DIFERENCIAS ENTRE EL PRIMER Y EL SEGUNDO EMBARAZO

embarazada con niña
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¿Hay diferencias entre el primer embarazo y el segundo? La respuesta es, como os podréis imaginar, sí. Las mamás que lo hayáis experimentado ya sabréis a qué me refiero.

Es evidente que cuando nos quedamos embarazadas por segunda vez ya sabemos a que nos enfrentamos por la sencilla razón de que ya lo hemos vivido (a diferencia de la primera vez que, por mucho que nos lo cuenten, no se sabe lo que es, ni qué aguante tenemos hasta que no se experimenta por una misma).

Con el segundo embarazo, sabemos cómo nos va a cambiar el cuerpo durante el embarazo, qué cosas podemos comer y cuales no, lo que supone un parto –y un post parto–, sabemos que pasaremos una buena temporada sin dormir y como afrontar mejor esa etapa, nos sabremos de memoria los tipos de biberones (boca ancha o estrecha), tendremos toda la logística montada (cuna, carrito, sillita, silla de coche etc.), y estaremos inmensamente familiarizadas con el apiretal, el Dalsy, el colikind, etc… Y todo esto, ya es una ventaja.

Lo que no sabremos tanto (o al menos yo no sabía tanto) son las siguientes diferencias:

1) La tripita nos va a salir mucho antes:

Tras un embarazo previo, los músculos abdominales están mas relajados y la piel más elástica por lo que la tripa se va adaptar mucho antes al crecimiento del bebé.

Mientras que en un primer embarazo la tripa (propiamente de embarazada) no nos sale hasta el quinto o sexto mes, en el segundo embarazo ya tendremos tripita alrededor de las 12 semanas.

Por mi experiencia, os puedo decir que lo anterior es totalmente cierto. Fue asombroso cómo, antes de cumplir los tres meses de embarazo ya tenía tripa. Menuda diferencia de mi embarazo anterior en el que no me creció la tripita hasta el inicio del sexto mes de embarazo.

2) Normalmente, vamos a engordar menos que en el primer embarazo:

Obviamente el hecho de engordar más o menos depende de cada mamá, de su genética y de cómo se cuide y se alimente en el embarazo. No obstante, según los expertos, en el segundo embarazo, aunque nos crezca antes la barriga, se suele aumentar menos de peso que en el primer embarazo.

En mi caso, no fue del todo así: en el primer embarazo empecé a engordar de forma más rápida a partir del cuarto mes de embarazo, y en cambio, en el segundo embarazo me costó mas engordar, es decir, iba engordando de forma más progresiva según avanzaban los meses

Sin embargo, al final, engordé prácticamente lo mismo en los dos embarazos, unos 13.5 kilos en el primero y 12,5 kilos en el segundo (y ello teniendo en cuenta que mi peque menor nació un mes antes de tiempo). No obstante lo anterior, conozco a muchas mamás que afirman que en el primer embarazo engordaron un montón, y que en el segundo embarazo cogieron mucho menos peso.

3) Vamos a sentir los movimientos y las pataditas del bebé mucho antes:

A diferencia del primer embarazo en el que normalmente una madre primeriza no nota los movimientos del bebé hasta la semana 20-22, en el segundo embarazo ya los vamos a poder sentir a partir de la semana 14 de embarazo.

Según indican los expertos, esto se debe a que, como ya hemos experimentado en un embarazo previo, somos capaces de reconocerlo mucho antes. Lo cierto es que no se por qué somos capaces de sentir a nuestro segundo bebé antes, pero es real. En mi caso pude sentir a mi segunda peque mucho antes que al primero.

4) El bebé tiene más probabilidades de nacer antes que en el primer embarazo:

Insisto, ello depende de cada caso concreto. Pero, por lo general, mientras que en muchos casos en un primer embarazo al bebé le cuesta salir (está muy agustito en la tripita) y se suele cumplir la semana 40, en un segundo embarazo hay más probabilidades de que el bebé nazca un poco antes de tiempo. ¿Por qué? Según los expertos porque el cuello del útero está más blando después de un embarazo previo y es más difícil que se mantenga cerrado hasta el final de la gestación.

En mi caso fue totalmente así, mi peque mayor nació en la semana 39+6 (es decir, casi en la semana 40) y, en cambio, mi peque menor –que estaba deseando salir desde el séptimo mes de embarazo– nació en la semana 35.

5) El segundo embarazo es algo más molesto de llevar que el primero:

Y no lo digo porque se tengan más dolores o molestias asociadas al embarazo en sí mismo, sino porque, a diferencia del primer embarazo en el que estábamos solas (sin niños) en casa y podíamos relajarnos más, dormir más, ver una película tranquilamente en el sillón, o hacer lo que nos diera la gana, en los embarazos posteriores vamos a tener niños en casa (de los que ocuparnos), nos vamos a mover más, vamos a hacer mas esfuerzos y a dormir menos y, por tanto, vamos a estar mucho más casadas y molestas.

Doy fe de ello. No tiene nada que ver el primer embarazo que el segundo. En mi caso, en mi primer embarazo solo existía yo, por lo que me hacía un montón de fotos de mi tripita, me cuidaba, dormía lo que quería, ponía los pies en alto cuando los encontraba hinchados, en definitiva, solo tenía que ocuparme de cuidarme a mí misma y de dejarme cuidar por mi marido. En cambio, en el segundo embarazo, me tenía que ocupar de mí y de mi peque, que en aquella época tenía tan solo 1 año (sí, lo se, los tuve súper seguidos!), por lo que os podéis imaginar el trabajo que era, las horas de sueño disminuyeron bastante respecto a mi primer embarazo, le cogía en brazos, salía y entraba con él al parque, a la guarde, a llevarle al médico cuando le tocaba, pasaba mi tiempo libre jugando con él, dándole de merendar, bañándole, duchándole, etc. Por lo que me encontraba siempre cansada y tenía muchas más molestias que en el embarazo previo.

6) El parto es más sencillo tras un segundo embarazo:

Ni que decir tiene que cuando te pones de parto por segunda vez sabes identificar enseguida lo que es una contracción, lo que es una enorme ventaja.

Además, en la mayoría de los casos, -salvo que haya algún tipo de complicación- el parto suele durar menos tiempo que el primero. Según los expertos, mientras en un primer parto la fase de expulsión puede durar incluso 24 horas desde el inicio del trabajo hasta el parto, en un segundo parto, como se suele dilatar antes, los tiempos se reducen a la mitad.

En mi caso también se cumplió esto, mi segundo parto fue mucho más corto, menos doloroso y mas sencillo que el primero.

7) Normalmente, en el segundo embarazo la depresión postparto es mucho menor:

Y es que, aunque vamos a sufrir igualmente un bajón hormonal, las madres experimentadas tienen menos riesgo de sufrir la depresión postparto que las primerizas. La experiencia cuenta muchísimo, y vamos a saber como afrontar todo mucho mejor, a tener mucha más paciencia, a saber que implica todo este proceso, a saber delegar mejor, etc.

En mi caso, tuve una gran depresión postparto tras mi primer embarazo. Creo que fue inmadurez mezclada con un desbarajuste hormonal brutal y, la verdad, me sentí muy mal (sin motivo!). En cambio, tras el segundo embarazo, si bien noté un cierto bajón hormonal, no tuve depresión postparto (o, al menos, no la sentí como tal).

Para las que os estéis pensando tener el segundo y para las que ya hayáis dado el paso, os dejo las referencias de dos libros interesantes sobre como afrontar la llegada del segundo hijo:

  1. “Esperar el segundo”, de Joan Leonard, que retrata muy bien situaciones reales que son diferentes tras el segundo hijo.
  2. “Segundo hijo: madre de dos”, de Rebecca Abrahams, que nos cuenta la diferencia de pasar de un hijo a dos. Un best-seller en Gran Bretaña.

PLACENTA PREVIA

tripa de embarazada
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Como ya os comenté en mi anterior post sobre los niños prematuros, mi segundo embarazo fue de riesgo por varias complicaciones, primero por un hematoma uterino y un desprendimiento, que me tuvo en reposo absoluto los  tres primeros meses, y después por placenta previa. Os voy a contar mi experiencia para aquellas que estéis pasando por lo mismo.

Tal y como me explicó mi ginecólogo, la placenta previa en una complicación del embarazo que sucede cuando la placenta se implanta en una posición más baja de lo normal. Puede ser de tres tipos:

  • Placenta previa marginal: cuando está muy cerca del cuello uterino pero no llega a cubrirlo.
  • Placenta previa parcial: cuando la placenta cubre parcialmente el cuello uterino.
  • Placenta previa total: cuando cubre totalmente el cuello uterino.

En muchos casos, según va evolucionando el embarazo, la placenta previa se va desplazando o corrigiendo a una posición normal. En caso contrario, esto es, si en la recta final del embarazo persiste la placenta previa, se suele programar una cesárea para evitar cualquier riesgo y/o complicación en el parto, ya que un parto vaginal con la placenta previa puede ser muy peligroso tanto para el bebé como para la mamá.

Según los expertos, los síntomas de la placenta previa varían mucho, pero el más común es el sangrado sin dolor.

En mi caso, me detectaron placenta previa (marginal) alrededor de la semana 20 de embarazo mediante una ecografía rutinaria. No tuve ningún síntoma ni tuve ningún sangrado durante el embarazo.

Cuando me lo diagnosticó mi ginecólogo, me asusté bastante porque no tenía ni idea de lo que significaba eso. Además, ya me había pasado los tres primeros meses de embarazo en reposo por amenaza de aborto debido a un hematoma uterino. Así que os podéis imaginar como me quedé cuando me dieron esta noticia.

Me recomendaron: (i) reposo “relativo”, es decir, reposo en casa (no en cama), y (ii) reposo “pélvico”, esto es, tenía que evitar las relaciones sexuales y los exámenes vaginales.

También me recetaron un aporte extra de hierro, por las posibles hemorragias que pudiera tener a causa de la placenta previa. Y es que, según me informó mi médico, la placenta previa aumenta el riesgo de hemorragias bruscas y severas que, como os podéis imaginar, te pueden hacer perder mucha sangre. En estos casos, los médicos suelen recomendar que acudas de inmediato a urgencias.

En cualquier caso, me hicieron saber que, normalmente, con la evolución del embarazo, la placenta previa se suele corregir, y que, si esto pasaba, podría tener un parto vaginal sin problema. Pero que, hasta entonces, mis revisiones tenían que ser más frecuentes que el de una embarazada normal.

Lo que peor llevé fue el reposo en casa, tal y como os conté en el post “Como sobrevivir a un Embarazo en Reposo”. Más que nada, porque tenía otro peque de un año que necesitaba mi atención. Tampoco podía viajar, ni salir a tomar algo por ahí, ni nada de nada, y yo, con lo activa que soy, me desesperaba.

A medida que mi embarazo avanzaba, todos esperábamos que la placenta se corrigiese, pero no era así. Así que ya me empezaron a plantear que, seguramente, tendríamos que programar una cesárea. Y a mí, –no me digáis por qué– no se me ocurrió otra cosa que ponerme a ver vídeos de cesáreas por youtube. Sin comentarios… No os lo recomiendo para nada.

Así llegué hasta la semana 32/33, momento en el cual empecé a tener contracciones continuas. Me hacían pasar todo el tiempo en monitores y en una de esas monitorizaciones decidieron ingresarme en el hospital (5 días) por amenaza de parto prematuro. Entonces me inyectaron un medicamento para parar el parto prematuro (que, según me dijeron, no te garantiza nada, pero al menos se intenta) y me pincharon los corticoides para la maduración pulmonar del bebé.

Aguanté hasta el día sexto de la semana 35, que ahí, sí, me puse de parto sin remedio. Ese mismo día, me fui al hospital sin saber si iba a dar a luz de forma vaginal o por cesárea. Es más, en el momento de empezar el parto, mi ginecólogo tomó todas las precauciones posibles por si en el último momento tenía que hacer una cesárea.

La verdad es que me puse un poco nerviosa, pero al final parece ser que la placenta se había corregido un poco, a pesar de seguir un poco baja, y tuve un parto vaginal sin ningún tipo de problema.

Así que después de mi experiencia, lo que os recomendaría es: 1º) informarse bien de lo que implica la placenta previa, para no asustarse demasiado (como me pasó a mí); 2º) cuidarse y no hacer esfuerzos, para evitar el sangrado y el parto prematuro, y 3º) al mínimo problema (sangrado, contracciones etc.) acudir a urgencias.

Mucho ánimo a todas las que estéis pasando por lo mismo porque ya veréis que todo va a salir bien!.

NIÑOS PREMATUROS

bebé
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Ninguna madre primeriza, o que no conozca algún caso cercano de niños prematuros, se puede imaginar lo que conlleva tener un bebé antes de tiempo.

Se considera que un bebé es prematuro cuando nace antes de la semana 37.

Mi primer hijo vino al mundo sin ningún tipo de problema. Tuve un embarazo perfecto, me encontraba fenomenal, podía seguir haciendo un poco de deporte (nadar y caminar, claro), trabajé hasta el mismo día que me puse de parto, y aunque el parto fue un poco duro, y largo… mi primer bebé nació el día que tenía que nacer -esto es, el día que salía de cuentas-sano, redondito y comilón. Me lo pusieron encima mío nada más nacer y pude abrazarle, besarle y “soportarle” desde el primer momento. Así que no me podía imaginar que en mi segundo parto, mi hija pudiese tener algún tipo de problema.

Si bien es cierto que mi segundo embarazo fue un embarazo de riesgo por placenta previa (que podía conllevar un parto prematuro), la verdad es que lo último que imaginábamos es que mi hija iba a tener algún problema por el hecho de nacer un mes antes de tiempo, ni la sensación que tuve cuando me la quitaron de los brazos nada más nacer y no pude cogerla hasta pasadas dos semanas…

Y es que, normalmente, los niños prematuros tienen que pasar un tiempo en la incubadora, recibiendo cuidados especiales, antes de que estén preparados para llevártelos a casa. A veces, por problemas de bajo peso, otras veces, por problemas mas graves, como en mi caso.

Mi hija nació de forma prematura, en la semana 35. Esto es, prácticamente un mes antes de salir de cuentas, fue “ochomesina”. Y la verdad es que me costó bastante llegar a esa semana porque en la semana 32 estuve ingresada en el hospital unos días por amenaza de parto prematuro.

Por lo visto, antes de la semana 33 los pulmones del bebé no están lo suficientemente maduros, lo que puede conllevar que el recién nacido sufra problemas respiratorios al nacer. Por ello, en los casos de riesgo de parto prematuro, suelen pincharte corticoides para acelerar la maduración de los pulmones del bebé y te intentan aguantar hasta, al menos, la semana 35. Y, precisamente, esto es lo que me pasó a mí.

Me puse de parto en el día 6 de la semana 35 (es decir, prácticamente la semana 36) y después del tratamiento que había recibido, nadie podía imaginar que mi bebé pudiera tener ningún tipo de problema. De hecho, mi hija nació estupenda, con un peso más que considerable y respirando bien.

Sin embargo, a la media hora de nacer empezó a tener problemas respiratorios y la ingresaron en la UCI de neonatos, entubada y enganchada a una máquina para respirar, porque se ahogaba. Tenía un distrés respiratorio.

Cuando pude ir a verla -al día siguiente- fue descorazonador. Estaba en la incubadora, llena de tubos, apenas se le veía la carita. Respiraba con mucha dificultad, daba la sensación de que se ahogaba. A los dos días, como no podía comer, perdió mucho peso y se puso peor, tan malita que la tuvieron que trasladar a otro hospital –sedada- con un pronóstico bastante malo.

Estuvimos en la UCI 3 semanas y lo que se vive cada día, desde que entras hasta que sales, se te queda grabado para toda la vida.

En nuestro caso, la información médica nos la daban cada día a las 12:00h de la mañana. Pasaba el médico por la UCI e iba hablando con cada padre y madre, dando noticias sobre el estado de su respectivo bebé -o bebés, en el caso de gemelos/mellizos-. Era el momento del día más esperado, pero también el momento en el que más nervioso te ponías para recibir noticias que no sabías si iban a ser buenas o malas…

El entorno de la UCI de neonatos es un revuelo de padres nerviosos por sus bebés, cansados, sin dormir, niños en incubadoras, enfermeras de aquí para allá, médicos dando -buenas o malas- noticias, familiares esperando fuera para saber algo, etc. Horas y horas allí dentro deseando que pasen lo antes posible para poder llevarte a tu bebé a casa, y una sensación de miedo constante por si un día te dan una mala noticia cuando llegas.

Desde luego, ayuda mucho el contacto con otros padres que están pasando por lo mismo que tú, y las enfermeras especializadas que cuidan a tu bebé, que te ayudan, te hablan, te animan, y con las que, al final, pasas la mayor parte del día.

Me acuerdo que el día que por fin desentubaron a mi hija (a las dos semanas de nacer) fue la primera vez que me dejaron tocarla. Me dejaron meter las dos manos a través de la incubadora y poder cogerle su manita fue todo un regalo. A menudo pensaba lo duro que tenía que ser para ella haber empezado así la vida, sola todo el día en una incubadora, sin que nadie (salvo las enfermeras a la hora del baño) la cogiese en brazos, la abrazase, la meciese, la besase, ni nada.

A partir de ahí, mi bebé todos los días fue a mejor, hasta que después de 22 días en la UCI nos la pudimos llevar a casa.

Tener un hijo prematuro implica unos cuidados especiales durante sus primeros meses y prácticamente durante su primer año de vida. Por lo general, salen un poco débiles de la UCI (sobretodo si han estado ingresados por alguna complicación importante) con las defensas bajitas y con poco peso.

Además, al menos en mi caso, mi bebé salió con las marcas en la cabeza (abombada) y en la carita de la máquina de respiración, de los tubos, esparadrapos etc., y con las marquitas en sus brazos de todos los pinchazos de los análisis que le hacían. Pero todo fue pasando, las marcas también.

Según lo que me comentó el pediatra, los niños prematuros suelen llevar un ligero retraso de crecimiento respecto de los demás niños de su edad durante su primer año de vida y, luego, tienden poco a poco a igualarse.

Igualmente, según los expertos, los niños nacidos de forma prematura pueden sufrir dificultades de aprendizaje del lenguaje cuando se les compara con niños nacidos dentro de los plazos normales y suelen necesitar un pedagogo. Pero no en todos los casos.

En definitiva, que no son problemas graves y que salen para delante como el resto de los niños, pero son cosas que, al menos yo, no había tenido en cuenta a la hora de tener un bebé prematuro. Desde luego, no sabía lo importante que es para el bebé seguir esas últimas semanas (36 a 39) en la tripita de mamá.

A veces es inevitable tener un parto prematuro pero, quizá, si hubiera sido consciente de lo que puede implicar el hecho de tener a tu bebé antes de tiempo, hubiera tenido más paciencia y, desde luego, hubiera reposado mucho más en la recta final de mi embarazo.

Cosas que no sabía antes de tener un niño (varón)

niño abrazando a su madre
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Hace unos meses, una buena amiga mía me confirmó por fin que, después de bastante tiempo intentándolo, se había quedado embarazada. Ella, como la mayor parte de las mujeres que conozco, quería que fuese niña (¿¿por qué nos empeñamos en querer una niña??). Sin embargo, hace unos días le confirmaron que era niño y pude notar su decepción.

No me gusta mucho sacar diferencias o ventajas dependiendo del sexo de bebé porque, como siempre digo, cada niño es un mundo, con independencia de que sea niña o niño.

Sin embargo, y haciendo una excepción, os voy a contar lo que le dije, que no es otra cosa que un resumen de mi experiencia después de haber tenido un niño (y puedo hablar con conocimiento porque también tengo una peque niña):

1. Los niños son pequeños terremotos: por lo general, son menos tranquilos y mas brutos que las niñas

  • Se pasan el día corriendo de un sitio a otro (desde que bajan de su cama), les encanta trepar (todo tipo de columpios, sillones, camas, a la cuna de su hermana, etc.).
  • Sacan más partido a un tobogán que una niña, ya que ellos, además de subirse por las escaleras, se suelen subir –la mayor parte de las veces– trepando por la parte de delante o haciendo el mono (y eso cuando no se les ocurre sentarse arriba del tobogán y tirar un par de coches antes de tirarse ellos…);
  • Les encanta saltar por todos los lados (muebles, agua, barro…) y si se manchan o se mojan, les da igual;
  • Las motos o triciclos nos las usan solo para pasear o hacer carreras, también para chocarse contra las paredes, para bajar las cuestas a toda pastilla mientras escuchan (ya de lejos) el “cuidado”!!! de mamá, para bajar escaleras (sí, escaleras), o –si te descuidas– para atropellar a alguien sin querer.
  • Y sí, se dan más golpes y más cabezazos, se muerden los dedos o la lengua, y se caen con bastante facilidad. Así que, tranquila, si hace falta ir a urgencias, se va y punto.
  • Con ellos, casi nunca te aburres. Te tienen, por lo general, bastante activa: con el cuerpo en alerta y el corazón a tope.

2. Vais a aprender a jugar con juguetes con los que no estáis tan familiarizadas

  • Vais a estar rodeadas de coches, camiones, trenes, aviones, grúas, excavadoras, ambulancias, coches de policía, bomberos, etc., que en algunos casos acaban siendo tirados por los aires o (en mi caso) aparcados en el sitio mas insospechado (detrás de la puerta del baño, debajo de una cama, en un lado del pasillo, etc.).
  • Vais a desarrollar la mente de una manera asombrosa para jugar a montar garajes con sus rampas, a contarles cuentos de superhéroes, de barcos piratas y de aventuras emocionantes.
  • Vais a tener que conseguir disfraces de spiderman, de pirata, etc.
  • Y por supuesto, os vais a saber de memoria los episodios de la patrulla canina o de los monster machines!!

 3. La ropa de chico es mas simple que la de niña y es fácil llevarles guapos

  • Con unos cuantos pantalones, camisas y jerséis podéis sacar combinaciones asombrosas.
  • No se quejan (por lo menos en mi caso) del modelo que les pongáis, ni de si va de rojo, azul, o verde.
  • Eso si, comprad un buen detergente anti manchas si queréis que la ropa os dure.
  • Y ojo con los zapatos y zapatillas, porque en el caso de que frenen su moto-triciclo arrastrando las puntas del pie contra el suelo (es mi caso) les van a durar dos telediarios, y tendrás que volver a comprar otros si no quieres que vayan con un raspón-agujero.

4. Son muy divertidos: te van a sorprender de las risas que te van a provocar

  • Y es que de cualquier cosa sacan algo divertido.
  • Les encanta hacer el “guarrete” y el “ganso”. Y se ríen de cualquier tontería.
  • Te sorprenderás cuando estés riñéndole aguantándote la risa.

5. Y lo mejor de todo, son súper cariñosos con sus mamis: todo un descubrimiento

  • Y es que te llenaran de abrazos y besos, te acariciarán el pelo, te dirán que eres muy guapa, que les gusta tu collar o tu jersey (aunque sea el que usas para estar por casa).
  • Sus mamis son su referente y el primer amor de sus vidas. Con las que se sienten protegidos y a las que quieren tener cerca cuando están malitos.
  • Te sorprenderá regalándote una flor que han cogido ellos mismos (que igual te llega aplastada, claro, pero que te va a hacer la mujer mas feliz del mundo).
  • Si alguna vez duermen en tu cama, van a acabar abrazados o muy pegaditos a ti.
  • Harán que se te caiga la baba cada vez que se pongan melosos y te digan “te quiero”.
  • Esta relación que vais a tener madre-hijo va a dar mucha envidia sana al papá, pero ya le llegará su momento.

En definitiva, no considero que sea ni mejor ni peor que sea niño, pero no cambiaría la experiencia de tener un niño por nada del mundo. Ha sido todo un descubrimiento.

Como sobrevivir a un EMBARAZO EN REPOSO

chica descansando en la cama
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Teniendo en cuenta que mi primer embarazo fue un lujo, pues pude seguir trabajando hasta el mismo día del parto, seguir haciendo deporte (pilates y caminatas) y seguir llevando mi día a día -con la única diferencia de los kilos de más- cuando me quedé embarazada por segunda vez y me dijeron desde el primer momento que tenía que quedarme en casa en reposo (en el primer trimestre, por riesgo de aborto y, en el tercer trimestre, por riesgo de parto prematuro) no lo encajé muy bien.

En primer lugar, por el miedo de abortar que, según me dijeron los médicos, era más que probable porque tenía un hematoma uterino del tamaño de un caballo y desprendimiento de la placenta; y en segundo lugar, porque siendo tan activa como soy (y tan poco casera, por cierto) pensaba que no iba a poder afrontar tanto tiempo en casa, dejar de ir a trabajar, dejar de ir a mi gimnasio, dejar de ir al parque con mi hijo pequeño; En definitiva, dejar de hacer absolutamente todo lo que implicara salir a la calle, salvo ir al ginecólogo (día que para mi, en esas circunstancias, era toda una fiesta).

Una de mis mejores amigas me dijo, “Tómatelo como un nuevo reto para ti, y piensa que pase lo que pase lo vas a superar como has superado todos los retos que se te han puesto por delante”. Y os puedo decir que este maravilloso consejo lo cumplí a raja tabla y superé el reto. No solo porque aprendí a sobrellevar (serenamente) el riesgo en mi embarazo y a plantearme la posibilidad de que pudiera abortar (algún día os hablare de esto y de cómo me sirvieron las experiencias de otras madres blogueras), sino porque, a pesar de que fue muy duro, (no os lo voy a negar) me di cuenta que vivimos muy deprisa, y que parar un poco en la vida nos viene hasta bien.

Hay 3 cosas fundamentales que, desde mi experiencia, recomiendo hacer para sobrellevar este reposo:

1) Prepararse emocionalmente para hacer frente al reposo

1.1 Prepararse emocionalmente para convivir con los miedos que acompañan un embarazo de riesgo

mucjer pensando y mirando por la ventana
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Para ello, me fue muy útil -y fundamental- conocer las vivencias de otras madres blogueras. Madres que habían tenido que sobrellevar el reposo y madres que habían superado un aborto (e incluso varios seguidos) hasta conseguir tener a su bebé.

En mi caso, descubrí a Isasaweis y la empecé a seguir. Me vi todos sus vídeos, sobretodo los relativos a su experiencia con los abortos y demás. Me sirvió muchísimo para no sentirme tan sola en esto, para no tener miedo y para tomarme las cosas muchísimo mejor. Conociendo lo peor que te puede pasar, te haces mas fuerte para afrontar lo que venga desde el principio. No se si tendrá ya estos vídeos en su nueva web pero, en cualquier caso, os la recomiendo.

En definitiva, es el mejor momento para empezar a seguir a mamás blogueras que comparten, como yo, sus experiencias, y que sirven para darte cuenta de que si ellas lo han superado, tu también lo puedes superar, ya verás!!.

1.2 Prepararse emocionalmente para sobrellevar este “parón” en tu vida

Dependiendo de los casos, la recomendación de reposo puede llegar desde el primer trimestre o, al final, en el tercer trimestre.

Sobretodo si os mandan hacer reposo desde el principio del embarazo, os recomiendo no pensar en los nueve meses que tenéis aún por delante. Sino que penséis a corto plazo, tanto por lo que pueda pasar, como lo que no pueda pasar, lo mejor es ir superando semana a semana. Pensad que cada semana que superéis os va a suponer un triunfo.

Yo me mentalicé en pensar a corto plazo, en no pensar mas allá de una semana, y os puede decir se me pasó el tiempo más rápido y mejor. Os lo recomiendo, de verdad.

2) Planificar las actividades que podáis hacer en casa

2.1  Llevar un orden en los horarios de sueño y de comidas

Antes de nada, os recomiendo llevar un orden de horarios para no caer en el caos mas absoluto. Esto es, levantarse por la mañana y acostarse por la noche.

Igualmente, seguid un orden también en las comidas. De lo contrario, lo vais a llevar fatal, vais a tener sensación de caos, malas digestiones, e incluso más estreñimiento.

2.2  Buscar ayuda en caso de que se tengan más niños

niños haciendo muecas
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Si tenéis más niños -como fue mi caso, que tenía un bebé de apenas un año-, tendréis que buscar ayuda para algunas tareas, por ejemplo: para sacarles de paseo (en caso de los más peques) o para llevarles a la guarde o al cole en caso de los niños mas mayores, para las comidas, los baños etc.

Esto no quiere decir que no podáis pasar el día con vuestro hijos, sino que os tendrán que echar una mano en las tareas que físicamente os puedan agotar más. Todo lo que os puedan ayudar va a favorecer, no solo a vosotras, sino también a vuestro futuro bebe.

2.3  Planificar las actividades

Planificaos el día o la semana: ¿Qué podéis hacer metidas en casa? Muchas más cosas de las que vosotras creéis.

mujer embarazada con libro y boli
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Ya que no podemos “ocupar” nuestros cuerpos serranos porque tenemos que cumplir el reposo, hay que ocupar la mente con cosas positivas y que nos hagan sentir mejor.

Hay muchas mamás que aprovechan para comprarse o descargarse temporadas completas de sus series o películas favoritas, o para ver esas series o esas películas en otros idiomas y aprovechar ese tiempo para aprender, que no está mal.

A parte de esto, que todas ya sabemos, y para no estar todo el día enganchada a la televisión (al menos si no te gusta, como en mi caso) os diré que Internet está plagado de cosas interesantes que podéis hacer para sentiros útiles:

Como ya os he comentado, hay mamás blogueras súper interesantes que os pueden hacer pasar un buen rato, y de las que podéis aprender un montón leyendo sus experiencias, sus productos favoritos, trucos con los niños etc.

Pero también hay infinidad de cursos y tutoriales gratis por la web, dependiendo de los gustos que tengas, o de lo que te apetezca empezar a aprender. Algunos ejemplos:

(i) Cursos de cocina, o tutoriales para hacer alguna receta concreta; A mi, por desgracia, no me gusta cocinar, así que no os puedo recomendar ninguno en particular. Pero si os gusta, es el momento perfecto para aprender nuevas recetas y, en caso de que os hayan recomendado reposo relativo (no absoluto), para cocinarlas!.

(ii) Cursos de punto o tutoriales para aprender a tejer alguna prenda en concreto. Puede parecer una actividad “de abuelas” pero yo aprendí a tejer capotas preciosas y patucos súper fáciles -que un día os enseñaré- y sigo hoy en día tejiendo cuando necesito relajarme un poco. Podéis encontrar vídeos super fáciles en youtube para hacer alguna ropita a vuestro bebe.

(iii) Cursos o tutoriales de alguna disciplina relacionada con vuestra profesión (peluquería, derecho, diseño etc.). En mi caso, como soy abogada, aproveché a hacerme un curso sobre mediación muy interesante para mi vida profesional. Lo hice a través de la página web de la Asociación Española de Mediación (www.asemed.org).

(iv) Cursos o tutoriales de pintura o manualidades (hay infinidad de cosas), para las más mañosas.

Y por supuesto os recomiendo leer, leer mucho. Hay miles de novelas que enganchan incluso a aquellas personas a las que no les gusta mucho leer. Leer os ocupa la mente y hace que el tiempo se os pase volando. En mi caso, soy una devora libros y, como tengo un ebook, podía descargarme cualquier libro desde mi cama.

Es recomendable ponerse un horario para realizar las actividades que os hayáis propuesto. Por supuesto, las actividades y el horario que nos pongamos dependerán del grado de reposo (relativo o absoluto) y de cómo os encontréis (hay momentos en el día, sobretodo en el primer trimestre, que puede que estemos mas mareadas, tengamos nauseas, etc.).

Poco a poco os iréis adaptando a esta nueva situación Como os he dicho antes, pensando a corto plazo, en superar semana a semana, vais a ir notando que el tiempo se os pasa muchísimo antes y que estáis de mejor humor.

3) Por último, por favor, cumplid el reposo!!

Pensad que va a ser una situación transitoria en vuestras vidas, no es para siempre. Es un tiempo determinado que vais a tener que estar en esta situación pero que va a pasar. Porque TODO PASA.

Por supuesto, vas a tener ratos sola, incómoda, agotada y tirada en la cama, desmotivada y aburrida, pero la otra cara de la moneda es que el tiempo que pensabas “muerto” puede servir para pensar mucho, y para hacer cosas que jamás hubieras imaginado.

A todas aquellas que estéis pasando por este trance, os mando muchísima suerte y sobretodo mucho ÁNIMO!!