman que en el primer embarazo engordaron un montón, y que en el segundo embarazo cogieron mucho menos peso.

3) Vamos a sentir los movimientos y las pataditas del bebé mucho antes:

A diferencia del primer embarazo en el que normalmente una madre primeriza no nota los movimientos del bebé hasta la semana 20-22, en el segundo embarazo ya los vamos a poder sentir a partir de la semana 14 de embarazo.

Según indican los expertos, esto se debe a que, como ya hemos experimentado en un embarazo previo, somos capaces de reconocerlo mucho antes. Lo cierto es que no se por qué somos capaces de sentir a nuestro segundo bebé antes, pero es real. En mi caso pude sentir a mi segunda peque mucho antes que al primero.

4) El bebé tiene más probabilidades de nacer antes que en el primer embarazo:

Insisto, ello depende de cada caso concreto. Pero, por lo general, mientras que en muchos casos en un primer embarazo al bebé le cuesta salir (está muy agustito en la tripita) y se suele cumplir la semana 40, en un segundo embarazo hay más probabilidades de que el bebé nazca un poco antes de tiempo. ¿Por qué? Según los expertos porque el cuello del útero está más blando después de un embarazo previo y es más difícil que se mantenga cerrado hasta el final de la gestación.

En mi caso fue totalmente así, mi peque mayor nació en la semana 39+6 (es decir, casi en la semana 40) y, en cambio, mi peque menor –que estaba deseando salir desde el séptimo mes de embarazo– nació en la semana 35.

5) El segundo embarazo es algo más molesto de llevar que el primero:

Y no lo digo porque se tengan más dolores o molestias asociadas al embarazo en sí mismo, sino porque, a diferencia del primer embarazo en el que estábamos solas (sin niños) en casa y podíamos relajarnos más, dormir más, ver una película tranquilamente en el sillón, o hacer lo que nos diera la gana, en los embarazos posteriores vamos a tener niños en casa (de los que ocuparnos), nos vamos a mover más, vamos a hacer mas esfuerzos y a dormir menos y, por tanto, vamos a estar mucho más casadas y molestas.

Doy fe de ello. No tiene nada que ver el primer embarazo que el segundo. En mi caso, en mi primer embarazo solo existía yo, por lo que me hacía un montón de fotos de mi tripita, me cuidaba, dormía lo que quería, ponía los pies en alto cuando los encontraba hinchados, en definitiva, solo tenía que ocuparme de cuidarme a mí misma y de dejarme cuidar por mi marido. En cambio, en el segundo embarazo, me tenía que ocupar de mí y de mi peque, que en aquella época tenía tan solo 1 año (sí, lo se, los tuve súper seguidos!), por lo que os podéis imaginar el trabajo que era, las horas de sueño disminuyeron bastante respecto a mi primer embarazo, le cogía en brazos, salía y entraba con él al parque, a la guarde, a llevarle al médico cuando le tocaba, pasaba mi tiempo libre jugando con él, dándole de merendar, bañándole, duchándole, etc. Por lo que me encontraba siempre cansada y tenía muchas más molestias que en el embarazo previo.

6) El parto es más sencillo tras un segundo embarazo:

Ni que decir tiene que cuando te pones de parto por segunda vez sabes identificar enseguida lo que es una contracción, lo que es una enorme ventaja.

Además, en la mayoría de los casos, -salvo que haya algún tipo de complicación- el parto suele durar menos tiempo que el primero. Según los expertos, mientras en un primer parto la fase de expulsión puede durar incluso 24 horas desde el inicio del trabajo hasta el parto, en un segundo parto, como se suele dilatar antes, los tiempos se reducen a la mitad.

En mi caso también se cumplió esto, mi segundo parto fue mucho más corto, menos doloroso y mas sencillo que el primero.

7) Normalmente, en el segundo embarazo la depresión postparto es mucho menor:

Y es que, aunque vamos a sufrir igualmente un bajón hormonal, las madres experimentadas tienen menos riesgo de sufrir la depresión postparto que las primerizas. La experiencia cuenta muchísimo, y vamos a saber como afrontar todo mucho mejor, a tener mucha más paciencia, a saber que implica todo este proceso, a saber delegar mejor, etc.

En mi caso, tuve una gran depresión postparto tras mi primer embarazo. Creo que fue inmadurez mezclada con un desbarajuste hormonal brutal y, la verdad, me sentí muy mal (sin motivo!). En cambio, tras el segundo embarazo, si bien noté un cierto bajón hormonal, no tuve depresión postparto (o, al menos, no la sentí como tal).

Para las que os estéis pensando tener el segundo y para las que ya hayáis dado el paso, os dejo las referencias de dos libros interesantes sobre como afrontar la llegada del segundo hijo:

  1. “Esperar el segundo”, de Joan Leonard, que retrata muy bien situaciones reales que son diferentes tras el segundo hijo.
  2. “Segundo hijo: madre de dos”, de Rebecca Abrahams, que nos cuenta la diferencia de pasar de un hijo a dos. Un best-seller en Gran Bretaña.

EL FENÓMENO DEL POLLO PEPE

portada libro
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¿Qué tiene el Pollo Pepe que ENCANTA y CHIFLA a todos los niños?

El libro del El Pollo Pepe (de la editorial SM), es un auténtico best-seller, un libro imprescindible que cautiva a los más peques desde el primer momento. Su autor es Nick Denchfield, un escritor inglés (de hecho, los libros en versión original se llaman “Charlie Chicken”) y las ilustraciones  son de Ant Parker.

¿Que secreto tienen estos libros? La verdad, lo desconozco. Lo que os puedo contar es que son unos cuentos súper sencillos (básicos, vaya), que intercalan una página donde empieza una frase con otra página con pop-ups o desplegables, que termina esa frase.

Es un libro que llama poderosamente la atención de los más peques, que invita a que lo manoseen, lo abran y lo cierren, y que interaccionen con el cuento. Son muy cortitos (de apenas cuatro hojas) y al final tienen una sorpresa en forma de hoja desplegable para terminar el cuento.

Está recomendado para niños de 1 a 5 años. Los niños que aún no sepan hablar van a disfrutar un montón con los volúmenes y la estética de las páginas así como los pop-ups del cuento que podrán tocar, abrir y cerrar. Y los niños algo más mayores, que ya sepan hablar, se van a divertir acabando la frase que empiezan a leer en una hoja y que termina en la siguiente hoja con el pop-up o desplegable correspondiente.

Tanto las ilustraciones como el colorido de los libros del Pollo Pepe son enormemente atrayentes para los peques. Además, tienen un componente educativo, les ayudan a aprender vocabulario, y consiguen que quieran leerlos una y otra vez.

Conocí al Pollo Pepe -como siempre- a través de la Guarde donde va mi peque mayor (lo que tiene ser madre primeriza). Me hizo mucha gracia el título del libro la primera vez que lo escuché, pero vamos, no me explicaba por qué un pollo amarillo les gustaba tanto a todos los niños.

Pues bien, estas navidades mi peque pidió a los reyes Magos el cuento del Pollo Pepe, y desde entonces, es nuestro libro de cabecera. En su primer libro, el Pollo Pepe nos cuenta como va creciendo y se va haciendo grande por comer tanto y tan bien: tiene una gran barriga, unas grandes patas y un pico enorme (este último desplegable es el favorito de mis peques). Os dejo algunas fotos:

libro pollo pepe
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libro pollo pepe
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pollo pepe 3
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final del libro
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Mis peques (de 1 año y 3 años respectivamente) están enamorados del Pollo Pepe (en alguna foto se nota que manosean bastante el libro…). Tanto es así, que ya tenemos los tres libros que hay del Pollo Pepe.

Y es que a parte del Libro de “El Pollo Pepe” original, que lo podéis encontrar también en un formato mucho mas grande, titulado “El gran libro del Pollo Pepe”, hay otros dos más: os dejo los enlaces donde podéis encontrarlos (cuestan, aproximadamente, en torno a 12,50€ cada uno): “El Pollo Pepe aprende a volar”, que nos cuenta los pasos que va dando Pollo Pepe para aprender a volar; y “El Pollo Pepe va al colegio”, que nos cuenta el primer día de cole del Pollo Pepe.

QUITAR EL PAÑAL (II)

 

niño en la playa
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Hace un par de días empecé este post sobre Quitar el Pañal (I), pero me dejé alguna cosa en el tintero. En esta segunda parte de Quitar el Pañal os hablaré de los trucos para hacer más agradable este proceso a los peques, y también os recomendaré los cuentos educativos favoritos para ayudar a quitar el Pañal que a mis peques les encantan.

1) Trucos para hacer más fácil el proceso de quitar el pañal:

Estoy segura que cada una tendrá sus propios trucos, porque como siempre digo, cada niño es un mundo. Desde mi experiencia, y teniendo en cuenta que mi hijo era un poco “vaguete” para ir al baño, las cosas que me han funcionado son las siguientes:

Crea un clima agradable y atractivo en el baño.

Para ello, tal y como os recomendé en el anterior post Quitar el Pañal (I), comencé comprando un orinal de su color favorito (azul) y pegué una pegatina con un dibujo que se que le gusta.

También compré un adaptador de WC que utilizo con un taburete de IKEA que compré hace tiempo, y que ya utilizábamos para que mi peque llegase a lavarse las manos y los dientes.

Después, me hice con unos cuentos sobre ir al baño solo, de los que os hablaré a continuación, y los pusimos encima del mueble del baño para que cada vez que fuese mi peque al baño leyéramos un cuento juntos.

A parte de esto, le compré ropa interior de sus dibujos favoritos (Patrulla Canina, Mickey Mouse, etc.).

No esperes a que el peque te pida ir al baño:

En la mayoría de los casos, sobretodo al principio, el peque no pide ir baño. Bien porque aún no lo ha aprendido (tardan un poco en ello), bien porque está entretenido jugando y no le apetece dejar de jugar para ir al baño. Si esperas a que te pida ir al baño, seguramente acabe haciéndose pipí o caca encima.

Para evitarlo, tenemos que insistir cada cierto tiempo (en mi caso lo hago cada hora) en que vaya al baño. A mi peque a veces le cuesta mucho y no quiere, o dice que no tiene ganas, pero le suelo convencer con algún cuento o juguete y acaba haciendo pipí en el orinal (y yo pensando: “menos mal que decía que no tenía ganas…“).

Cuando estamos en la calle, ocurre lo mismo. Al principio los peques no están acostumbrados a ir al baño y no suelen pedir pipí (en el caso de mi peque, le parecía mucho más cómodo hacérselo encima). Por ello, tenemos que acordarnos de llevarles al baño cada cierto tiempo aunque no nos lo pidan.

En los casos en los que se le “escape” el pipí, según los expertos, no es bueno regañarle. Aunque, eso sí, cuando esto le ocurre a mi peque, yo le insisto en que la próxima vez el pipí hay que hacerlo en el orinal. En los primeros días y semanas hay que contar con que se le va a escapar algunas veces. Conozco casos de alguna madre que me ha dicho que una vez le quitó el pañal a su hijo/a (principalmente niñas) ya no volvieron a hacerse pipí encima. Pero no es lo normal.

Inventa un ritual divertido cada vez que vayáis al baño:

He leído mil cosas sobre esto. En mi caso, me han sido súper prácticos los cuentos sobre quitar el pañal. A mi peque le encantan, y tiene el aliciente de que, cada vez que va al orinal, puede coger un cuento, o lo leemos los dos juntos.

Hay expertos que recomiendan también llevar al baño algún juguete, o un muñeco que haga pipí como él.

Cuando consigue hacer pipí en el orinal, los dos gritamos bien!! Y aplaudimos. Se pone muy contento. Después le dejo que lo mire (porque es muy curioso), y que él solito se limpie (y yo le vuelvo a limpiar como Dios manda después), que tire de la cadena (le encanta) y nos lavamos las manos con agua y con jabón (de fresa!).

Después de vestirlo le recuerdo lo chulo que es su calzoncillo de dibujos, y le doy un abrazote.

Deja que te acompañe al baño:

Deja que te acompañe al baño cuando tu peque quiera o sienta curiosidad. Así verá que hacer pipí o caca en el orinal es lo natural. Y que vea que haces la misma rutina que haces con él (limpiarse, tirar de la cadena y lavarse las manos).

Hace tiempo que olvidé lo que era ir al baño sola y tranquila (sobre todo los fines de semana) pero si es por una buena causa…

2) Los mejores cuentos educativos para dejar el pañal:

Como vengo diciendo, en mi caso, los cuentos educativos sobre quitar el pañal han sido infalibles con mi peque Le encantan y, aunque son repetitivos, ayudan a los niños a tener conciencia de que ya no llevan pañal, y a entender mucho mejor (y a su manera) este proceso.

Cuentos de esta temática hay muchos y muy variados, os dejo nuestros favoritos y los que yo he utilizado (y sigo utilizando):

  • “Todo el Mundo Va”, de Emile Jadoul. Este cuento lo conocimos a través de la guarde a la que va mi peque mayor porque se lo contaron allí y vino encantado. Luego, en la misma guarde, hicieron con los niños una representación del libro, con la canción que lo acompaña, que fuimos a ver los papás. Es un libro básico “para principiantes”, esto es, el primer libro del peque, en el que se les explica que “todo el mundo va”, es decir, la naturalidad del control de esfínteres. Lo podéis encontrar como libro físico de tapa dura con ilustraciones a un precio súper económico, y complementarlo con el video de Youtube de la propia autora (os dejo el enlace: Video de “Todo el mundo va” ).
  • “Puedo mirar tu pañal”, de Guido van Genechten. Trata de un ratón muy curioso que va mirando los pañales de sus amigos. Sus amigos, claro está, también quieren mirar el pañal del Ratón y se llevan una gran sorpresa. Es un libro de solapas desplegables. Este libro también lo conocimos a través de la Guarde ya que un día mi peque trajo a casa una manualidad que habían hecho en forma de pañal con una caca pintada encima… Del mismo autor os recomiendo “El libro de los culitos”.

A parte de los cuentos anteriores, que quizá sean de los más conocidos, mis libros “estrella” han sido los dos siguientes:

  • “Voy solo al baño”, de Editorial Planeta. Un libro de iniciación o primer cuento, de hojas duras, que trata de como Pablo le enseña a sus juguetes el ritual de ir solito al baño. Sus juguetes le animan y lo celebran al final. Lo descubrí por casualidad y os puedo asegurar que no sólo le gusta a mi peque mayor, sino que mi peque pequeña, con tan solo 12 meses, ya baila la canción final. Es un libro con botones que los niños pueden apretar y  que tienen distintos sonidos -muy reales-. Ya veréis, es muy divertido. Lo hay en versión niña “Voy sola al baño”, que es exactamente igual, pero contado por una niña que se llama Lucía.
  • “Edu ya no quiere llevar pañales”, de Linne Bie. Es un libro mucho menos básico que el anterior. Para niños quizá un poquito más mayores (a partir de los dos años) que es genial. Mi peque me pide que se lo cuente todas las noches y se lo sabe de memoria. Lo sabe contar hasta él. Os lo recomiendo, de verdad.

Espero que os haya ayudado. Mucha suerte a todos los padres y -permitidme- sobretodo, a todas las madres, que estén pasando por esta fase de dejar el pañal. Muchos besos!!

QUITAR EL PAÑAL (I)

bebe en orinal
pixabay

Algunas habréis pasado esta fase con horror y otras en cambio de forma mucho mas fácil, pero el caso es que quitar el pañal a nuestros hijos o hijas supone un quebradero de cabeza.

Hay muchos consejos y pautas de médicos, y psicólogos para seguir en este proceso. La edad en la que se suele quitar el pañal es alrededor de los dos años y medio aproximadamente –o eso dicen- pero lo cierto es que desde mi experiencia puedo decir que depende del niño más que de la edad. Habrá niños que se lo pueden quitar antes de los dos años y otros tengan que esperar a cumplir los tres años.

Lo importante es que no se lo quitemos antes de tiempo o a última hora con la presión de que tiene que empezar el colegio, porque a veces este proceso requiere su tiempo y nos podemos volver locos.

Una de las primeras cosas que leí y que me llamó mucho la atención, es que para quitar el pañal, no sólo tiene que estar preparado el niño sino también nosotros, los padres: doy fe.

Es conveniente saber lo que supone este proceso y tener todo el kit preparado –orinal, cambio de ropa, ropa interior de aprendizaje, tiempo libre para estar en casa, mucha ropa de cambio para los primeros escapes, toallas u otro material absorbente para cuando se siente en los sillones, sillas, o incluso en el coche, etc.!!- es muy importante. Y es que el proceso de quitar el pañal requiere mucha comprensión y mucha PACIENCIA, PACIENCIA, Y PACIENCIA, sobretodo los primeros días o semanas.

En mi caso, he hecho siempre caso omiso de los comentarios de la “gente” del tipo a “es demasiado mayor, ya debería ir sin pañal”, “pues al niño de mi amiga le quitaron el pañal mucho antes”, etc. (algunas ya sabréis a qué me refiero). Y hemos quitado el pañal a nuestro peque mayor con dos años y 9 meses. Puede parecer muy tarde pero, como he dicho antes, este proceso depende más que de la edad, de la maduración del niño y también de las circunstancias que viva. En nuestro caso, como es de enero, no hemos tenido prisa porque le queda tiempo de sobra hasta que empiece el cole en septiembre y además, desde la llegada de mi otra peque, ha sido todo más difícil por el tema de los celos, del que ya os hablé en el post de “BIMATERNIDAD: pasar de uno a dos niños”.

Kit necesario para el proceso de quitar el pañal:

1) Orinal:

Los tipos de orinales son muy variados, los mas habituales son los siguientes:

1) Los orinales “típicos” de inicio:

Son muy prácticos para empezar, -siempre que el niño no sea muy grande- porque se va a sentir más cómodo y seguro y, además, lo podéis poner en vuestro baño para ir juntos y que te vea a ti también. Otra ventaja es que el niño, con el tiempo, va a poder ir solito al orinal;

Los hay desde los más sencillos de toda la vida hasta orinales con sonidos y con sus personajes favoritos. Mis favoritos son estos:

  • Orinal anatómico de Chicco: Una solución sencilla para aquellos que no quieran gastarse demasiado dinero en un orinal. Es baratísimo. Muy buena calidad-precio. Los hay de varios colores (verde, azul, rosa). Está indicado a partir de los 18 meses. Este orinal es el que tengo yo y la verdad es que estoy muy contenta, su tamaño es ideal, ya que mi peque es bastante grande y en otros orinales le veía un poco justo.
  • Orinal Mickey Disney Okt: Se trata de un orinal anatómico con la base de goma antideslizante para que asegura la estabilidad. Tiene dibujos de Mickey Mouse que lo hacen más atractivo para los pequeños. Está muy bien de precio. Algo más pequeño que el otro orinal pero esta muy bien para empezar.
  • Orinal Pourty 30101: Este orinal se caracteriza porque tienen un canal donde verter los desechos al WC de forma más cómoda y limpia. Tiene un buen tamaño de modo que evita que se salga el pipí por los lados. Magnífica relación calidad precio. Su precio es similar al anterior. Este es azul pero lo hay también en rosa en este enlace: Orinal Pourty rosa. En rosa actualmente cuesta algo menos (no se por qué).
  • Disney Baby Minnie orinal con sonidos: Este orinal es muy completo porque es también taburete para sentarse, o para subirse encima para lavarse las manitas, tiene música, y además se convierte también en adaptador para el WC. Por eso, aunque sea un poco más caro compensa. Recomiendo precisamente éste, y no otros de este tipo, porque tiene una buena base que evita que se vuelque con el peso del niño (otros  de este tipo no soportan bien el peso del niño y se vuelcan). El asiento es acolchado y tiene un manillar con sonidos musicales. Si tenéis un niño, este orinal también existe en rojo con Mickey Mouse. Aquí os dejo el enlace: Disney Baby Mickey orinal con sonidos.

2) Los adaptadores o reductores de WC, para poner directamente en el inodoro:

Están pensados para niños más grandes o para más adelante, porque en este caso los niños no pueden sentarse solitos hay que ayudarles a subir y, además, es aconsejable ponerles un apoyo en los pies o  un taburete para que no se le queden colgando y estén más cómodos. Os dejo mis favoritos:

  • Orinal Adaptador Tippitoes azul: Este adaptador es un paso adelante en los adaptadores de WC (por algo es uno de los más vendidos) pues tiene unos bordes de caucho que se aferran perfectamente al inodoro quedándose fijo, no se mueve nada, por lo que es mucho más cómodo para los pequeños y menos peligroso cuando suben o bajan. Muy agradable al tacto. Es, sin duda, mi favorito. Su precio muy económico. (Existe también en rosa en este enlace: Orinal Adaptador Tippitoes rosa).
  • Orinal Adaptador OKT Disney: Es un adaptador más económico aún que el anterior, que tiene unos agarres de goma en la base para que se mueva lo menos posible. Muy buena relación calidad-precio. Se adapta a todo tipo de WC. Muy atractivo para los niños porque está decorado con motivos de Disney. Como veréis en el enlace, los hay de varios colores y motivos Disney (Minnie Mouse, Winnie de Pooh, Mickey Mouse, Frozen).
  • Orinal Adaptador acolchado azul: como su propio nombre indica este adaptador se diferencia de los demás en que es acolchado lo que da un plus de comodidad al pequeño. También se caracteriza porque tiene unas asas laterales para que el niño se agarre. Es de 1 a 3 años. Y lo hay también en color rosa-lila (Orinal Adaptador acolchado lila).

Como os he comentado antes, lo suyo es que cuando compréis este adaptador, os hagáis también con un taburete para que vuestro peque pueda subirse al inodoro, para que apoye los pies y para que llegue a lavarse las manitas. Yo tengo el de IKEA, por poco más de 6 €. Os dejo también el enlace de otro Taburete OKT Disney que viene a juego con el adaptador OKT Disney en varios colores por poco más de 11 €.

3) Los orinales portátiles:

Sí, “portátiles”, habéis oído bien (éstos los descubrí hace muy poco por una mamá que me encontré un día con su peque en un baño público). Se trata de un orinal pequeño, con las patas plegables que incorpora en su interior unas bolsas desechables, y así poder ir al baño en cualquier sitio. Es genial y bastante socorrido si tenemos en cuenta que en cualquier baño/inodoro que no sea el de casa, no hay orinal/adaptador por lo que si sientas a tu hijo encima se “hunde” como me dice mi peque. Además, ni que decir tiene que en los baños públicos no apetece demasiado sentar a nadie encima. Por otro lado, es muy útil cuando estamos con el peque en el parque o en sitios en los que no hay baño cerca. Os dejo el enlace donde podéis encontrar mi favorito y el que tengo yo:

  • Orinal Portátil Nikidom: Es un dos en uno. Sirve como orinal portátil desplegando sus patitas y poniendo una bolsa desechable o como adaptador de WC para baños públicos. Es perfecto y muy cómodo. No abulta demasiado. Ideal para salir y/o viajar.

2) Ropa interior de aprendizaje:

Lo siguiente que tenemos que comprar para completar este Kit es la ropa interior de aprendizaje, es decir, “pañales tipo braguita” que los peques se pueden subir y bajar solitos. Al principio (depende del niño) quizá se los tenemos que poner todo el día, o solo en el momento de irse a dormir. Cuando se mojan no hace falta quitarlos por los pies sino que se rompen por los lados fácilmente para evitar tener que desvestir a tu peque. Los hay de varias tallas dependiendo de la edad y peso del peque.

Os puedo recomendar muchas marcas, la más conocida es Huggies. A mí, los que más me gustan son los Mercadona: muy buena calidad precio.

3) Ropa interior para niños:

pañal colores
pixabay

Además de los pañales de aprendizaje a los que he hecho referencia en el apartado anterior, que se utilizan, fundamentalmente, para la siesta o para la noche, tendremos que comprar ropa interior a nuestros peques (braguitas o calzoncillos, según el caso) para que usen durante el día.

A los peques les encanta porque se sienten mayores. Y además viene muy bien ponérselos desde el principio para que sean conscientes de que no llevan pañal. Eso sí, comprad bastantes porque, al menos en los primeros días, les tendréis que cambiar bastante por alguna que otra “escapada”.

Mi recomendación es que al principio compréis ropita atractiva para los niños, es decir, de colores que les gusten o de sus personajes favoritos. Así se van a animar a llevarlos y a aprender a hacer pipí en el orinal. Os dejo el enlace de mis favoritos (y los de mis peques, claro):

Para niños:

  • Calzoncillos de la Patrulla Canina (Pack de 3): Por un precio de risa puedes comprar este pack de tres calzoncillos de 100% algodón. Son de distintos colores y dibujos de la Patrulla Canina. Yo llevo ya unos cuantos pack comprados de estos calzoncillos, a mi peque le encantan. Os recomiendo que compréis una talla más porque no dan mucha talla.
  • Calzoncillos Disney (Pack de 3): Este pack de 3 calzoncillos se puede elegir de diferentes tallas (de 2 a 8 años) y diferentes dibujos: Mickey Mouse, Cars, Spiderman, Tortugas Ninja, Star Wars). A un precio similar que el pack anterior. A vuestros peques les va a encantar.

Para niñas:

Este es el Kit básico para tener en cuenta a la hora de quitar el pañal, podéis haceros también con empapadores en la farmacia para poner en la silla del coche (si tenéis que viajar), o en el sillón donde se siente el peque, para evitar que los moje con alguna que otra escapada en los primeros días. Pero esto es ya para casos que -como el mío- han costado más tiempo.

Continuaré en el próximo post!

QUIQUILO: Comprar y vender ropa buena, bonita, y barata

patucos rosa
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Seguro que como a mí, a muchos de vosotros os ha pasado que no habéis amortizado mucha ropa de vuestros hijos y ha acabado nueva, o prácticamente nueva, guardada en un cajón.

Con mi primer hijo empecé a darme cuenta de lo poco que me duraba la ropa, y no por la ropa en sí, sino por el bebé, que crecía tan rápido que cambiaba de talla continuamente. Así que al final, terminaba juntando un montón de ropa impecable con uno o dos usos como mucho, o incluso alguna prenda que no me había dado tiempo ni a estrenar, porque ya no le valía.

¿Y qué me decís de esa ropa que nos regalan para nuestros bebés o niños, y que no nos gusta nada, o que, a pesar de que nos guste, no es su talla y no la podemos cambiar?

Pues bien, enseguida observé que, como yo, había muchísimas mamás y que, por ello, existían tiendas online como QUIQUILO –de la que os voy a hablar hoy– que es, con diferencia, mi favorita, y de la que ya hice mención en un post anterior “Compraventa de artículos de bebé de segunda mano”.

1) Comprar ropita

QUIQUILO es una tienda online que vende ropa de bebé y de niño/a a precios realmente económicos que, aunque es ropa de segunda mano,: (i) o bien tiene muy poco uso y está impecable, (ii) o bien está sin estrenar con etiquetas.

La ropa que vende QUIQUILO, tal y como se indica en su web, la recibe de otras mamás que, como yo, tienen ropa de bebé o de niño impecable en casa, para que otros puedan disfrutarla “colaborando así con un consumo responsable y, de paso, obteniendo unos ingresos extra!”

Por ello, es una tienda que, además de vender ropa, ofrece también la posibilidad de comprarte esa ropa de tu bebé o de tus niños y niñas que tienes en casa como nueva y que ya no vas a usar más, siempre que cumpla con sus criterios de calidad.

La pagina web es estupenda, y muy intuitiva. Puedes elegir si quieres la ropa de bebé o niño, por edad, por género, por tipo de prenda, por talla, si la quieres con etiquetas o como nueva, etc. Las fotos son bastante buenas y tienen también una aplicación para el móvil. Además, cada semana va llegando ropita nueva a la web.

Por mi experiencia (he comprado bastantes cosas) funciona fenomenal, la ropa es de calidad, los precios inmejorables y te envían la ropa súper rápido, en 48 horas tienes la compra en casa (los envíos son gratis a partir de 35 €).

La ropita que compras la mandan envuelta en papel celofán dentro de una cajita de cartón para que te llegue la ropa impecable. Y lo mejor de todo, si cuando te llega la ropa no te convence, o no te va bien la talla, las devoluciones son totalmente gratuitas, es decir, no te cobran el envío de vuelta de la ropa.

Para la devolución, QUIQUILO te facilita un código que, simplemente, tienes que dar al personal de la oficina de correos que te venga mas cerca de casa, y ellos se encargan de todo. Una vez que reciben la prenda devuelta, te mandan un correo y te reembolsan el dinero en tu cuenta bancaria. Funciona genial, yo lo he hecho y no he tenido el menor problema, me han reembolsado el dinero súper rápido, todo son facilidades.

En cuanto a la ropa que podéis encontrar, hay para todos los gustos y estilos, desde ropa más clásica, hasta otra más moderna o más deportiva. Tienen todo tipo de marcas (Gocco, Neck and Neck, Nanos, Pili Carrera, Yoedu, Zara, Paz Rodríguez, Prenatal, Dulces, etc.).

Yo he comprado verdaderas preciosidades de marcas buenísimas y que están como nuevas. Os pongo algunos ejemplos:

vestido y capota rosa
quiquilo
zapatos niño
quiquilo

2) Vender ropita

Si además, queréis vender vuestra ropa, vale la pena siempre que sean bastantes prendas (te exigen un mínimo de 10 prendas). En la página web de QUIQUILO hay un simulador para que calcules aproximadamente lo que puedes ganar.

Para la venta de ropa, una vez lo solicitas por la web, QUIQUILO te hace llegar a casa una bolsa, para que metas toda la ropa que quieras vender y un formulario que has de rellenar (principalmente, tus datos y el número de prendas que mandas). Después cierras la bolsa, les llamas por teléfono, y te la recogen en casa el día que quieras y de manera totalmente gratuita.

Lo novedoso de esta forma de venta es que no hay que esperar a que la ropa se venda para recibir el dinero (como ocurre en otras tiendas online) sino que, una vez que QUIQUILO recibe tu bolsa valora la ropa, y una vez aceptas su valoración, te ingresa el dinero en tu cuenta bancaria. Mas fácil imposible ¿no?

He de decir que compensa mucho mas comprar su ropa que vender la tuya, pero la venta es una buena solución cuando te juntas con mucha ropita, para recibir un dinero extra y así poder reinvertirlo en ropa nueva.

En definitiva, y después de mi experiencia, recomiendo 100% la tienda online QUIQUILO.

Ya me contaréis.

PLACENTA PREVIA

tripa de embarazada
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Como ya os comenté en mi anterior post sobre los niños prematuros, mi segundo embarazo fue de riesgo por varias complicaciones, primero por un hematoma uterino y un desprendimiento, que me tuvo en reposo absoluto los  tres primeros meses, y después por placenta previa. Os voy a contar mi experiencia para aquellas que estéis pasando por lo mismo.

Tal y como me explicó mi ginecólogo, la placenta previa en una complicación del embarazo que sucede cuando la placenta se implanta en una posición más baja de lo normal. Puede ser de tres tipos:

  • Placenta previa marginal: cuando está muy cerca del cuello uterino pero no llega a cubrirlo.
  • Placenta previa parcial: cuando la placenta cubre parcialmente el cuello uterino.
  • Placenta previa total: cuando cubre totalmente el cuello uterino.

En muchos casos, según va evolucionando el embarazo, la placenta previa se va desplazando o corrigiendo a una posición normal. En caso contrario, esto es, si en la recta final del embarazo persiste la placenta previa, se suele programar una cesárea para evitar cualquier riesgo y/o complicación en el parto, ya que un parto vaginal con la placenta previa puede ser muy peligroso tanto para el bebé como para la mamá.

Según los expertos, los síntomas de la placenta previa varían mucho, pero el más común es el sangrado sin dolor.

En mi caso, me detectaron placenta previa (marginal) alrededor de la semana 20 de embarazo mediante una ecografía rutinaria. No tuve ningún síntoma ni tuve ningún sangrado durante el embarazo.

Cuando me lo diagnosticó mi ginecólogo, me asusté bastante porque no tenía ni idea de lo que significaba eso. Además, ya me había pasado los tres primeros meses de embarazo en reposo por amenaza de aborto debido a un hematoma uterino. Así que os podéis imaginar como me quedé cuando me dieron esta noticia.

Me recomendaron: (i) reposo “relativo”, es decir, reposo en casa (no en cama), y (ii) reposo “pélvico”, esto es, tenía que evitar las relaciones sexuales y los exámenes vaginales.

También me recetaron un aporte extra de hierro, por las posibles hemorragias que pudiera tener a causa de la placenta previa. Y es que, según me informó mi médico, la placenta previa aumenta el riesgo de hemorragias bruscas y severas que, como os podéis imaginar, te pueden hacer perder mucha sangre. En estos casos, los médicos suelen recomendar que acudas de inmediato a urgencias.

En cualquier caso, me hicieron saber que, normalmente, con la evolución del embarazo, la placenta previa se suele corregir, y que, si esto pasaba, podría tener un parto vaginal sin problema. Pero que, hasta entonces, mis revisiones tenían que ser más frecuentes que el de una embarazada normal.

Lo que peor llevé fue el reposo en casa, tal y como os conté en el post “Como sobrevivir a un Embarazo en Reposo”. Más que nada, porque tenía otro peque de un año que necesitaba mi atención. Tampoco podía viajar, ni salir a tomar algo por ahí, ni nada de nada, y yo, con lo activa que soy, me desesperaba.

A medida que mi embarazo avanzaba, todos esperábamos que la placenta se corrigiese, pero no era así. Así que ya me empezaron a plantear que, seguramente, tendríamos que programar una cesárea. Y a mí, –no me digáis por qué– no se me ocurrió otra cosa que ponerme a ver vídeos de cesáreas por youtube. Sin comentarios… No os lo recomiendo para nada.

Así llegué hasta la semana 32/33, momento en el cual empecé a tener contracciones continuas. Me hacían pasar todo el tiempo en monitores y en una de esas monitorizaciones decidieron ingresarme en el hospital (5 días) por amenaza de parto prematuro. Entonces me inyectaron un medicamento para parar el parto prematuro (que, según me dijeron, no te garantiza nada, pero al menos se intenta) y me pincharon los corticoides para la maduración pulmonar del bebé.

Aguanté hasta el día sexto de la semana 35, que ahí, sí, me puse de parto sin remedio. Ese mismo día, me fui al hospital sin saber si iba a dar a luz de forma vaginal o por cesárea. Es más, en el momento de empezar el parto, mi ginecólogo tomó todas las precauciones posibles por si en el último momento tenía que hacer una cesárea.

La verdad es que me puse un poco nerviosa, pero al final parece ser que la placenta se había corregido un poco, a pesar de seguir un poco baja, y tuve un parto vaginal sin ningún tipo de problema.

Así que después de mi experiencia, lo que os recomendaría es: 1º) informarse bien de lo que implica la placenta previa, para no asustarse demasiado (como me pasó a mí); 2º) cuidarse y no hacer esfuerzos, para evitar el sangrado y el parto prematuro, y 3º) al mínimo problema (sangrado, contracciones etc.) acudir a urgencias.

Mucho ánimo a todas las que estéis pasando por lo mismo porque ya veréis que todo va a salir bien!.

CARNAVAL, CARNAVAL

máscara del carnaval de Venecia
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Carnaval, Carnaval…!! Aún recuerdo esos tiempos en los que celebraba el Carnaval. No soy mucho de disfrazarme, la verdad, pero he disfrutado de unas buenas fiestas en los carnavales de Canarias. Ahora, en cambio, lo celebramos de otra manera…

Y es que hoy se inicia la semana temática de Carnaval en la Guardería de mi peque mayor (si, habéis oído bien: “semana”), y consiste en que, cada día de la semana, todos los niños tienen que llevar algo (currado de casa) relacionado con dicha temática. O lo que es lo mismo, que las mamás y/o los papás se tienen que poner manos a la obra la semana anterior para que el niño lleve todo lo necesario para cada día de la semana.

LUNES:

Y así hemos empezado el lunes, que es “el día del concurso de los sombreros”.

Cuando leí esto en la circular que nos mandaron a casa se me ocurrió preguntar (tonta de mí) si los sombreros podían ser comprados o si había que inventarlos, hacerlos, construirlos. Y, obviamente, no podían ser comprados, sino que había que hacerlos con estas manitas.

Así que esta mamá, que no es muy ducha en hacer manualidades, se tuvo que desgranar el seso una noche para saber: (i) ¿qué sombrero le hago al peque, qué le pongo, cómo lo adorno?; y, sobretodo, lo más importante: (ii) ¿cómo se hace un sombrero?.

Confieso que las ideas las saqué de nuestro maravilloso amigo Google (“cómo hacer un sombrero para niños”), deseché los sombreros de copa (muy complicados para mí), y me decanté por uno de cucurucho o tipo cono (único que me veía capaz de hacer).

Así, me vi el video tutorial de un sombrero que me pareció más o menos fácil -a la par que gracioso-, compré todo el material necesario (cartulinas de colores, adornos, cola blanca etc.), y me pasé la maravillosa tarde del viernes haciendo el sombrerito que, por cierto, tuve que retocar el sábado por la tarde porque mi peque lo cogió a escondidas para “jugar” (romper) un rato.

Os podéis imaginar que cuándo lo vio mi marido –asombrado– no tuvo otra idea mejor que preguntar: “¿Cuándo lo has hecho?, “¿Cómo lo has hecho?” y, trás ver la cara que le puse, siguió con un: “Cómo te lo has currado”, “está genial” … y no porque fuera el super sombrero (os lo puedo asegurar, que hoy cuando he llegado a la Guarde me he quedado de piedra con lo que traían los niños!!) sino porque se que él lo hubiera resuelto comprando un sombrero en los chinos y pegándole (como mucho) una pegatina en medio.

MARTES:

El martes toca el “día del disfraz libre”. Aparentemente fácil, verdad?

Pues veréis, cuando tienes un niño más pequeño (cómo me pasó el año pasado) es mucho más sencillo, porque le puedes llevar disfrazado de lo que quieras (con lo que tienes en casa, o con cualquier disfraz que compras el día anterior). Pero mi peque, que acaba de cumplir 3 años, quiere ir de Batman y es innegociable.

muñeco batman
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Pues bien, otra vez, recurrí a mi amigo Google para ver dónde podía encontrar un disfraz de Batman de su talla. Más que nada, porque dado que no tengo mucho tiempo por las tardes, tengo que ir a tiro hecho.

Aún así, después de recorrerme las tres tiendas que vendían este tipo de disfraz, y de preguntar a las dependientas dónde podía encontrarlo, -cómo no- ya se había agotado su talla (¿¿una semana antes de Carnaval??).

En dos de las tiendas me daban la posibilidad de comprarlo online pero tardaba en llegar de 3 a 5 días laborables y no podía arriesgarme.

¿No prefieres ir de pirata o de policía? Le dije…Como os podéis imaginar, no coló. Bueno, pensé, al menos no me ha pedido ir de la Patrulla Canina

Así que, ya desesperada, se me ocurrió mirar en Wallapop (el portal de venta de artículos de segunda mano del que os he hablado alguna vez compraventa de artículos de segunda mano), a ver si encontraba un disfraz de Batman de su talla. Y, por suerte, lo encontré enseguida, a través de una chica que se lo había puesto una vez a su hijo y lo tenía impecable. Así que nada, otra tarde más a salir del trabajo corriendo para ir a recoger el disfraz.

MIÉRCOLES:

Seguimos con la semana de Carnaval, que el miércoles toca el “día del concurso de los complementos”.

varita
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En la circular que te entregan te ponen como ejemplo: varitas mágicas, pañuelos, bolsos, gafas… y yo me pregunto, ¿y si tienes un niño?. A ver, no soy de hacer grandes diferencias entre sexos. De hecho, he de decir que el año pasado le compré una varita mágica  de princesa con la que, por cierto, me llenó la casa de purpurina, pero este año no era plan.

Así que me he decantado por dos complementos de policía: un gorro y unas gafas. Esto me ha sido relativamente fácil encontrarlo, en una tienda de chinos de al lado de casa.

JUEVES:

Para ir terminando la semana, el jueves toca el “día de la fiesta de pijamas” en el que los niños tienen que ir vestidos a la Guarde con un pijama y le dan un premio al pijama más chulo de todos.

Menos mal que mi madre le compró hace poco un pijama de la Patrulla Canina medianamente decente para el concurso y me ha salvado de tener que ir a comprarle uno, porque el resto de pijamas que tenemos en casa no tienen nada de especial, son los “normales” para un niño de 2/3 años. Vaya, que no son de concurso.

VIERNES:

Por último, para terminar nuestra semana de Carnaval, llega el viernes que es el día que disfrazan a los niños en la Guardería, es decir, se lo curran las profes.

Ahora bien, les tienes que hacer llegar una semana antes ropa negra. Y digo yo, claro, si lo más normal es que en casa todas tengamos ropa negra para vestir a los niños ¿verdad?.

Pues otra vez de tiendas, a buscar para un niño de 3 años una camiseta negra de manga larga y unas mallas negras. Lo conseguí tras recorrer tres grandes tiendas de ropa, en la sección de niña, por cierto.

Conclusión: que me he sacado un máster en Carnavales, de eso estoy segura. Así que, al menos, cuando me toque celebrar la semana de Carnaval con mi otro peque, para mi todo será más fácil, o eso espero…

NIÑOS PREMATUROS

bebé
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Ninguna madre primeriza, o que no conozca algún caso cercano de niños prematuros, se puede imaginar lo que conlleva tener un bebé antes de tiempo.

Se considera que un bebé es prematuro cuando nace antes de la semana 37.

Mi primer hijo vino al mundo sin ningún tipo de problema. Tuve un embarazo perfecto, me encontraba fenomenal, podía seguir haciendo un poco de deporte (nadar y caminar, claro), trabajé hasta el mismo día que me puse de parto, y aunque el parto fue un poco duro, y largo… mi primer bebé nació el día que tenía que nacer -esto es, el día que salía de cuentas-sano, redondito y comilón. Me lo pusieron encima mío nada más nacer y pude abrazarle, besarle y “soportarle” desde el primer momento. Así que no me podía imaginar que en mi segundo parto, mi hija pudiese tener algún tipo de problema.

Si bien es cierto que mi segundo embarazo fue un embarazo de riesgo por placenta previa (que podía conllevar un parto prematuro), la verdad es que lo último que imaginábamos es que mi hija iba a tener algún problema por el hecho de nacer un mes antes de tiempo, ni la sensación que tuve cuando me la quitaron de los brazos nada más nacer y no pude cogerla hasta pasadas dos semanas…

Y es que, normalmente, los niños prematuros tienen que pasar un tiempo en la incubadora, recibiendo cuidados especiales, antes de que estén preparados para llevártelos a casa. A veces, por problemas de bajo peso, otras veces, por problemas mas graves, como en mi caso.

Mi hija nació de forma prematura, en la semana 35. Esto es, prácticamente un mes antes de salir de cuentas, fue “ochomesina”. Y la verdad es que me costó bastante llegar a esa semana porque en la semana 32 estuve ingresada en el hospital unos días por amenaza de parto prematuro.

Por lo visto, antes de la semana 33 los pulmones del bebé no están lo suficientemente maduros, lo que puede conllevar que el recién nacido sufra problemas respiratorios al nacer. Por ello, en los casos de riesgo de parto prematuro, suelen pincharte corticoides para acelerar la maduración de los pulmones del bebé y te intentan aguantar hasta, al menos, la semana 35. Y, precisamente, esto es lo que me pasó a mí.

Me puse de parto en el día 6 de la semana 35 (es decir, prácticamente la semana 36) y después del tratamiento que había recibido, nadie podía imaginar que mi bebé pudiera tener ningún tipo de problema. De hecho, mi hija nació estupenda, con un peso más que considerable y respirando bien.

Sin embargo, a la media hora de nacer empezó a tener problemas respiratorios y la ingresaron en la UCI de neonatos, entubada y enganchada a una máquina para respirar, porque se ahogaba. Tenía un distrés respiratorio.

Cuando pude ir a verla -al día siguiente- fue descorazonador. Estaba en la incubadora, llena de tubos, apenas se le veía la carita. Respiraba con mucha dificultad, daba la sensación de que se ahogaba. A los dos días, como no podía comer, perdió mucho peso y se puso peor, tan malita que la tuvieron que trasladar a otro hospital –sedada- con un pronóstico bastante malo.

Estuvimos en la UCI 3 semanas y lo que se vive cada día, desde que entras hasta que sales, se te queda grabado para toda la vida.

En nuestro caso, la información médica nos la daban cada día a las 12:00h de la mañana. Pasaba el médico por la UCI e iba hablando con cada padre y madre, dando noticias sobre el estado de su respectivo bebé -o bebés, en el caso de gemelos/mellizos-. Era el momento del día más esperado, pero también el momento en el que más nervioso te ponías para recibir noticias que no sabías si iban a ser buenas o malas…

El entorno de la UCI de neonatos es un revuelo de padres nerviosos por sus bebés, cansados, sin dormir, niños en incubadoras, enfermeras de aquí para allá, médicos dando -buenas o malas- noticias, familiares esperando fuera para saber algo, etc. Horas y horas allí dentro deseando que pasen lo antes posible para poder llevarte a tu bebé a casa, y una sensación de miedo constante por si un día te dan una mala noticia cuando llegas.

Desde luego, ayuda mucho el contacto con otros padres que están pasando por lo mismo que tú, y las enfermeras especializadas que cuidan a tu bebé, que te ayudan, te hablan, te animan, y con las que, al final, pasas la mayor parte del día.

Me acuerdo que el día que por fin desentubaron a mi hija (a las dos semanas de nacer) fue la primera vez que me dejaron tocarla. Me dejaron meter las dos manos a través de la incubadora y poder cogerle su manita fue todo un regalo. A menudo pensaba lo duro que tenía que ser para ella haber empezado así la vida, sola todo el día en una incubadora, sin que nadie (salvo las enfermeras a la hora del baño) la cogiese en brazos, la abrazase, la meciese, la besase, ni nada.

A partir de ahí, mi bebé todos los días fue a mejor, hasta que después de 22 días en la UCI nos la pudimos llevar a casa.

Tener un hijo prematuro implica unos cuidados especiales durante sus primeros meses y prácticamente durante su primer año de vida. Por lo general, salen un poco débiles de la UCI (sobretodo si han estado ingresados por alguna complicación importante) con las defensas bajitas y con poco peso.

Además, al menos en mi caso, mi bebé salió con las marcas en la cabeza (abombada) y en la carita de la máquina de respiración, de los tubos, esparadrapos etc., y con las marquitas en sus brazos de todos los pinchazos de los análisis que le hacían. Pero todo fue pasando, las marcas también.

Según lo que me comentó el pediatra, los niños prematuros suelen llevar un ligero retraso de crecimiento respecto de los demás niños de su edad durante su primer año de vida y, luego, tienden poco a poco a igualarse.

Igualmente, según los expertos, los niños nacidos de forma prematura pueden sufrir dificultades de aprendizaje del lenguaje cuando se les compara con niños nacidos dentro de los plazos normales y suelen necesitar un pedagogo. Pero no en todos los casos.

En definitiva, que no son problemas graves y que salen para delante como el resto de los niños, pero son cosas que, al menos yo, no había tenido en cuenta a la hora de tener un bebé prematuro. Desde luego, no sabía lo importante que es para el bebé seguir esas últimas semanas (36 a 39) en la tripita de mamá.

A veces es inevitable tener un parto prematuro pero, quizá, si hubiera sido consciente de lo que puede implicar el hecho de tener a tu bebé antes de tiempo, hubiera tenido más paciencia y, desde luego, hubiera reposado mucho más en la recta final de mi embarazo.

LA RELACIÓN DE PAREJA CON LA LLEGADA DE LOS NIÑOS

zapatillas esperando nuevo miembro de la familia
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Después de la resaca de San Valentín de ayer, es hora de ponerse a reforzar nuestra relación de pareja.

La llegada de los niños suele distanciar a la pareja. Y es que, ahora, nuestro tiempo, ya no lo podemos dedicar por completo a nosotros mismos y a nuestras parejas sino que hay que repartirlo entre las nuevas personitas que han llegado a nuestra casa y que además -sobretodo los primeros años de vida- requieren atención y dedicación absoluta.

A esa falta de tiempo, se junta: (i) el cansancio (porque los niños agotan), (ii) la rutina (tan importante con los niños), (iii) el estrés que provocan muchas veces los niños, cuando no quieren comer o dormir, cuando tienen una perreta gorda, o cuando están malitos y hay que llevarles a urgencias; (iii) y, sobretodo, el no dormir bien. Desde que llegan los niños a nuestras vidas ya no se duerme igual, y ya sabemos que eso no provoca nada bueno…

Y de repente, pasa el tiempo y nos damos cuenta de lo que ha cambiado nuestra relación de pareja, de los pocos o nulos momentos que pasamos a solas (sin niños), de que han pasado cuatro semanas (¿o ha sido cinco?) desde la última vez que hicimos el amor, de que cuando hablamos el mono-tema de conversación es siempre: los niños y mas niños…, ello sin contar las veces que les cortaríamos el cuello a nuestros respectivos cuando estamos desbordadas y nos los encontramos leyendo el periódico o tirados en el sillón…

Es una pena olvidar los momentos que pasasteis juntos, lo que os unió en su día y (aunque creáis que no) os sigue uniendo, y que, aunque sois padres, también sois hombres y mujeres que se necesitan el uno al otro.

Así que hoy, tras haber superado ya el día de San Valentín, os propongo algunas ideas -para practicar en el día a día- que nos van a ayudar a acercarnos más y a recuperar nuestra relación de pareja:

1) Sed mas cariñosos el uno con el otro

abrazo
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El cansancio y la rutina diaria con los niños hace que poco a poco vayamos perdiendo las formas. Y me refiero a las “formas” que teníamos antes, de expresar nuestro cariño por el otro.

Un simple gesto de cariño diario mueve montañas: un beso, una caricia, un abrazo, una palabra amable, un gracias, etc.

A veces, debido a la tensión que acumulamos a lo largo del día, nos olvidamos de ser amables con el otro, de tener algún detalle, y exigimos al otro lo que nosotros tampoco damos a nuestras parejas.

Hay que empezar por las pequeñas cosas…

2) Reservad un pequeño hueco al día para compartir los dos (solos)

Desde la llegada de los niños, nuestro tiempo en pareja se reduce prácticamente a cero, por lo que hay que intentar reforzarlo.

¿Cómo?: reservando nuestro ratito al día para los dos (solos) y, por supuesto, sin televisión.

Puede ser la hora de la cena, el momento de recoger a algún niño en el coche, o un simple paseo después de trabajar. Cualquier hueco que podáis sacar en el día para hablar de vuestras cosas, de cómo habéis pasado el día, de vuestras preocupaciones, alegrías y de cualquier cosa que no sean los niños.

3) Un día de la semana, cena para dos: planead una cita en casa

mesa preparada para cenar
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El exceso de televisión hace mucho daño. Y es que es verdad, nos pasa a todos, que al final del día lo único que deseamos es tirarnos en el sillón.

Así que os propongo que una vez a la semana (en mi caso son los sábados) preparéis entre los dos una cenita rica en casa cuando los niños se acuesten y os sentéis los dos a la mesa, con música suave, ambiente agradable, y música de fondo. Cuesta ponerse, sí, que estamos todos agotados, pero funciona y se disfruta un montón.

4) Escapadas en pareja

pareja en bicicleta
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A veces tendemos a pasar nuestro tiempo libre con la familia, con otras parejas, o con otros amigos, y nos olvidamos de lo importante que es pasar tiempo a solas.

Es cierto que las escapadas ya no se pueden hacer como antes pero, si podéis, escapaos una noche a cenar fuera, o un fin de semana (los que podáis dejar a los niños) a cualquier sitio, los dos solos.

Intentad desconectar un poco y dedicad tiempo para charlar, para intercambiar inquietudes, risas y, en definitiva, para pasarlo bien.

Acordaos de cosas que hacías antes y que hace mucho que no hacéis, recuperad vuestra intimidad, recordad viejos tiempos y, sobretodo, disfrutad.

5) Comunicación

meeting
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La comunicación es lo más importante para mantener una buena relación de pareja. Parece algo obvio, pero el cansancio y la rutina hace que la comunicación entre las parejas se vuelva difícil y a veces inexistente.

¿Quien no ha pasado por un momento de querer largarse, de perder de vista a su pareja, de estar haber llegado a su límite?.

Nos pasa a muchas y muchos, aunque eso no se cuente tanto como debería. Porque la llegada de los niños cambia completamente nuestra forma de vivir (y convivir), de pensar, de salir y de dormir.

Así que es importante hablar, y hablar mucho, y no sólo de niños, sino de NOSOTROS, de lo que nos preocupa, de lo que sentimos a lo largo del día, de las ganas de cada uno de solucionar los problemas y arreglar las cosas.

6) Acudid a un profesional

Si sentís que habéis intentado todo y no funciona, o sentís simplemente que lo necesitáis, no está de más acudir a un profesional experto que pueda ayudaros a recuperar vuestra relación y a adaptaros -como pareja- a la nueva situación familiar.

Cosas que no sabía antes de tener un niño (varón)

niño abrazando a su madre
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Hace unos meses, una buena amiga mía me confirmó por fin que, después de bastante tiempo intentándolo, se había quedado embarazada. Ella, como la mayor parte de las mujeres que conozco, quería que fuese niña (¿¿por qué nos empeñamos en querer una niña??). Sin embargo, hace unos días le confirmaron que era niño y pude notar su decepción.

No me gusta mucho sacar diferencias o ventajas dependiendo del sexo de bebé porque, como siempre digo, cada niño es un mundo, con independencia de que sea niña o niño.

Sin embargo, y haciendo una excepción, os voy a contar lo que le dije, que no es otra cosa que un resumen de mi experiencia después de haber tenido un niño (y puedo hablar con conocimiento porque también tengo una peque niña):

1. Los niños son pequeños terremotos: por lo general, son menos tranquilos y mas brutos que las niñas

  • Se pasan el día corriendo de un sitio a otro (desde que bajan de su cama), les encanta trepar (todo tipo de columpios, sillones, camas, a la cuna de su hermana, etc.).
  • Sacan más partido a un tobogán que una niña, ya que ellos, además de subirse por las escaleras, se suelen subir –la mayor parte de las veces– trepando por la parte de delante o haciendo el mono (y eso cuando no se les ocurre sentarse arriba del tobogán y tirar un par de coches antes de tirarse ellos…);
  • Les encanta saltar por todos los lados (muebles, agua, barro…) y si se manchan o se mojan, les da igual;
  • Las motos o triciclos nos las usan solo para pasear o hacer carreras, también para chocarse contra las paredes, para bajar las cuestas a toda pastilla mientras escuchan (ya de lejos) el “cuidado”!!! de mamá, para bajar escaleras (sí, escaleras), o –si te descuidas– para atropellar a alguien sin querer.
  • Y sí, se dan más golpes y más cabezazos, se muerden los dedos o la lengua, y se caen con bastante facilidad. Así que, tranquila, si hace falta ir a urgencias, se va y punto.
  • Con ellos, casi nunca te aburres. Te tienen, por lo general, bastante activa: con el cuerpo en alerta y el corazón a tope.

2. Vais a aprender a jugar con juguetes con los que no estáis tan familiarizadas

  • Vais a estar rodeadas de coches, camiones, trenes, aviones, grúas, excavadoras, ambulancias, coches de policía, bomberos, etc., que en algunos casos acaban siendo tirados por los aires o (en mi caso) aparcados en el sitio mas insospechado (detrás de la puerta del baño, debajo de una cama, en un lado del pasillo, etc.).
  • Vais a desarrollar la mente de una manera asombrosa para jugar a montar garajes con sus rampas, a contarles cuentos de superhéroes, de barcos piratas y de aventuras emocionantes.
  • Vais a tener que conseguir disfraces de spiderman, de pirata, etc.
  • Y por supuesto, os vais a saber de memoria los episodios de la patrulla canina o de los monster machines!!

 3. La ropa de chico es mas simple que la de niña y es fácil llevarles guapos

  • Con unos cuantos pantalones, camisas y jerséis podéis sacar combinaciones asombrosas.
  • No se quejan (por lo menos en mi caso) del modelo que les pongáis, ni de si va de rojo, azul, o verde.
  • Eso si, comprad un buen detergente anti manchas si queréis que la ropa os dure.
  • Y ojo con los zapatos y zapatillas, porque en el caso de que frenen su moto-triciclo arrastrando las puntas del pie contra el suelo (es mi caso) les van a durar dos telediarios, y tendrás que volver a comprar otros si no quieres que vayan con un raspón-agujero.

4. Son muy divertidos: te van a sorprender de las risas que te van a provocar

  • Y es que de cualquier cosa sacan algo divertido.
  • Les encanta hacer el “guarrete” y el “ganso”. Y se ríen de cualquier tontería.
  • Te sorprenderás cuando estés riñéndole aguantándote la risa.

5. Y lo mejor de todo, son súper cariñosos con sus mamis: todo un descubrimiento

  • Y es que te llenaran de abrazos y besos, te acariciarán el pelo, te dirán que eres muy guapa, que les gusta tu collar o tu jersey (aunque sea el que usas para estar por casa).
  • Sus mamis son su referente y el primer amor de sus vidas. Con las que se sienten protegidos y a las que quieren tener cerca cuando están malitos.
  • Te sorprenderá regalándote una flor que han cogido ellos mismos (que igual te llega aplastada, claro, pero que te va a hacer la mujer mas feliz del mundo).
  • Si alguna vez duermen en tu cama, van a acabar abrazados o muy pegaditos a ti.
  • Harán que se te caiga la baba cada vez que se pongan melosos y te digan “te quiero”.
  • Esta relación que vais a tener madre-hijo va a dar mucha envidia sana al papá, pero ya le llegará su momento.

En definitiva, no considero que sea ni mejor ni peor que sea niño, pero no cambiaría la experiencia de tener un niño por nada del mundo. Ha sido todo un descubrimiento.

EL COLECHO O DEJAR QUE LOS NIÑOS DUERMAN CONTIGO

 

niño en la cama dormido
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Son muchos los expertos que han hablado sobre este tema, algunos se posicionan a favor de dejar que los niños duerman en la cama de los papás y otros (la mayoría) se posicionan más en contra. Algunas razones que dan estos últimos para hablar de sus desventajas son:

  • La falta de espacio para dormir causa incomodidad y dificulta el sueño del niño.
  • Aumenta la dependencia de los niños hacia sus padres.
  • No ayuda a superar la ansiedad de la separación de los niños.
  • Ralentiza el desarrollo emocional del niño.

Vaya por delante que yo no soy una defensora del colecho del bebé ni de acostumbrar a los niños a dormir con los papás, eso sí, salvo que lo necesiten, porque como siempre digo: cada niño es un mundo.

Mis dos peques empezaron a dormir en su propia habitación desde muy pronto sin ningún tipo de problema: (i) Mi peque mayor dormía solito ya desde los cuatro meses, momento en que le pasamos del moisés a la cuna. Era muy independiente y muy dormilón; (ii) Mi peque bebé, en cambio, durmió (bueno dormir lo que se dice dormir…) conmigo hasta los 8 meses. Y cuando digo conmigo, quiere decir en brazos. Y es que fue prematura y pasó el primer mes de su vida hospitalizada, así que cuando llegó a casa solo quería mimos y nosotros también.

Pues bien, hace unos cuatro meses, aproximadamente, mi peque mayor (que acaba de cumplir 3 años) empezó a llorar cuando le acostaba en su cama. Me decía que le daba miedo que su cama era fea y que quería dormir en la cama de mamá y papá. Era imposible dejarle en su cama porque se ponía a llorar como un loco y despertaba a su hermana, que duerme en la misma habitación.

La verdad es que el primer día que pasó le acosté directamente en mi cama, y no le di importancia. Pero a medida que pasaban los días, esta situación se repetía y me preocupé un poco más, porque mi peque mayor nunca –y digo NUNCA- había tenido problema en dormir solito.

Y al final, terminó siendo habitual que el peque mayor durmiera en nuestra cama. Os podéis imaginar las consecuencias de aquello: dormir apretaditos, y encima recibiendo patadas o manotazos (involuntarios) del niño a media noche, junto con las protestas de mi marido, claro.

A eso se le sumaron las opiniones de algunos familiares (y otros no tan familiares) del tipo a: “¿Cómo le permites que duerma con vosotros?”; “Le vas a hacer blando”, “Le vas a hacer tonto”; “Ahora ya estas perdida para siempre”, etc.

En fin, que parecía aquello una aberración, y yo una mala madre.

Y que os voy a decir, me encantan los consejos, pero paso rotundamente de ese tipo de opiniones. Cada niño es un mundo y nosotras, las madres (y también los padres), somos los que realmente sabemos que está ocurriendo en casa. En nuestro caso, por ejemplo, se juntaron los celos de mi peque mayor por su hermana (enormes celos), y el momento en que le quitamos el pañal (y, la verdad, no lo llevaba muy bien). Temía quedarse solo y separarse de mí, porque le daba inseguridad, así que SÍ, le permití durante un largo tiempo dormir en nuestra cama, con su “mami” como él me pedía.

A medida que fue pasando el tiempo, lo que hacíamos era cambiarle a su cama cuando nos íbamos a dormir (a eso de las 24h) y él, por supuesto, estaba frito (le acuesto a las 20:30h). Os diré que la mayoría de las veces funcionaba y no se volvía a despertar, pero otras se despertaba en el cambio y no colaba, incluso aunque nos quedásemos un rato con él en su habitación. En definitiva, no era la solución.

Entonces probé con el osito de dormir para que le diera confianza, y también con las pegatinas, que le encantan: le daba cada día una pegatina que él pegaba en el cabecero de su cama, y así podíamos decir que su cama era muyyy chula.

Y al final, tras cuatro meses en los que esta mamá se iba a trabajar sin apenas haber dormido, y tras muchas conversaciones con mi peque mayor, volvió a sentirse seguro y a volver a su cama.

Ayudó mucho intentar ver qué era lo que le daba miedo, para tratar de ayudarle, (no siempre tiene que ser necesariamente un miedo a la oscuridad, a veces es miedo a la separación de mamá, o simples celos, como fue nuestro caso), y darle la responsabilidad -como hermano mayor- de dormir en su cama “chula” para cuidar de su hermana, que es un bebé y duerme al lado.

Los dos primeros días le costaba un poco quedarse en su cama después de leerle los cuentos, pero a partir de entonces se va a su camita como si nada, como algo totalmente natural. Además, como la bebé ya es un poco mas mayor la hemos empezado a incluir en el momento de contar los cuentos de la noche y le divierte un montón.

Conclusión, mi hijo es feliz y está contento. Además duerme más a gusto en su cama porque se mueve mucho y tiene más sitio. Y los papás también somos mas felices porque, por fin, podemos dormir.

Así que yo le digo a todos los que juzgaron y opinaron en su día: ¿Y qué si le dejé dormir en mi cama durante ese tiempo? ¿He sido una mala madre?Menudas tonterías tenemos qué oír a veces… Ni he malcriado a mi hijo, ni le he hecho más blando, ni más tonto, ni he estado perdida para siempre. Más bien al contrario, le he arropado cuando se ha sentido inseguro y le he hecho enfrentarse a sus miedos y darse cuenta de que, aunque duerma solito está seguro.

Las Madres (porque los padres no lo sufren tanto) siempre tenemos que aguantar que nos juzguen y que den opiniones gratuitas sobre cómo lo estamos haciendo con nuestros hijos. Yo por ahí no paso. Y vosotras?

EL PAPEL DE LOS ABUELOS

abuelos con dos niños en el parque
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Hoy voy a dedicar este post a todos los abuelos y abuelas del mundo, a aquellos a los que les encanta que sus nietos les llamen por lo que realmente son, “abuelos”, y también a aquellos que reniegan de dicho calificativo… (por que los hay).

Y es que el papel de los abuelos en los niños es fundamental. Para todos aquellos que hayáis tenido la suerte de conocer y de convivir con los vuestros sabréis de qué hablo.

Yo tengo muy buenos recuerdos de mis abuelos, muchas enseñanzas, mucho cariño, algunos cuantos caprichos, algunas regañinas también, y muchas muchas risas.

Recuerdo los paseos con mi abuelo de la mano, sí, ese mismo abuelo que tenía tan mal humor con todo el mundo pero que con su nieta se derretía. El que me llevaba a tomar el aperitivo y a pasar el domingo al campo. El que me enseñaba cosas nuevas. El que siempre me daba esos caramelos de violeta tan especiales y me concedía todo tipo de caprichos. Recuerdo como me sentaba en un taburete (de su negocio) y me enseñaba como funcionaba la caja registradora, su juego de números para rellenar la quiniela, y cómo se le cambiaba la cara cada vez que me veía.

Recuerdo también a mi abuela, que me venía a recoger al cole en su panda y me llevaba a jugar con mis primos, y me daba pan con chocolate. La que me preparaba macarrones con tomate y rosquillas caseras, me enseñaba el refranero completo, me quitaba los piojos que traía del cole con aquella loción-colonia que olía tan bien, y me daba largas charlas mientras nos tejía alguna cosa con sus agujas de punto con las piernas calentitas debajo de la mesa camilla al calorcito del brasero.

Siempre les mantendré en mi memoria, aunque ya no estén, porque mi infancia fue, sin duda, mucho mejor con ellos a mi lado.

En nuestro caso, mis hijos tienen la suerte de tener unos abuelos a los que les encanta pasar tiempo con ellos. Unos mas niñeros que otros, y unos que viven mas cerquita que otros, pero todos enamorados de sus nietos. Un abuelo que se tira al suelo a jugar con ellos y luego no se puede levantar, otro abuelo al que no le gusta que le llamen así (“abuelo”) pero que tiene la nevera llena de sus fotos; una abuela que no sabía tejer y ahora les hace jerséis, y otra a la que se le pone una voz cada vez que habla con ellos por teléfono…

En fin, ¿Y qué pasa si les malcrían, si les dan chuches o chocolate en exceso, si les consienten cosas que nosotros hemos tardado tres meses en quitarles, si les compran juguetes cuando no debieran o si, en definitiva -y como siempre-, hacen lo que les da la gana con sus nietos (y no nos lo dicen) cuando se quedan con ellos?

Pues nada. Que sus nietos son felices y ellos todavía más.

Así que, dejemos que los abuelos ejerzan su papel de abuelos –y no de padres–, que les consientan y les enseñen cosas distintas, y que llenen la infancia de nuestros hijos con recuerdos inolvidables.

COMPRAVENTA DE ARTÍCULOS DE BEBÉ DE SEGUNDA MANO

reutilizar las cosas usadas
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Cómo dar nueva vida a las cosas del bebé:

Cuando llega un bebé a casa no nos imaginamos todas las cosas que éste va a necesitar: cuna, carro con capazo y porta bebés (o Maxi-cosi), bañera, cambiador, sillita, parque, hamaca, mochila, esterilizador y calienta biberones (si le damos biberón), trona, silla para el coche, etc., por no contar con toda la ropita que compramos o que nos regalan que, a veces, no nos da tiempo ni a ponérsela de lo rápido que crece el bebé.

Y como todos los padres y madres sabemos, las cosas que el bebé necesita tienen un triple problema: (i) cuestan bastante dinero, y (ii) se utilizan muy poco tiempo (por lo que no se amortizan lo suficiente), y (iii) acaban siendo trastos que acumulamos en el trastero.

Es cierto que si tenemos más niños lo vamos a ir amortizando un poco más, pero aún así, para aquellas madres que hayáis tenido solo dos hijos (como es mi caso) algunas de las cosas continúan como nuevas después de los dos usos.

Una idea fantástica que, a raíz de la crisis, se ha puesto muy de moda en los últimos años, es la compraventa de segunda mano para dar una nueva vida a los productos usados. La compraventa de segunda mano ya no es sinónimo de pobreza y se ha convertido en una moda inteligente y en una gran solución para adquirir a buen precio productos para tu bebé o deshacerte de aquellos que ya no necesites.

Hay infinidad de artículos de bebé de segunda mano a la venta que están como nuevos, de grandes marcas, y a precios mucho más asequibles. Hay incluso ropita impecable o incluso con etiqueta (yo tengo una cuanta) que acabamos acumulando en casa de nuestros pequeños y que apenas se han puesto o que ni han estrenado siquiera.

En definitiva, no se trata de que tengamos más o menos dinero para adquirir las cosas, sino de un consumo responsable y de dar nueva vida a artículos (como los del bebé) que apenas se han utilizado unos meses o que, habiéndose utilizado, están como nuevos y son de buenas marcas.

Artículos de bebé que he comprado y he vendido de segunda mano:

Os cuento los productos de bebé que, de momento, he comprado y he vendido de segunda mano:

1) He comprado:

  • El parque (que, por cierto, apenas lo he usado unos meses con mis dos niños). Lo compré en una tienda especializada en artículos de bebé de segunda mano y venía de una guardería que apenas había estado abierta dos meses así que, como os podréis imaginar, estaba impecable y me costó la mitad.
  • El carrito Maclaren. Lo compré a una chica que apenas lo había usado porque había tenido que comprar otra sillita gemelar.
  • Una mochila para portear al bebé buenísima que se la regalaron a una mamá que no la llego a usar.
  • Una hamaca de bebé con vibración y música estupenda. Estaba usada pero como nueva.
  • El patín del Bugaboo que se engancha al carrito para el hermano mayor (impecable, a más de la mitad de su precio de venta).
  • Alguna ropita de bebé con etiqueta o prácticamente nueva con apenas uno o dos usos, de muy buenas marcas, cuyo precio es altísimo en el mercado y que adquirí a la mitad o menos.

2) Y he vendido:

  • Bastante ropa nueva o impecable de mis bebés que tenía de marcas buenas y que era una pena guardarlas.
  • El cojín “Mimos”: un cojín que me recomendó el pediatra para mi segundo bebé para evitar deformidades de la cabecita y que me había costado bastante caro. Lo usé apenas dos meses y lo vendí enseguida.
  • El esterilizador de biberones. Fue genial deshacerme de ese trasto que me ocupaba media cocina.

Tiendas de bebés y de niños de segunda mano:

Los sitios que yo conozco personalmente, esto es, que he utilizado, y que considero que funcionan de maravilla para comprar y/o vender artículos de segunda mano son los siguientes:

  • BABYECO: Recicla, recupera y reutiliza los artículos y ropita de bebé. Tiene una red de tiendas por Madrid y por otras ciudades de España. Es muy interesante porque en su pagina web (http://www.babyeco.es/) podéis ver todos los productos que tienen, su precio, y la tienda en la que están ubicados. Vale la pena.

Muy recomendable para artículos de puericultura como la cuna, el parque, carritos y sillitas, tronas, sillas para el coche, etc.

Igualmente, podéis vender las cosas que ya no necesitéis y que estén en buen estado contactando con la tienda que tengáis mas cercana. Firmaréis con ellos un contrato de depósito donde la tienda se compromete a vender vuestros productos en un plazo máximo de 90 días (aunque te comentan que el 80% de los productos se venden durante el primer mes) y los beneficios se reparten entre vosotros y la tienda (desconozco los porcentajes). En caso de no venderlos, te los devuelven para que te los lleves, y te ofrecen la posibilidad de que los dones a madres sin recursos.

  • QUIQUILO: Es una tienda online de venta de ropa de segunda mano de bebés y de niños a unos precios increíbles. Estupenda. La web es: http://www.quiquilo.es/

Tiene tanto ropa con etiqueta como ropa usada (como nueva). Yo he comprado varias cosas en esta web y la recomiendo totalmente. La ropa está impecable, te la envían en apenas dos días, perfectamente limpia y planchada y envuelta en papel celofán dentro de una caja (te suelen incluir un globo dentro de la caja). 

También os ofrecen esa posibilidad de vender ropa. Para ello, os envían de forma gratuita una bolsa para que metáis la ropa que queráis vender, la devolvéis también de forma gratuita llamando al mensajero que os indican, y después, una vez comprueban el estado de las prendas, os mandan una valoración para que decidáis. Si aceptáis, os ingresan el dinero por transferencia a vuestra cuenta bancaria en un plazo máximo de 30 días o en el “monedero quiquilo” para que ese dinero lo empleéis en comprar ropa en su web. En este último caso os ingresan un 20% más. Os podéis hacer a la idea de lo que podéis ganar de una forma aproximada en la propia web.

  • WALLAPOP: En este caso se trata de una aplicación de compraventa de segunda mano de todo tipo de artículos (incluidos los de bebé), gratuito y sin ningún tipo de intermediarios. Una vez os descargáis la aplicación y os creáis vuestro perfil, podéis subir los productos de una manera muy sencilla desde el propio móvil o tablet.

La particularidad de esta aplicación es que vuestros productos van a aparecer a las personas que estén cerca de vuestra ubicación (aunque se pueden buscar productos en cualquier sitio, ciudad e incluso país), y en caso de que estén interesados te van a escribir a través del chat de la propia aplicación. Después, se trata de quedar con esa persona (normalmente en un sitio concurrido o parada de metro) y hacer el intercambio. Y, en caso de que viva en otra ciudad, enviárselo por correo negociando igualmente los gastos de envío.

Una cosa muy interesante es que en el perfil de la persona que vende y compra productos a través de Wallapop van a aparecer las valoraciones de otras personas que le han vendido o comprado cosas, de manera que te puedes hacer una idea de que tal funciona esa persona y de lo fiable que es.

Es genial y funciona muy bien, al menos en Madrid.

Hay otros muchos sitios de compraventa de artículos de bebe y niños de segunda mano como: Percentil; El Espacio del Bebé; Misoky; Second Baby, etc. que tienen también buena pinta pero que no he utilizado aún.

LA MATRONATACIÓN

Hoy os voy a hablar de la matronatación, que tan de moda se ha puesto estos últimos años, y os voy a contar mi experiencia.

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Los beneficios de la matronatación

La matronatación no debe entenderse como una actividad encaminada a enseñar a nadar a los bebés, pues éstos son demasiado pequeños para ello, sino más bien como una actividad de disfrute entre la mamá (o papá) y el bebé que va a reforzar, además, el vínculo entre ellos.

Los beneficios de la matronatación, según los expertos, son múltiples: el desarrollo psicomotor y muscular, el fortalecimiento del corazón y los pulmones, el fortalecimiento del vínculo afectivo entre el bebé y los papás, y la socialización a través del contacto con otras mamás y papás y con otros bebés. Además, no deja de ser una actividad deportiva por lo que les va a ayudar mucho a relajarse y, muy importante, a dormir mucho mejor.

¿Cuando podemos empezar a llevar a nuestro bebé a matronatación?

Los pediatras recomiendan no empezar con la matronatación hasta que el bebé alcance los cuatro o cinco meses porque antes de esa edad el sistema inmune del bebe no está aún preparado. No obstante, como siempre, el momento de inicio dependerá de las circunstancias de cada bebé: habrá niños más preparados y otros niños (como los prematuros, por ejemplo) que deberán esperar un poco más.

Yo empecé a llevar a mi hijo a matronatación a los seis meses. Me parecía muy interesante probar la experiencia, que el niño tuviera contacto con el agua y le perdiera el miedo cuanto antes. Además, en esa época, vivíamos en las Islas Canarias por lo que el tiempo acompañaba bastante.

Y la verdad es que fue todo un éxito, no se quien disfrutaba más, si mi hijo o yo. El primer día que fuimos me miraba con una cara de emoción que no se lo podía creer. Se lo pasó bomba (nos lo pasamos bomba) haciendo conmigo todos los ejercicios que nos iba diciendo el monitor.

Como os habrá pasado a algunas mamás y papás, hay niños que lloran los primeros días, pero hay que tener paciencia, ir muy despacito, hablarles mucho o incluso cantarles, pasearles por el agua y llevarles muy pegaditos al cuerpo para que se sientan más seguros, ya veréis como pronto empezarán a disfrutar mucho de esta actividad tan beneficiosa.

Ahora mi hijo mayor tiene 3 años y sigue yendo a la piscina, aunque ya no a matronatación sino con un monitor y tres niños más (que pena lo rápido que crecen), y la verdad es que va encantado. Se lo pasa fenomenal y duerme mejor aún.

 ¿Qué necesitamos llevar a la clase de matronatación?

1.- Pañales especiales para el agua (en los principales supermercados).

2.- Bañador para poner encima del pañal. Hay padres que les ponen trajes de neopreno para que los niños vayan mas calentitos.

3.- Gorrito de piscina (depende de la piscina pero en casi todas las que lo exigen se puede comprar allí).

4.- Si el bebé ya anda, unos zapatos tipo chancla para que no resbale o mejor aún, os recomiendo unos calcetines especiales para piscina (no resbalan y se pueden bañar con ellos).

5.- Una toalla con capucha o tipo albornoz para ponérsela en cuanto salga de la piscina y que no pase frío.

6.- Jabón, muda y una toalla para secarle después de la ducha.

7.- Algo que comer después porque la piscina da mucha, mucha, hambre.

LOS NIÑOS Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS: ¿donde se quedó la imaginación?

niño con un ipad
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Veo a menudo a los niños enganchados al móvil, a la tablet, a la televisión y a los videojuegos.

Es cierto que es una comodidad estar en la sala de espera del pediatra (aguantando esas esperas largas y tediosas que todas conocemos) y sacar el móvil para entretener al niño con dibujos, fotos, juegos. No voy a decir que no lo he hecho nunca porque mentiría.

Ahora bien, de ahí a que nuestro hijo lo tome como algo habitual y necesario en su vida (porque crea adicción), hay una gran diferencia.

La primera vez que tomé conciencia de este problema fue con el hijo de unos amigos nuestros. Yo en aquella época no tenía hijos y sabía muy poco de niños, la verdad.

Este niño era un bebé que se pasaba la vida enganchado a una tablet, viendo dibujos y vídeos de youtube. Se pasaba las horas solo y no necesitaba siquiera que un adulto le ayudase a poner otro capítulo u otro vídeo cuando el anterior se acababa porque, con tan solo un año, lo sabía hacer él solito mejor que nadie. Lo anterior, obviamente, hacía las gracias de todos los que le rodeaban que admiraban las dotes tecnológicas innatas del pequeño.

Tanto era así, que necesitaba la tablet para comer (hasta el punto de que si no se la ponían no comía), para antes de merendar, para antes de la ducha, para poder dormir y, en fin, para todo. Y aunque jugaba a ratos con sus juguetes, no se concentraba y no disfrutaba con nada más que con la tablet. Se pasaba el día solo ensimismado en la pantalla, tanto, que le hablabas y ni te oía.

Es más, cuando ibas a casa de estos amigos, la televisión estaba permanentemente encendida, a volumen medio-bajo, emitiendo un canal infantil de dibujos animados de 8h de la mañana a 12h de la noche. Insisto, permanentemente encendida aunque nadie la estuviese viendo en ese momento (y lo se a ciencia cierta, no solo porque mis amigos me lo contaban, sino porque me he quedado a dormir allí varias veces).

Conclusión: este niño tuvo muchos problemas (i) a la hora de hablar: empezó a expresarse muy mal y muy tarde; (ii) a la hora de comer: como dependía de la tablet para comer no aprendió a disfrutar ni de la comida, ni a compartir ese tiempo con las personas sentadas a la mesa, no le gustaba comer y la hora de la comida era un calvario; y, por supuesto, (iii) a la hora de dormir: como estaba acostumbrado a ver dibujos y a quedarse hasta las tantas no había quien le metiese en las cama antes de las 12 de la noche porque el niño no tenía sueño. Sus padres decían que los médicos le habían dicho que era un niño hiperactivo con déficit de atención.

Al final todo esta situación derivó en problemas más graves que se han ido solucionando poco a poco con la ayuda de profesionales. Y poco a poco han conseguido quitarle su obsesión por la tablet y por la televisión.

Sin embargo, me traumatizó tanto la situación (a mi marido también) que tuve claro que si algún día tenía hijos jamás iban a tocar una tablet, el teléfono, o ver la televisión, hasta que tuvieran, al menos, los 3 años. Y os puedo decir hoy que lo he cumplido. A ello se le une que nosotros en casa no somos demasiado “tecnológicos” que digamos así que no nos ha costado mucho.

De hecho, mi hijo mayor (que ahora tiene 3 años) es de los únicos niños  que conozco que no sabe manejar un móvil o una tablet. Claro, al resto del mundo esto le sorprende mucho… Y digo yo: ¿Y qué? ¿Acaso existían las tablets o los móviles (o smartphones) cuando nosotros teníamos esa edad o hemos tenido que hacer un máster para manejarlos?

La verdad es que tengo que decir a mi favor que a mi hijo tampoco le interesa mucho la tecnología ni el móvil ni las tablets. Y antes de los 2 años y medio le aburría ver dibujos. Ahora si que le pongo dibujos (del tipo la patrulla canina y Mickey Mouse que le encantan) de vez en cuando, un ratito (no mas de una hora), y no me pide más, creo que no aguanta mucho rato.

Quizá es porque no está acostumbrado, quizá es porque es muy inquieto o quizá es porque no ve a sus padres todo el día enganchados a la tablet o a la televisión, la verdad, no lo se. Pero a mi me gusta más que emplee ese tiempo jugando con sus coches y sus juguetes, pintando, mirando cuentos etc. Ya tendrá tiempo de utilizar las tablet y los móviles cuando sea más mayor.

Con la peque (que tiene 1 año) nos está pasando lo mismo, creo que es muy pequeña para seguir los dibujos o, al menos ella, después de la canción de inicio, no los sigue. Prefiere estar trasteando por ahí con cualquier juguete o con cualquier cosa que coge por la casa.

He leído mucho sobre el tema y los expertos coinciden en que la exposición de los bebes y niños menores de 6 años a las tablets, smartphones y a demasiada televisión traen consecuencias negativas tales como: adicción, desarrollo más lento del niño, falta de atención y de concentración, actitud impulsiva y menor capacidad de autocontrol (rabietas), falta de sueño, obesidad y hasta depresión.

En definitiva, es cierto que de vivir pegados a una tablet o a una televisión a no utilizarlos nunca hay un trecho, pero yo, que he vivido de cerca un caso real y problemático precisamente por este tema, os puedo decir que tanta tecnología no puede ser buena en edades tan tempranas. Creo que un bebé y un niño tiene que imaginar, descubrir cosas nuevas, relacionarse con otros niños y jugar, jugar mucho.

Cada uno lo hacemos lo mejor que podemos pero si se lo damos todo hecho…