EL PEQUEÑO EDU

El pequeño Edu
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Hoy os voy a recomendar unos libros infantiles educativos para peques entre 6 meses/1 año a 3 años aproximadamente, que son absolutamente geniales y que nos van a ayudar a las mamás y los papás con nuestros peques ante las distintas fases de su desarrollo.

Se trata de la colección de libros: “El pequeño Edu”.

Su autora, Linne Bie, es una mamá belga que tiene cuatro hijos. Empezó a escribir los cuentos del pequeño Edu tras el nacimiento de su primer hijo, León. Y después, su segunda hija Rosalie le inspiró el personaje de Marina con el que comenzó otra colección de cuentos, muy similar a la de colección de Edu pero con personaje femenino.

Hay infinidad de títulos y son perfectos para trabajar con los niños, de una manera divertida, distintas las situaciones a las que se enfrentan a lo largo de su desarrollo y a vencer sus miedos. Estas colecciones van pasando por las distintas etapas de los peques, desde que son bebés (la hora de comer, la hora de dormir, las visitas al pediatra, el descubrimiento de las distintas partes del cuerpo, etc.) hasta las etapas de desarrollo posteriores (quitar el chupete, quitar el pañal, la fase del no, las rabietas, las salidas al parque, etc.).

Son cuentos de tapa dura y vienen con unas ilustraciones muy bonitas que a los peques les encantan y que les llaman muchísimo la atención.

Edu
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  • La colección titulada “El pequeño Edu” (o “La pequeña Marina“) trata sobre las fases de desarrollo de los bebés por lo que está indicada para los más peques (hay cuentos que son a partir de los 6 meses y otros a partir de los 18 meses). Viene con ilustraciones geniales de Edu y Marina de bebés, aún calvetes.
  • La colección titulada simplemente “Edu” o “Marina” trata sobre las fases de desarrollo de los primeros años de los niños y están enfocados a peques a partir de 24 meses (aproximadamente).

A mis peques les encanta esta colección de Edu. Siempre me piden que les lea un cuento de Edu a la hora de dormir (junto con el Pollo Pepe, los favoritos en mi casa). Edu ha ayudado mucho a mi peque mayor a la hora de quitarle el pañal, y a vencer sus miedos en las visitas al pediatra.

Os dejo los enlaces de algunos títulos interesantes (dos del pequeño Edu, dos de Edu y dos de Marina) que podéis encontrar en las librerías especializadas y también en Amazon a precios muy asequibles:

1.- “El pequeño Edu tiene sueño”: Edu tiene sueño, se pone el pijama, se cepilla los dientes, enciende la luz, mira un libro, busca a su osito y se va a la cama, ¡dulces sueños, Edu!. A partir de 6 meses.

2.-“El pequeño Edu va al pediatra”: El pequeño Edu va al pediatra con mamá. El doctor examina al pequeño Edu. Lo pesa y lo mide. Escucha su corazón y su respiración. Mira dentro de sus orejas. ¡Todo está bien! para terminar, el pediatra le pone una inyección al pequeño Edu y ¡casi no le ha dolido! Una historia que explica una visita al pediatra. Para niños y niñas a partir de 18 meses.

3.- “Edu ya no necesita chupete”: Edu siempre va con su chupete a todas partes. Lo lleva en el triciclo, en el coche, cuando va de compras con mamá ¡y hasta cuando se baña! Pero a veces el chupete le estorba… Un libro para ayudar a quitar el chupete. Para niños y niñas a partir de 24 meses.

4.- “Edu ya no quiere llevar pañales”: Edu ya no quiere llevar pañales. Mamá le acerca el orinal y le dice: «A partir de ahora puedes hacer pipí en el orinal». Ahora puede llevar calzoncillos. ¡Ya es mayor! Pero de repente nota que sus calzoncillos están calientes y mojados… Un libro para ayudar a los niños a usar el orinal. Para niños a partir de 24 meses.

5.- “La pequeña Marina dice No”«¡No!, no me quiero vestir!» «¡No, no quiero dar la mano a mamá!»… Pero finalmente Marina se viste y está a punto para ir a jugar. Marina le da la mano a su mamá y salen juntas a la calle. Decir «¡Sí!» no parece tan malo, después de todo. Un libro tierno y divertido sobre la famosa etapa del «no». Para niños y niñas a partir de 18 meses.

6.- “Marina ya no quiere llevar pañales”Mamá le acerca el orinal y le dice: «A partir de ahora puedes hacer pipí en el orinal». Ahora puede llevar bragas ¡Ya es mayor! Pero de repente nota que tiene el culito mojado? Un libro para ayudar a las niñas a usar el orinal. Para niñas a partir de 24 meses.

Mis 6 imprescindibles del verano para niños

Ahora que aprieta el calor (más bien, asfixia), que están abiertas las piscinas, y que estamos en pleno verano, os voy a contar mis 6 productos imprescindibles para ir, tanto a la piscina, como a la playa, en verano con mis peques (he dicho “imprescindibles” claro, porque mi bolsa de piscina y/o playa siempre parece la de Mary Poppins):

1) Manguitos:

Aunque siempre he tenido manguitos inflables de los de toda la vida -que, por cierto, odio inflar- con dibujos animados del tipo Patrulla Canina, o Mickey Mouse, parece ser que este año ese tipo de manguitos ya han pasado a la historia.

Los manguitos estrella de este verano son los manguitos o discos de espuma para aprender a nadar gradualmente.

manguitos de espumaEstos discos son de espuma de polietileno (como una especie de corcho) de varios colores, por lo que no se inflan (y, por tanto tienes la seguridad de que tampoco se van a desinflar), y son muy fáciles de poner y de quitar.

Vienen tres o cuatro (dependiendo de la marca) para cada brazo de tal manera que permiten ajustar la flotabilidad deseada. Por ello, a medida que el niño vaya creciendo y aprendiendo a nadar, y vaya cogiendo confianza, se pueden ir retirando discos de cada brazo. Soportan hasta 60 Kg de peso.

Os dejo aquí dos enlaces, el primero, de los discos que tengo yo, y el segundo, de unos discos de otra marca que están ahora mismo en oferta en Amazon, ambos, con los gastos de envío gratis:

Son realmente geniales y duraderos. Los bajó una niña un día a la piscina de casa y fueron todo un exitazo.

2) Toalla Poncho

Perfectas y muy cómodas para poner y quitar a los niños y mantenerles calentitos después del baño. Antes usaba unos albornoces para niños pero las toallas poncho son muchísimo más prácticas, secan igual y abultan y pesan mucho menos. Tienen capucha y algunos diseños son muy divertidos.

Las hay de infinidad de colores y dibujos y también de diferentes materiales (algodón, poliéster, microfibra, etc.). Lo importante es que escojáis una que sea de buen material para que seque bien. Nosotros las preferimos de 100% algodón, aunque para la playa están muy bien los de microfibra que se secan antes. Os dejo los enlaces de toallas poncho de ambos materiales:

3) Crema protectora de sol 50

crema de sol
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Es muy importante proteger la piel de los mas pequeños de los rayos UVA/UVB con una crema de factor de protección 50.

Yo soy fiel a las cremas de protección solar de farmacia, siempre de factor 50, más que nada porque mi peque mayor tiene piel atópica.

Se la doy a mis peques en casa siempre antes de salir de casa por todo el cuerpo y la cara antes de vestirles porque suele ser más untuosa y más rollo de dar.

Os dejo mis favoritas:

  • La Roche-Posay Anthelios leche solar niños SPF50+ 250ml. Para mi, sin duda, la mejor. Este año han sacado además una con efecto gel que se unta fenomenal y se puede aplicar incluso en la piel mojada.

  • Protextrem® SPF50+ Suncare Atopic Kids loción super nutritiva 150ml. Esta crema es especial para pieles atópicas.

Estas cremas de farmacia, comoya he dicho se las doy a mis peques en casa antes de salir. Pero como son niños, y, como sabéis, están todo el rato entrando y saliendo del agua, me llevo siempre otra crema solar en formato spray, también con factor de protección 50, que es mucho mas fácil de dar a los niños, incluso con la piel mojada, y se absorbe fenomenal, de manera que siempre vayan bien protegidos por el sol (tengo que reconocer que soy un poco histérica con el sol).

  • Mi crema en spray para niños favorita es de Lidl, de la marca Cien. Super buena y muy económica. Ya os digo, la uso para proteger a mis peques del sol después de cada baño en la piscina o en la playa.

4) Gorro para el sol

niña gorrito
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Yo soy incapaz de estar bajo el sol sin un gorro, así que hago lo mismo con mis peques. Un gorro que no les de calor y que les proteja de los rayos del sol es básico, sobretodo para los más bebés.

Para niña es muy fácil encontrar en las tiendas o grandes almacenes un gorro bueno, bonito, barato. Eso si, os recomiendo, sobretodo para los más peques, que los compréis con cintas para abrochárselo al cuello, porque si no es fácil que se lo quiten o que el gorro salga volando.

Para niños, a no ser que os gusten las gorras, es mas difícil encontrar gorros. A mi me gustan clásicos de los de toda la vida (como los de la foto). Pero también los hay de materiales especiales para proteger de los rayos UV e incluso con orejeras que no son tan “estéticos” pero que son los mejores.

Os dejo el enlace de unos gorros de corte clásico muy asequibles, que además son de material especial para proteger de los rayos UV (factor 50) y que los hay de varios colores (tanto para niño como para niña) y de varias tallas (de 0 a 12 años): gorro de sol para niños.

También os dejo un enlace de un gorro que, ademas de estar hecho con un material especial que protege de los rayos UV tiene protección de cuello y orejas. Estos también ofrecen la posibilidad de comprarlos en varios colores y en distintas tallas de 2 a 8 años: Happy Cherry sombrero infantil playa.

5) Camiseta de baño con protección UPF 50

niño jugando en la orilla
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Ya sea porque vuestro peque es muy bebé y el agua de la piscina/playa está muy fría, o porque, siendo más mayor, queréis que vayan con una protección extra, tanto para la temperatura del agua, como para los rayos del sol, las camisetas de baño son una solución perfecta.

Yo las uso principalmente para la playa, que vamos al atlántico y el agua está muy fría. La verdad es que la primera vez que las vi me parecieron un poco “antiestéticas” y quizá un poco incómodas para los peques, pero me regalaron una, y cuando la probé me di cuenta que eran super prácticas.

Os dejo los enlaces de las más vendidas en Amazon:

6) Cuchara dispensadora para bebés

Puede parecer una tontería pero para los que vayáis a la playa o piscina con bebés me lo vais a agradecer. Esta cuchara dispensadora permite ir metiendo la comida dentro y apretar cada vez que el bebé tome una cucharada.

Permite dar de comer al bebe con una sola mano, lo que es súper cómodo cuando nos encontramos en la playa y en la piscina en la que no vamos a tener trona ni manos suficientes para que el momento comida no sea un desastre: una mano sujetando el potito, la otra mano sujetando la cuchara, la servilleta volando por el viento de la playa, el bebé metiendo la mano en la arena jajaja etc.

Ya os digo, todo un descubrimiento que vale la pena totalmente. Es muy económica y permite lavarla en el lavavajillas. Aquí os dejo el enlace: cuchara dispensadora de bebé.

Pesadillas y terrores nocturnos en los niños

niña soñando
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Ayer fue la tercera noche seguida que mi peque de 3 años se despertó llorando y con miedo a dormir solo. Se despertó aterrorizado, sudando y diciéndome que tenía mucho “susto”. Así que, como os podéis imaginar, me quedé con él en la habitación hasta que se volvió a dormir. Una vez me aseguré que estaba dormido me marché de su habitación, y a la media hora, aproximadamente, volvió a despertarse, negándose a dormir solo en su cama así que…, como hace conmigo lo que quiere, me lo acabé llevando a mi cama y hemos dormido juntitos esta noche.

El episodio anterior es un claro ejemplo de pesadillas en los niños. Según los expertos, estas pesadillas producen a los niños que las sufren un miedo intenso y provocan que se despierten agitados y aterrorizados. Son sueños que no se corresponden a situaciones reales, aunque pueden estar relacionados con alguna experiencia que hayan tenido a lo largo del día que les haya impresionado o traumatizado, miedo a separarse de los padres (en el caso de niños más pequeños), miedo a la oscuridad o a algún animal o a alguna cosa, miedo a algún ser imaginario, etc.

Lo que los psicólogos y pediatras recomiendan en estos casos es, precisamente, lo contrario a lo que hice yo anoche (sin saberlo):

Se recomienda NO hacer:

  • NO meter al niño en vuestra cama, ya que así no le estáis ayudando a vencer el miedo y, además, le estáis dando a entender -de forma equivocada- que en su cama, en realidad, hay algo que temer.
  • NO entrar en la habitación nerviosos o preocupados para no trasladárselo al niño. Hay que transmitirles calma y seguridad.
  • NO entrar encendiendo la luz de la habitación de golpe sino una luz más suave (por ejemplo la del pasillo o del baño de fuera), ello para que el niño no asocie el miedo a la oscuridad y la luz a la tranquilidad.
  • NO hablar con el niño de la pesadilla en ese momento porque es cuando la ha tenido y puede dificultar aún mas que vuelva a dormirse. Lo podéis hablar mejor al día siguiente.

Se recomienda hacer:

  • Como siempre, para todo lo relativo a los niños, seguid siempre la misma rutina antes de ir a dormir. Un baño templado, una cena ligera y un poco de leche antes de dormir, leer un cuento juntos, su peluche favorito, etc. Todo lo que sea necesario para evitar la excitación o la ansiedad del niño antes de acostarle.
  • Cuando tenga una pesadilla, id a calmar al niño cuanto antes, abrazadle y consoladle para que se tranquilice lo antes posible. Yo intento cambiar de tema y hablar de cualquier cosa distinta que le haga gracia al niño para que se le vaya olvidando su angustia.
  • Y, sobretodo, permaneced a su lado hasta que logre volver a dormirse (en su cama).

Diferencias entre las pesadillas y los terrores nocturnos:

niña con miedo
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Los expertos diferencian las pesadillas de los terrores nocturnos. Así, señalan que, mientras que las pesadillas se suelen dar más en las horas profundas del sueño, esto es, en la segunda mitad de la noche, los terrores nocturnos se dan en las horas menos profundas del sueño que se corresponden con la primera mitad de la noche.

Otra diferencia que indican es la forma de despertar del niño: mientras que en el caso de las pesadillas el niño se despierta angustiado y es totalmente consciente de la realidad (incluso se acuerda del mal sueño), en el caso de los terrores nocturnos la reacción del niño es más brusca. Los niños con terrores nocturnos se despiertan de forma muy agitada, gritando como locos, o pataleando fuertemente, y aunque tengan los ojos abiertos, dicen los expertos que no están totalmente despiertos y no son conscientes de lo que pasa.

Por todo ello, en el caso de las pesadillas los niños van a tardar más tiempo en volver a conciliar el sueño y, además, al día siguiente, se van a acordar de todo. Por el contrario, en el caso de los terrores nocturnos, los niños van a tardar mucho menos en volverse a dormir y al día siguiente no se van a acordar de nada.

En el caso de los terrores nocturnos los expertos recomiendan no intervenir para no despertar al niño. Simplemente permaneced a su lado (para evitar que se pueda hacer daño) hasta que veáis que se vuelve a quedar dormido.

Por lo visto, tanto los episodios de pesadillas, como de terrores nocturnos son frecuente en niños a partir de los 2 años (aunque indican que son más frecuentes a partir de los 3) y, salvo que sean excesivamente prolongados, no hay que tratarlos sino que suelen desaparecer poco a poco.

VIGILABEBÉS CON CÁMARA INTEGRADA A PRECIOS LOW COST

niño dormido
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Hoy analizamos tres vigilabebés (o intercomunicadores para bebés) con cámara integrada que os recomiendo por su calidad-precio.

Y es que este tipo de dispositivos son generalmente muy caros (no bajan de los 120/150€ y pueden alcanzar los 200€), lo cual hace que, o nos tengamos que gastar un dineral, o que nos tengamos que decantar por los típicos vigilabebés más sencillos únicamente de audio, sin cámara integrada.

Sin embargo, existen en el mercado dispositivos con cámara de seguridad integrada a unos precios imbatibles de los que ahora os hablaré. Los dos primeros los he probado personalmente (uno porque lo compré yo para mi bebé y otro porque lo tiene mi cuñada para el suyo); y el tercero no lo he probado, pero tengo amigas que lo están usando y que están muy contentas con él. Os dejo (en los títulos) los enlaces a todos ellos, por si os interesan.

Por eso tenía muchas ganas de colgar este post, porque, verdaderamente, es una opción perfecta para padres y madres que no quieran -o no puedan- gastarse una fortuna, pero no quieran renunciar a un vigilabebés de este tipo que, claro, son mucho más completos, puesto que el hecho de poder estar en el sillón viendo la televisión, o en cualquier otro lado de la casa, y poder visualizar y oír a tu bebé al mismo tiempo, nos va a dar un plus de tranquilidad. Y ello a parte de otras funciones extra con las que cuentan, como veréis a continuación:

  1. Vigilabebés inalámbrico con cámara integrada de GHB

Es uno de los más vendidos y recomendados por su calidad-precio. Su precio en Amazon, como podréis comprobar es súper económico y los gastos de envío gratis.

Tiene bastante alcance (indica que tiene un alcance de 260 metros sin barreras). Yo lo he probado en mi casa, que tiene aproximadamente 100 metros, con barreras, y me funciona perfectamente. Cuenta con batería interna por lo que no necesitamos pilas, sino que únicamente tendremos que cargar el monitor con el cable cargador que incluye el aparato.

  • La cámara es de 2 pulgadas y tiene que estar siempre conectada a la red para que funcione. Tiene sensor de visión diurna y nocturna por infrarrojos. La imagen es muy nítida, se ve perfectamente a tu bebé tanto de día (a color) como de noche (en blanco y negro).

Una peculiaridad muy práctica de la cámara es que tiene un sensor que mide la temperatura de la habitación para que siempre sepáis que vuestro bebé no está pasando frío.

  • El monitor-receptor es inalámbrico y cuenta con bastante batería. Pesa poquísimo y viene con una patilla para poder colocarlo sobre una superficie y también con un orificio en la parte de arriba para que podáis atar un cordón y llevarlo colgado con vosotros si estáis haciendo cosas.

El monitor tiene varias funciones: nos permite tanto escuchar como hablar a nuestro bebé desde donde estemos para tranquilizarlo hasta que se duerma, podemos activar melodías desde el propio monitor para que le suenen al bebé y ayuden a que se duerma o se relaje, e incluso podemos registrar el vídeo o sonido que esté haciendo el bebé en ese momento.

Una peculiaridad de este dispositivo (a diferencia de los otros dos que os voy a recomendar) es que no usa tecnología wifi, sino que usa comunicación tipo gms como en los teléfonos. Ello permite que no haya peligro de desconexión en caso de que se pierda la red de wifi o que ésta sea baja en alguna estancia de la casa.

La verdad es que lo recomiendo 100%. Vale una cuarta parte que otros dispositivos similares que venden en otras tiendas y la verdad es que cubre perfectamente las necesidades que esperamos.

2. Vigilabebés digital con cámara integrada HD de KYG

Este dispositivo pesa algo más y es un poco más grande que el anterior pero ofrece una calidad-precio similar. En este caso, funciona con wifi inalámbrico.

  • Cuenta con una cámara HD de 2,4 pulgadas, esto es, algo más grande que en el dispositivo anterior, y tiene un alcance de 200 metros. La cámara tiene varios botones con los que se puede ajustar el brillo de la imagen y permite hacer zoom para ver mas de cerca al bebé. También tiene cámara de visión nocturna de gran nitidez y, al igual que el anterior, cuenta con un sensor de temperatura.

La cámara ha de estar conectada siempre a la red.

  • El monitor-receptor es inalámbrico con muy buena batería. Tiene una pestaña por detrás para apoyarlo en cualquier superficie y además viene con una pinza muy práctica para enganchártelo al pantalón y llevarlo contigo por toda la casa. Cuenta también con función bilateral para escuchar y hablar al bebé a distancia o activarle nanas o melodías para relajarle.

Esta pantalla tiene una función denominada “Modo VOX” para ahorrar energía, que permite que no siempre tenga que estar encendida sino que se active solo cuando detecte cualquier ruido, lloro o grito del bebé. Por último, también cuenta con una luz ambiente que puedes activar desde el monitor, pero que se enciende en la cámara, por si el bebé se despierta.

Su precio en Amazon es imbatible, con gastos de envío gratuitos. Como veréis, un precio que nada que ver con el de los dispositivos habituales con cámara a los que solemos estar acostumbrados (que cuestan más de 150 €).

3. Vigilabebés con cámara de seguridad integrada de Kid Kangoo

Este último dispositivo no lo he probado personalmente, pero lo he incluido también aquí porque me han hablado maravillas de él.

Es algo más caro que los otros dos, pero es un precio más que aceptable si lo comparamos con otros dispositivos similares. Al igual que el dispositivo anterior, en este caso también funciona con tecnología wifi inalámbrico.

  • La cámara es de 750P HD, con función zoom y gran alcance de 200 metros. La cámara, además, es giratoria de 350º y de 120º para ver a tu bebé desde cualquier ángulo. Cuenta con sensor de temperatura ambiental y de monitor en color con pantalla de 2,4 pulgadas, y visión nocturna.

Por último añadir que  también tiene una función de luz nocturna.

  • El monitor pesa poquísimo y tiene una pinza para poder llevarlo colgado por la casa, así como una pata trasera para apoyarlo en cualquier superficie.

En este caso, también cuenta con una función de activación y desactivación automática de la pantalla para optimizar una larga duración de la batería. Tiene función bidireccional para escuchar y hablar a distancia a tu bebé así como un modo música con canciones de cuna que se activa desde el monitor para ayudar a dormir y relajar al bebé.

En resumen, como veréis los tres tienen características similares a precios increíbles. Espero que os ayude!

DIFERENCIAS ENTRE EL PRIMER Y EL SEGUNDO EMBARAZO

embarazada con niña
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¿Hay diferencias entre el primer embarazo y el segundo? La respuesta es, como os podréis imaginar, sí. Las mamás que lo hayáis experimentado ya sabréis a qué me refiero.

Es evidente que cuando nos quedamos embarazadas por segunda vez ya sabemos a que nos enfrentamos por la sencilla razón de que ya lo hemos vivido (a diferencia de la primera vez que, por mucho que nos lo cuenten, no se sabe lo que es, ni qué aguante tenemos hasta que no se experimenta por una misma).

Con el segundo embarazo, sabemos cómo nos va a cambiar el cuerpo durante el embarazo, qué cosas podemos comer y cuales no, lo que supone un parto –y un post parto–, sabemos que pasaremos una buena temporada sin dormir y como afrontar mejor esa etapa, nos sabremos de memoria los tipos de biberones (boca ancha o estrecha), tendremos toda la logística montada (cuna, carrito, sillita, silla de coche etc.), y estaremos inmensamente familiarizadas con el apiretal, el Dalsy, el colikind, etc… Y todo esto, ya es una ventaja.

Lo que no sabremos tanto (o al menos yo no sabía tanto) son las siguientes diferencias:

1) La tripita nos va a salir mucho antes:

Tras un embarazo previo, los músculos abdominales están mas relajados y la piel más elástica por lo que la tripa se va adaptar mucho antes al crecimiento del bebé.

Mientras que en un primer embarazo la tripa (propiamente de embarazada) no nos sale hasta el quinto o sexto mes, en el segundo embarazo ya tendremos tripita alrededor de las 12 semanas.

Por mi experiencia, os puedo decir que lo anterior es totalmente cierto. Fue asombroso cómo, antes de cumplir los tres meses de embarazo ya tenía tripa. Menuda diferencia de mi embarazo anterior en el que no me creció la tripita hasta el inicio del sexto mes de embarazo.

2) Normalmente, vamos a engordar menos que en el primer embarazo:

Obviamente el hecho de engordar más o menos depende de cada mamá, de su genética y de cómo se cuide y se alimente en el embarazo. No obstante, según los expertos, en el segundo embarazo, aunque nos crezca antes la barriga, se suele aumentar menos de peso que en el primer embarazo.

En mi caso, no fue del todo así: en el primer embarazo empecé a engordar de forma más rápida a partir del cuarto mes de embarazo, y en cambio, en el segundo embarazo me costó mas engordar, es decir, iba engordando de forma más progresiva según avanzaban los meses

Sin embargo, al final, engordé prácticamente lo mismo en los dos embarazos, unos 13.5 kilos en el primero y 12,5 kilos en el segundo (y ello teniendo en cuenta que mi peque menor nació un mes antes de tiempo). No obstante lo anterior, conozco a muchas mamás que afirman que en el primer embarazo engordaron un montón, y que en el segundo embarazo cogieron mucho menos peso.

3) Vamos a sentir los movimientos y las pataditas del bebé mucho antes:

A diferencia del primer embarazo en el que normalmente una madre primeriza no nota los movimientos del bebé hasta la semana 20-22, en el segundo embarazo ya los vamos a poder sentir a partir de la semana 14 de embarazo.

Según indican los expertos, esto se debe a que, como ya hemos experimentado en un embarazo previo, somos capaces de reconocerlo mucho antes. Lo cierto es que no se por qué somos capaces de sentir a nuestro segundo bebé antes, pero es real. En mi caso pude sentir a mi segunda peque mucho antes que al primero.

4) El bebé tiene más probabilidades de nacer antes que en el primer embarazo:

Insisto, ello depende de cada caso concreto. Pero, por lo general, mientras que en muchos casos en un primer embarazo al bebé le cuesta salir (está muy agustito en la tripita) y se suele cumplir la semana 40, en un segundo embarazo hay más probabilidades de que el bebé nazca un poco antes de tiempo. ¿Por qué? Según los expertos porque el cuello del útero está más blando después de un embarazo previo y es más difícil que se mantenga cerrado hasta el final de la gestación.

En mi caso fue totalmente así, mi peque mayor nació en la semana 39+6 (es decir, casi en la semana 40) y, en cambio, mi peque menor –que estaba deseando salir desde el séptimo mes de embarazo– nació en la semana 35.

5) El segundo embarazo es algo más molesto de llevar que el primero:

Y no lo digo porque se tengan más dolores o molestias asociadas al embarazo en sí mismo, sino porque, a diferencia del primer embarazo en el que estábamos solas (sin niños) en casa y podíamos relajarnos más, dormir más, ver una película tranquilamente en el sillón, o hacer lo que nos diera la gana, en los embarazos posteriores vamos a tener niños en casa (de los que ocuparnos), nos vamos a mover más, vamos a hacer mas esfuerzos y a dormir menos y, por tanto, vamos a estar mucho más casadas y molestas.

Doy fe de ello. No tiene nada que ver el primer embarazo que el segundo. En mi caso, en mi primer embarazo solo existía yo, por lo que me hacía un montón de fotos de mi tripita, me cuidaba, dormía lo que quería, ponía los pies en alto cuando los encontraba hinchados, en definitiva, solo tenía que ocuparme de cuidarme a mí misma y de dejarme cuidar por mi marido. En cambio, en el segundo embarazo, me tenía que ocupar de mí y de mi peque, que en aquella época tenía tan solo 1 año (sí, lo se, los tuve súper seguidos!), por lo que os podéis imaginar el trabajo que era, las horas de sueño disminuyeron bastante respecto a mi primer embarazo, le cogía en brazos, salía y entraba con él al parque, a la guarde, a llevarle al médico cuando le tocaba, pasaba mi tiempo libre jugando con él, dándole de merendar, bañándole, duchándole, etc. Por lo que me encontraba siempre cansada y tenía muchas más molestias que en el embarazo previo.

6) El parto es más sencillo tras un segundo embarazo:

Ni que decir tiene que cuando te pones de parto por segunda vez sabes identificar enseguida lo que es una contracción, lo que es una enorme ventaja.

Además, en la mayoría de los casos, -salvo que haya algún tipo de complicación- el parto suele durar menos tiempo que el primero. Según los expertos, mientras en un primer parto la fase de expulsión puede durar incluso 24 horas desde el inicio del trabajo hasta el parto, en un segundo parto, como se suele dilatar antes, los tiempos se reducen a la mitad.

En mi caso también se cumplió esto, mi segundo parto fue mucho más corto, menos doloroso y mas sencillo que el primero.

7) Normalmente, en el segundo embarazo la depresión postparto es mucho menor:

Y es que, aunque vamos a sufrir igualmente un bajón hormonal, las madres experimentadas tienen menos riesgo de sufrir la depresión postparto que las primerizas. La experiencia cuenta muchísimo, y vamos a saber como afrontar todo mucho mejor, a tener mucha más paciencia, a saber que implica todo este proceso, a saber delegar mejor, etc.

En mi caso, tuve una gran depresión postparto tras mi primer embarazo. Creo que fue inmadurez mezclada con un desbarajuste hormonal brutal y, la verdad, me sentí muy mal (sin motivo!). En cambio, tras el segundo embarazo, si bien noté un cierto bajón hormonal, no tuve depresión postparto (o, al menos, no la sentí como tal).

Para las que os estéis pensando tener el segundo y para las que ya hayáis dado el paso, os dejo las referencias de dos libros interesantes sobre como afrontar la llegada del segundo hijo:

  1. “Esperar el segundo”, de Joan Leonard, que retrata muy bien situaciones reales que son diferentes tras el segundo hijo.
  2. “Segundo hijo: madre de dos”, de Rebecca Abrahams, que nos cuenta la diferencia de pasar de un hijo a dos. Un best-seller en Gran Bretaña.

EL FENÓMENO DEL POLLO PEPE

portada libro
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¿Qué tiene el Pollo Pepe que ENCANTA y CHIFLA a todos los niños?

El libro del El Pollo Pepe (de la editorial SM), es un auténtico best-seller, un libro imprescindible que cautiva a los más peques desde el primer momento. Su autor es Nick Denchfield, un escritor inglés (de hecho, los libros en versión original se llaman “Charlie Chicken”) y las ilustraciones  son de Ant Parker.

¿Que secreto tienen estos libros? La verdad, lo desconozco. Lo que os puedo contar es que son unos cuentos súper sencillos (básicos, vaya), que intercalan una página donde empieza una frase con otra página con pop-ups o desplegables, que termina esa frase.

Es un libro que llama poderosamente la atención de los más peques, que invita a que lo manoseen, lo abran y lo cierren, y que interaccionen con el cuento. Son muy cortitos (de apenas cuatro hojas) y al final tienen una sorpresa en forma de hoja desplegable para terminar el cuento.

Está recomendado para niños de 1 a 5 años. Los niños que aún no sepan hablar van a disfrutar un montón con los volúmenes y la estética de las páginas así como los pop-ups del cuento que podrán tocar, abrir y cerrar. Y los niños algo más mayores, que ya sepan hablar, se van a divertir acabando la frase que empiezan a leer en una hoja y que termina en la siguiente hoja con el pop-up o desplegable correspondiente.

Tanto las ilustraciones como el colorido de los libros del Pollo Pepe son enormemente atrayentes para los peques. Además, tienen un componente educativo, les ayudan a aprender vocabulario, y consiguen que quieran leerlos una y otra vez.

Conocí al Pollo Pepe -como siempre- a través de la Guarde donde va mi peque mayor (lo que tiene ser madre primeriza). Me hizo mucha gracia el título del libro la primera vez que lo escuché, pero vamos, no me explicaba por qué un pollo amarillo les gustaba tanto a todos los niños.

Pues bien, estas navidades mi peque pidió a los reyes Magos el cuento del Pollo Pepe, y desde entonces, es nuestro libro de cabecera. En su primer libro, el Pollo Pepe nos cuenta como va creciendo y se va haciendo grande por comer tanto y tan bien: tiene una gran barriga, unas grandes patas y un pico enorme (este último desplegable es el favorito de mis peques). Os dejo algunas fotos:

libro pollo pepe
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libro pollo pepe
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pollo pepe 3
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final del libro
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Mis peques (de 1 año y 3 años respectivamente) están enamorados del Pollo Pepe (en alguna foto se nota que manosean bastante el libro…). Tanto es así, que ya tenemos los tres libros que hay del Pollo Pepe.

Y es que a parte del Libro de “El Pollo Pepe” original, que lo podéis encontrar también en un formato mucho mas grande, titulado “El gran libro del Pollo Pepe”, hay otros dos más: os dejo los enlaces donde podéis encontrarlos (cuestan, aproximadamente, en torno a 12,50€ cada uno): “El Pollo Pepe aprende a volar”, que nos cuenta los pasos que va dando Pollo Pepe para aprender a volar; y “El Pollo Pepe va al colegio”, que nos cuenta el primer día de cole del Pollo Pepe.

QUITAR EL PAÑAL (II)

 

niño en la playa
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Hace un par de días empecé este post sobre Quitar el Pañal (I), pero me dejé alguna cosa en el tintero. En esta segunda parte de Quitar el Pañal os hablaré de los trucos para hacer más agradable este proceso a los peques, y también os recomendaré los cuentos educativos favoritos para ayudar a quitar el Pañal que a mis peques les encantan.

1) Trucos para hacer más fácil el proceso de quitar el pañal:

Estoy segura que cada una tendrá sus propios trucos, porque como siempre digo, cada niño es un mundo. Desde mi experiencia, y teniendo en cuenta que mi hijo era un poco “vaguete” para ir al baño, las cosas que me han funcionado son las siguientes:

Crea un clima agradable y atractivo en el baño.

Para ello, tal y como os recomendé en el anterior post Quitar el Pañal (I), comencé comprando un orinal de su color favorito (azul) y pegué una pegatina con un dibujo que se que le gusta.

También compré un adaptador de WC que utilizo con un taburete de IKEA que compré hace tiempo, y que ya utilizábamos para que mi peque llegase a lavarse las manos y los dientes.

Después, me hice con unos cuentos sobre ir al baño solo, de los que os hablaré a continuación, y los pusimos encima del mueble del baño para que cada vez que fuese mi peque al baño leyéramos un cuento juntos.

A parte de esto, le compré ropa interior de sus dibujos favoritos (Patrulla Canina, Mickey Mouse, etc.).

No esperes a que el peque te pida ir al baño:

En la mayoría de los casos, sobretodo al principio, el peque no pide ir baño. Bien porque aún no lo ha aprendido (tardan un poco en ello), bien porque está entretenido jugando y no le apetece dejar de jugar para ir al baño. Si esperas a que te pida ir al baño, seguramente acabe haciéndose pipí o caca encima.

Para evitarlo, tenemos que insistir cada cierto tiempo (en mi caso lo hago cada hora) en que vaya al baño. A mi peque a veces le cuesta mucho y no quiere, o dice que no tiene ganas, pero le suelo convencer con algún cuento o juguete y acaba haciendo pipí en el orinal (y yo pensando: “menos mal que decía que no tenía ganas…“).

Cuando estamos en la calle, ocurre lo mismo. Al principio los peques no están acostumbrados a ir al baño y no suelen pedir pipí (en el caso de mi peque, le parecía mucho más cómodo hacérselo encima). Por ello, tenemos que acordarnos de llevarles al baño cada cierto tiempo aunque no nos lo pidan.

En los casos en los que se le “escape” el pipí, según los expertos, no es bueno regañarle. Aunque, eso sí, cuando esto le ocurre a mi peque, yo le insisto en que la próxima vez el pipí hay que hacerlo en el orinal. En los primeros días y semanas hay que contar con que se le va a escapar algunas veces. Conozco casos de alguna madre que me ha dicho que una vez le quitó el pañal a su hijo/a (principalmente niñas) ya no volvieron a hacerse pipí encima. Pero no es lo normal.

Inventa un ritual divertido cada vez que vayáis al baño:

He leído mil cosas sobre esto. En mi caso, me han sido súper prácticos los cuentos sobre quitar el pañal. A mi peque le encantan, y tiene el aliciente de que, cada vez que va al orinal, puede coger un cuento, o lo leemos los dos juntos.

Hay expertos que recomiendan también llevar al baño algún juguete, o un muñeco que haga pipí como él.

Cuando consigue hacer pipí en el orinal, los dos gritamos bien!! Y aplaudimos. Se pone muy contento. Después le dejo que lo mire (porque es muy curioso), y que él solito se limpie (y yo le vuelvo a limpiar como Dios manda después), que tire de la cadena (le encanta) y nos lavamos las manos con agua y con jabón (de fresa!).

Después de vestirlo le recuerdo lo chulo que es su calzoncillo de dibujos, y le doy un abrazote.

Deja que te acompañe al baño:

Deja que te acompañe al baño cuando tu peque quiera o sienta curiosidad. Así verá que hacer pipí o caca en el orinal es lo natural. Y que vea que haces la misma rutina que haces con él (limpiarse, tirar de la cadena y lavarse las manos).

Hace tiempo que olvidé lo que era ir al baño sola y tranquila (sobre todo los fines de semana) pero si es por una buena causa…

2) Los mejores cuentos educativos para dejar el pañal:

Como vengo diciendo, en mi caso, los cuentos educativos sobre quitar el pañal han sido infalibles con mi peque Le encantan y, aunque son repetitivos, ayudan a los niños a tener conciencia de que ya no llevan pañal, y a entender mucho mejor (y a su manera) este proceso.

Cuentos de esta temática hay muchos y muy variados, os dejo nuestros favoritos y los que yo he utilizado (y sigo utilizando):

  • “Todo el Mundo Va”, de Emile Jadoul. Este cuento lo conocimos a través de la guarde a la que va mi peque mayor porque se lo contaron allí y vino encantado. Luego, en la misma guarde, hicieron con los niños una representación del libro, con la canción que lo acompaña, que fuimos a ver los papás. Es un libro básico “para principiantes”, esto es, el primer libro del peque, en el que se les explica que “todo el mundo va”, es decir, la naturalidad del control de esfínteres. Lo podéis encontrar como libro físico de tapa dura con ilustraciones a un precio súper económico, y complementarlo con el video de Youtube de la propia autora (os dejo el enlace: Video de “Todo el mundo va” ).
  • “Puedo mirar tu pañal”, de Guido van Genechten. Trata de un ratón muy curioso que va mirando los pañales de sus amigos. Sus amigos, claro está, también quieren mirar el pañal del Ratón y se llevan una gran sorpresa. Es un libro de solapas desplegables. Este libro también lo conocimos a través de la Guarde ya que un día mi peque trajo a casa una manualidad que habían hecho en forma de pañal con una caca pintada encima… Del mismo autor os recomiendo “El libro de los culitos”.

A parte de los cuentos anteriores, que quizá sean de los más conocidos, mis libros “estrella” han sido los dos siguientes:

  • “Voy solo al baño”, de Editorial Planeta. Un libro de iniciación o primer cuento, de hojas duras, que trata de como Pablo le enseña a sus juguetes el ritual de ir solito al baño. Sus juguetes le animan y lo celebran al final. Lo descubrí por casualidad y os puedo asegurar que no sólo le gusta a mi peque mayor, sino que mi peque pequeña, con tan solo 12 meses, ya baila la canción final. Es un libro con botones que los niños pueden apretar y  que tienen distintos sonidos -muy reales-. Ya veréis, es muy divertido. Lo hay en versión niña “Voy sola al baño”, que es exactamente igual, pero contado por una niña que se llama Lucía.
  • “Edu ya no quiere llevar pañales”, de Linne Bie. Es un libro mucho menos básico que el anterior. Para niños quizá un poquito más mayores (a partir de los dos años) que es genial. Mi peque me pide que se lo cuente todas las noches y se lo sabe de memoria. Lo sabe contar hasta él. Os lo recomiendo, de verdad.

Espero que os haya ayudado. Mucha suerte a todos los padres y -permitidme- sobretodo, a todas las madres, que estén pasando por esta fase de dejar el pañal. Muchos besos!!

QUITAR EL PAÑAL (I)

bebe en orinal
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Algunas habréis pasado esta fase con horror y otras en cambio de forma mucho mas fácil, pero el caso es que quitar el pañal a nuestros hijos o hijas supone un quebradero de cabeza.

Hay muchos consejos y pautas de médicos, y psicólogos para seguir en este proceso. La edad en la que se suele quitar el pañal es alrededor de los dos años y medio aproximadamente –o eso dicen- pero lo cierto es que desde mi experiencia puedo decir que depende del niño más que de la edad. Habrá niños que se lo pueden quitar antes de los dos años y otros tengan que esperar a cumplir los tres años.

Lo importante es que no se lo quitemos antes de tiempo o a última hora con la presión de que tiene que empezar el colegio, porque a veces este proceso requiere su tiempo y nos podemos volver locos.

Una de las primeras cosas que leí y que me llamó mucho la atención, es que para quitar el pañal, no sólo tiene que estar preparado el niño sino también nosotros, los padres: doy fe.

Es conveniente saber lo que supone este proceso y tener todo el kit preparado –orinal, cambio de ropa, ropa interior de aprendizaje, tiempo libre para estar en casa, mucha ropa de cambio para los primeros escapes, toallas u otro material absorbente para cuando se siente en los sillones, sillas, o incluso en el coche, etc.!!- es muy importante. Y es que el proceso de quitar el pañal requiere mucha comprensión y mucha PACIENCIA, PACIENCIA, Y PACIENCIA, sobretodo los primeros días o semanas.

En mi caso, he hecho siempre caso omiso de los comentarios de la “gente” del tipo a “es demasiado mayor, ya debería ir sin pañal”, “pues al niño de mi amiga le quitaron el pañal mucho antes”, etc. (algunas ya sabréis a qué me refiero). Y hemos quitado el pañal a nuestro peque mayor con dos años y 9 meses. Puede parecer muy tarde pero, como he dicho antes, este proceso depende más que de la edad, de la maduración del niño y también de las circunstancias que viva. En nuestro caso, como es de enero, no hemos tenido prisa porque le queda tiempo de sobra hasta que empiece el cole en septiembre y además, desde la llegada de mi otra peque, ha sido todo más difícil por el tema de los celos, del que ya os hablé en el post de “BIMATERNIDAD: pasar de uno a dos niños”.

Kit necesario para el proceso de quitar el pañal:

1) Orinal:

Los tipos de orinales son muy variados, los mas habituales son los siguientes:

1) Los orinales “típicos” de inicio:

Son muy prácticos para empezar, -siempre que el niño no sea muy grande- porque se va a sentir más cómodo y seguro y, además, lo podéis poner en vuestro baño para ir juntos y que te vea a ti también. Otra ventaja es que el niño, con el tiempo, va a poder ir solito al orinal;

Los hay desde los más sencillos de toda la vida hasta orinales con sonidos y con sus personajes favoritos. Mis favoritos son estos:

  • Orinal anatómico de Chicco: Una solución sencilla para aquellos que no quieran gastarse demasiado dinero en un orinal. Es baratísimo. Muy buena calidad-precio. Los hay de varios colores (verde, azul, rosa). Está indicado a partir de los 18 meses. Este orinal es el que tengo yo y la verdad es que estoy muy contenta, su tamaño es ideal, ya que mi peque es bastante grande y en otros orinales le veía un poco justo.
  • Orinal Mickey Disney Okt: Se trata de un orinal anatómico con la base de goma antideslizante para que asegura la estabilidad. Tiene dibujos de Mickey Mouse que lo hacen más atractivo para los pequeños. Está muy bien de precio. Algo más pequeño que el otro orinal pero esta muy bien para empezar.
  • Orinal Pourty 30101: Este orinal se caracteriza porque tienen un canal donde verter los desechos al WC de forma más cómoda y limpia. Tiene un buen tamaño de modo que evita que se salga el pipí por los lados. Magnífica relación calidad precio. Su precio es similar al anterior. Este es azul pero lo hay también en rosa en este enlace: Orinal Pourty rosa. En rosa actualmente cuesta algo menos (no se por qué).
  • Disney Baby Minnie orinal con sonidos: Este orinal es muy completo porque es también taburete para sentarse, o para subirse encima para lavarse las manitas, tiene música, y además se convierte también en adaptador para el WC. Por eso, aunque sea un poco más caro compensa. Recomiendo precisamente éste, y no otros de este tipo, porque tiene una buena base que evita que se vuelque con el peso del niño (otros  de este tipo no soportan bien el peso del niño y se vuelcan). El asiento es acolchado y tiene un manillar con sonidos musicales. Si tenéis un niño, este orinal también existe en rojo con Mickey Mouse. Aquí os dejo el enlace: Disney Baby Mickey orinal con sonidos.

2) Los adaptadores o reductores de WC, para poner directamente en el inodoro:

Están pensados para niños más grandes o para más adelante, porque en este caso los niños no pueden sentarse solitos hay que ayudarles a subir y, además, es aconsejable ponerles un apoyo en los pies o  un taburete para que no se le queden colgando y estén más cómodos. Os dejo mis favoritos:

  • Orinal Adaptador Tippitoes azul: Este adaptador es un paso adelante en los adaptadores de WC (por algo es uno de los más vendidos) pues tiene unos bordes de caucho que se aferran perfectamente al inodoro quedándose fijo, no se mueve nada, por lo que es mucho más cómodo para los pequeños y menos peligroso cuando suben o bajan. Muy agradable al tacto. Es, sin duda, mi favorito. Su precio muy económico. (Existe también en rosa en este enlace: Orinal Adaptador Tippitoes rosa).
  • Orinal Adaptador OKT Disney: Es un adaptador más económico aún que el anterior, que tiene unos agarres de goma en la base para que se mueva lo menos posible. Muy buena relación calidad-precio. Se adapta a todo tipo de WC. Muy atractivo para los niños porque está decorado con motivos de Disney. Como veréis en el enlace, los hay de varios colores y motivos Disney (Minnie Mouse, Winnie de Pooh, Mickey Mouse, Frozen).
  • Orinal Adaptador acolchado azul: como su propio nombre indica este adaptador se diferencia de los demás en que es acolchado lo que da un plus de comodidad al pequeño. También se caracteriza porque tiene unas asas laterales para que el niño se agarre. Es de 1 a 3 años. Y lo hay también en color rosa-lila (Orinal Adaptador acolchado lila).

Como os he comentado antes, lo suyo es que cuando compréis este adaptador, os hagáis también con un taburete para que vuestro peque pueda subirse al inodoro, para que apoye los pies y para que llegue a lavarse las manitas. Yo tengo el de IKEA, por poco más de 6 €. Os dejo también el enlace de otro Taburete OKT Disney que viene a juego con el adaptador OKT Disney en varios colores por poco más de 11 €.

3) Los orinales portátiles:

Sí, “portátiles”, habéis oído bien (éstos los descubrí hace muy poco por una mamá que me encontré un día con su peque en un baño público). Se trata de un orinal pequeño, con las patas plegables que incorpora en su interior unas bolsas desechables, y así poder ir al baño en cualquier sitio. Es genial y bastante socorrido si tenemos en cuenta que en cualquier baño/inodoro que no sea el de casa, no hay orinal/adaptador por lo que si sientas a tu hijo encima se “hunde” como me dice mi peque. Además, ni que decir tiene que en los baños públicos no apetece demasiado sentar a nadie encima. Por otro lado, es muy útil cuando estamos con el peque en el parque o en sitios en los que no hay baño cerca. Os dejo el enlace donde podéis encontrar mi favorito y el que tengo yo:

  • Orinal Portátil Nikidom: Es un dos en uno. Sirve como orinal portátil desplegando sus patitas y poniendo una bolsa desechable o como adaptador de WC para baños públicos. Es perfecto y muy cómodo. No abulta demasiado. Ideal para salir y/o viajar.

2) Ropa interior de aprendizaje:

Lo siguiente que tenemos que comprar para completar este Kit es la ropa interior de aprendizaje, es decir, “pañales tipo braguita” que los peques se pueden subir y bajar solitos. Al principio (depende del niño) quizá se los tenemos que poner todo el día, o solo en el momento de irse a dormir. Cuando se mojan no hace falta quitarlos por los pies sino que se rompen por los lados fácilmente para evitar tener que desvestir a tu peque. Los hay de varias tallas dependiendo de la edad y peso del peque.

Os puedo recomendar muchas marcas, la más conocida es Huggies. A mí, los que más me gustan son los Mercadona: muy buena calidad precio.

3) Ropa interior para niños:

pañal colores
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Además de los pañales de aprendizaje a los que he hecho referencia en el apartado anterior, que se utilizan, fundamentalmente, para la siesta o para la noche, tendremos que comprar ropa interior a nuestros peques (braguitas o calzoncillos, según el caso) para que usen durante el día.

A los peques les encanta porque se sienten mayores. Y además viene muy bien ponérselos desde el principio para que sean conscientes de que no llevan pañal. Eso sí, comprad bastantes porque, al menos en los primeros días, les tendréis que cambiar bastante por alguna que otra “escapada”.

Mi recomendación es que al principio compréis ropita atractiva para los niños, es decir, de colores que les gusten o de sus personajes favoritos. Así se van a animar a llevarlos y a aprender a hacer pipí en el orinal. Os dejo el enlace de mis favoritos (y los de mis peques, claro):

Para niños:

  • Calzoncillos de la Patrulla Canina (Pack de 3): Por un precio de risa puedes comprar este pack de tres calzoncillos de 100% algodón. Son de distintos colores y dibujos de la Patrulla Canina. Yo llevo ya unos cuantos pack comprados de estos calzoncillos, a mi peque le encantan. Os recomiendo que compréis una talla más porque no dan mucha talla.
  • Calzoncillos Disney (Pack de 3): Este pack de 3 calzoncillos se puede elegir de diferentes tallas (de 2 a 8 años) y diferentes dibujos: Mickey Mouse, Cars, Spiderman, Tortugas Ninja, Star Wars). A un precio similar que el pack anterior. A vuestros peques les va a encantar.

Para niñas:

Este es el Kit básico para tener en cuenta a la hora de quitar el pañal, podéis haceros también con empapadores en la farmacia para poner en la silla del coche (si tenéis que viajar), o en el sillón donde se siente el peque, para evitar que los moje con alguna que otra escapada en los primeros días. Pero esto es ya para casos que -como el mío- han costado más tiempo.

Continuaré en el próximo post!

PLACENTA PREVIA

tripa de embarazada
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Como ya os comenté en mi anterior post sobre los niños prematuros, mi segundo embarazo fue de riesgo por varias complicaciones, primero por un hematoma uterino y un desprendimiento, que me tuvo en reposo absoluto los  tres primeros meses, y después por placenta previa. Os voy a contar mi experiencia para aquellas que estéis pasando por lo mismo.

Tal y como me explicó mi ginecólogo, la placenta previa en una complicación del embarazo que sucede cuando la placenta se implanta en una posición más baja de lo normal. Puede ser de tres tipos:

  • Placenta previa marginal: cuando está muy cerca del cuello uterino pero no llega a cubrirlo.
  • Placenta previa parcial: cuando la placenta cubre parcialmente el cuello uterino.
  • Placenta previa total: cuando cubre totalmente el cuello uterino.

En muchos casos, según va evolucionando el embarazo, la placenta previa se va desplazando o corrigiendo a una posición normal. En caso contrario, esto es, si en la recta final del embarazo persiste la placenta previa, se suele programar una cesárea para evitar cualquier riesgo y/o complicación en el parto, ya que un parto vaginal con la placenta previa puede ser muy peligroso tanto para el bebé como para la mamá.

Según los expertos, los síntomas de la placenta previa varían mucho, pero el más común es el sangrado sin dolor.

En mi caso, me detectaron placenta previa (marginal) alrededor de la semana 20 de embarazo mediante una ecografía rutinaria. No tuve ningún síntoma ni tuve ningún sangrado durante el embarazo.

Cuando me lo diagnosticó mi ginecólogo, me asusté bastante porque no tenía ni idea de lo que significaba eso. Además, ya me había pasado los tres primeros meses de embarazo en reposo por amenaza de aborto debido a un hematoma uterino. Así que os podéis imaginar como me quedé cuando me dieron esta noticia.

Me recomendaron: (i) reposo “relativo”, es decir, reposo en casa (no en cama), y (ii) reposo “pélvico”, esto es, tenía que evitar las relaciones sexuales y los exámenes vaginales.

También me recetaron un aporte extra de hierro, por las posibles hemorragias que pudiera tener a causa de la placenta previa. Y es que, según me informó mi médico, la placenta previa aumenta el riesgo de hemorragias bruscas y severas que, como os podéis imaginar, te pueden hacer perder mucha sangre. En estos casos, los médicos suelen recomendar que acudas de inmediato a urgencias.

En cualquier caso, me hicieron saber que, normalmente, con la evolución del embarazo, la placenta previa se suele corregir, y que, si esto pasaba, podría tener un parto vaginal sin problema. Pero que, hasta entonces, mis revisiones tenían que ser más frecuentes que el de una embarazada normal.

Lo que peor llevé fue el reposo en casa, tal y como os conté en el post “Como sobrevivir a un Embarazo en Reposo”. Más que nada, porque tenía otro peque de un año que necesitaba mi atención. Tampoco podía viajar, ni salir a tomar algo por ahí, ni nada de nada, y yo, con lo activa que soy, me desesperaba.

A medida que mi embarazo avanzaba, todos esperábamos que la placenta se corrigiese, pero no era así. Así que ya me empezaron a plantear que, seguramente, tendríamos que programar una cesárea. Y a mí, –no me digáis por qué– no se me ocurrió otra cosa que ponerme a ver vídeos de cesáreas por youtube. Sin comentarios… No os lo recomiendo para nada.

Así llegué hasta la semana 32/33, momento en el cual empecé a tener contracciones continuas. Me hacían pasar todo el tiempo en monitores y en una de esas monitorizaciones decidieron ingresarme en el hospital (5 días) por amenaza de parto prematuro. Entonces me inyectaron un medicamento para parar el parto prematuro (que, según me dijeron, no te garantiza nada, pero al menos se intenta) y me pincharon los corticoides para la maduración pulmonar del bebé.

Aguanté hasta el día sexto de la semana 35, que ahí, sí, me puse de parto sin remedio. Ese mismo día, me fui al hospital sin saber si iba a dar a luz de forma vaginal o por cesárea. Es más, en el momento de empezar el parto, mi ginecólogo tomó todas las precauciones posibles por si en el último momento tenía que hacer una cesárea.

La verdad es que me puse un poco nerviosa, pero al final parece ser que la placenta se había corregido un poco, a pesar de seguir un poco baja, y tuve un parto vaginal sin ningún tipo de problema.

Así que después de mi experiencia, lo que os recomendaría es: 1º) informarse bien de lo que implica la placenta previa, para no asustarse demasiado (como me pasó a mí); 2º) cuidarse y no hacer esfuerzos, para evitar el sangrado y el parto prematuro, y 3º) al mínimo problema (sangrado, contracciones etc.) acudir a urgencias.

Mucho ánimo a todas las que estéis pasando por lo mismo porque ya veréis que todo va a salir bien!.

NIÑOS PREMATUROS

bebé
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Ninguna madre primeriza, o que no conozca algún caso cercano de niños prematuros, se puede imaginar lo que conlleva tener un bebé antes de tiempo.

Se considera que un bebé es prematuro cuando nace antes de la semana 37.

Mi primer hijo vino al mundo sin ningún tipo de problema. Tuve un embarazo perfecto, me encontraba fenomenal, podía seguir haciendo un poco de deporte (nadar y caminar, claro), trabajé hasta el mismo día que me puse de parto, y aunque el parto fue un poco duro, y largo… mi primer bebé nació el día que tenía que nacer -esto es, el día que salía de cuentas-sano, redondito y comilón. Me lo pusieron encima mío nada más nacer y pude abrazarle, besarle y “soportarle” desde el primer momento. Así que no me podía imaginar que en mi segundo parto, mi hija pudiese tener algún tipo de problema.

Si bien es cierto que mi segundo embarazo fue un embarazo de riesgo por placenta previa (que podía conllevar un parto prematuro), la verdad es que lo último que imaginábamos es que mi hija iba a tener algún problema por el hecho de nacer un mes antes de tiempo, ni la sensación que tuve cuando me la quitaron de los brazos nada más nacer y no pude cogerla hasta pasadas dos semanas…

Y es que, normalmente, los niños prematuros tienen que pasar un tiempo en la incubadora, recibiendo cuidados especiales, antes de que estén preparados para llevártelos a casa. A veces, por problemas de bajo peso, otras veces, por problemas mas graves, como en mi caso.

Mi hija nació de forma prematura, en la semana 35. Esto es, prácticamente un mes antes de salir de cuentas, fue “ochomesina”. Y la verdad es que me costó bastante llegar a esa semana porque en la semana 32 estuve ingresada en el hospital unos días por amenaza de parto prematuro.

Por lo visto, antes de la semana 33 los pulmones del bebé no están lo suficientemente maduros, lo que puede conllevar que el recién nacido sufra problemas respiratorios al nacer. Por ello, en los casos de riesgo de parto prematuro, suelen pincharte corticoides para acelerar la maduración de los pulmones del bebé y te intentan aguantar hasta, al menos, la semana 35. Y, precisamente, esto es lo que me pasó a mí.

Me puse de parto en el día 6 de la semana 35 (es decir, prácticamente la semana 36) y después del tratamiento que había recibido, nadie podía imaginar que mi bebé pudiera tener ningún tipo de problema. De hecho, mi hija nació estupenda, con un peso más que considerable y respirando bien.

Sin embargo, a la media hora de nacer empezó a tener problemas respiratorios y la ingresaron en la UCI de neonatos, entubada y enganchada a una máquina para respirar, porque se ahogaba. Tenía un distrés respiratorio.

Cuando pude ir a verla -al día siguiente- fue descorazonador. Estaba en la incubadora, llena de tubos, apenas se le veía la carita. Respiraba con mucha dificultad, daba la sensación de que se ahogaba. A los dos días, como no podía comer, perdió mucho peso y se puso peor, tan malita que la tuvieron que trasladar a otro hospital –sedada- con un pronóstico bastante malo.

Estuvimos en la UCI 3 semanas y lo que se vive cada día, desde que entras hasta que sales, se te queda grabado para toda la vida.

En nuestro caso, la información médica nos la daban cada día a las 12:00h de la mañana. Pasaba el médico por la UCI e iba hablando con cada padre y madre, dando noticias sobre el estado de su respectivo bebé -o bebés, en el caso de gemelos/mellizos-. Era el momento del día más esperado, pero también el momento en el que más nervioso te ponías para recibir noticias que no sabías si iban a ser buenas o malas…

El entorno de la UCI de neonatos es un revuelo de padres nerviosos por sus bebés, cansados, sin dormir, niños en incubadoras, enfermeras de aquí para allá, médicos dando -buenas o malas- noticias, familiares esperando fuera para saber algo, etc. Horas y horas allí dentro deseando que pasen lo antes posible para poder llevarte a tu bebé a casa, y una sensación de miedo constante por si un día te dan una mala noticia cuando llegas.

Desde luego, ayuda mucho el contacto con otros padres que están pasando por lo mismo que tú, y las enfermeras especializadas que cuidan a tu bebé, que te ayudan, te hablan, te animan, y con las que, al final, pasas la mayor parte del día.

Me acuerdo que el día que por fin desentubaron a mi hija (a las dos semanas de nacer) fue la primera vez que me dejaron tocarla. Me dejaron meter las dos manos a través de la incubadora y poder cogerle su manita fue todo un regalo. A menudo pensaba lo duro que tenía que ser para ella haber empezado así la vida, sola todo el día en una incubadora, sin que nadie (salvo las enfermeras a la hora del baño) la cogiese en brazos, la abrazase, la meciese, la besase, ni nada.

A partir de ahí, mi bebé todos los días fue a mejor, hasta que después de 22 días en la UCI nos la pudimos llevar a casa.

Tener un hijo prematuro implica unos cuidados especiales durante sus primeros meses y prácticamente durante su primer año de vida. Por lo general, salen un poco débiles de la UCI (sobretodo si han estado ingresados por alguna complicación importante) con las defensas bajitas y con poco peso.

Además, al menos en mi caso, mi bebé salió con las marcas en la cabeza (abombada) y en la carita de la máquina de respiración, de los tubos, esparadrapos etc., y con las marquitas en sus brazos de todos los pinchazos de los análisis que le hacían. Pero todo fue pasando, las marcas también.

Según lo que me comentó el pediatra, los niños prematuros suelen llevar un ligero retraso de crecimiento respecto de los demás niños de su edad durante su primer año de vida y, luego, tienden poco a poco a igualarse.

Igualmente, según los expertos, los niños nacidos de forma prematura pueden sufrir dificultades de aprendizaje del lenguaje cuando se les compara con niños nacidos dentro de los plazos normales y suelen necesitar un pedagogo. Pero no en todos los casos.

En definitiva, que no son problemas graves y que salen para delante como el resto de los niños, pero son cosas que, al menos yo, no había tenido en cuenta a la hora de tener un bebé prematuro. Desde luego, no sabía lo importante que es para el bebé seguir esas últimas semanas (36 a 39) en la tripita de mamá.

A veces es inevitable tener un parto prematuro pero, quizá, si hubiera sido consciente de lo que puede implicar el hecho de tener a tu bebé antes de tiempo, hubiera tenido más paciencia y, desde luego, hubiera reposado mucho más en la recta final de mi embarazo.

Cosas que no sabía antes de tener un niño (varón)

niño abrazando a su madre
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Hace unos meses, una buena amiga mía me confirmó por fin que, después de bastante tiempo intentándolo, se había quedado embarazada. Ella, como la mayor parte de las mujeres que conozco, quería que fuese niña (¿¿por qué nos empeñamos en querer una niña??). Sin embargo, hace unos días le confirmaron que era niño y pude notar su decepción.

No me gusta mucho sacar diferencias o ventajas dependiendo del sexo de bebé porque, como siempre digo, cada niño es un mundo, con independencia de que sea niña o niño.

Sin embargo, y haciendo una excepción, os voy a contar lo que le dije, que no es otra cosa que un resumen de mi experiencia después de haber tenido un niño (y puedo hablar con conocimiento porque también tengo una peque niña):

1. Los niños son pequeños terremotos: por lo general, son menos tranquilos y mas brutos que las niñas

  • Se pasan el día corriendo de un sitio a otro (desde que bajan de su cama), les encanta trepar (todo tipo de columpios, sillones, camas, a la cuna de su hermana, etc.).
  • Sacan más partido a un tobogán que una niña, ya que ellos, además de subirse por las escaleras, se suelen subir –la mayor parte de las veces– trepando por la parte de delante o haciendo el mono (y eso cuando no se les ocurre sentarse arriba del tobogán y tirar un par de coches antes de tirarse ellos…);
  • Les encanta saltar por todos los lados (muebles, agua, barro…) y si se manchan o se mojan, les da igual;
  • Las motos o triciclos nos las usan solo para pasear o hacer carreras, también para chocarse contra las paredes, para bajar las cuestas a toda pastilla mientras escuchan (ya de lejos) el “cuidado”!!! de mamá, para bajar escaleras (sí, escaleras), o –si te descuidas– para atropellar a alguien sin querer.
  • Y sí, se dan más golpes y más cabezazos, se muerden los dedos o la lengua, y se caen con bastante facilidad. Así que, tranquila, si hace falta ir a urgencias, se va y punto.
  • Con ellos, casi nunca te aburres. Te tienen, por lo general, bastante activa: con el cuerpo en alerta y el corazón a tope.

2. Vais a aprender a jugar con juguetes con los que no estáis tan familiarizadas

  • Vais a estar rodeadas de coches, camiones, trenes, aviones, grúas, excavadoras, ambulancias, coches de policía, bomberos, etc., que en algunos casos acaban siendo tirados por los aires o (en mi caso) aparcados en el sitio mas insospechado (detrás de la puerta del baño, debajo de una cama, en un lado del pasillo, etc.).
  • Vais a desarrollar la mente de una manera asombrosa para jugar a montar garajes con sus rampas, a contarles cuentos de superhéroes, de barcos piratas y de aventuras emocionantes.
  • Vais a tener que conseguir disfraces de spiderman, de pirata, etc.
  • Y por supuesto, os vais a saber de memoria los episodios de la patrulla canina o de los monster machines!!

 3. La ropa de chico es mas simple que la de niña y es fácil llevarles guapos

  • Con unos cuantos pantalones, camisas y jerséis podéis sacar combinaciones asombrosas.
  • No se quejan (por lo menos en mi caso) del modelo que les pongáis, ni de si va de rojo, azul, o verde.
  • Eso si, comprad un buen detergente anti manchas si queréis que la ropa os dure.
  • Y ojo con los zapatos y zapatillas, porque en el caso de que frenen su moto-triciclo arrastrando las puntas del pie contra el suelo (es mi caso) les van a durar dos telediarios, y tendrás que volver a comprar otros si no quieres que vayan con un raspón-agujero.

4. Son muy divertidos: te van a sorprender de las risas que te van a provocar

  • Y es que de cualquier cosa sacan algo divertido.
  • Les encanta hacer el “guarrete” y el “ganso”. Y se ríen de cualquier tontería.
  • Te sorprenderás cuando estés riñéndole aguantándote la risa.

5. Y lo mejor de todo, son súper cariñosos con sus mamis: todo un descubrimiento

  • Y es que te llenaran de abrazos y besos, te acariciarán el pelo, te dirán que eres muy guapa, que les gusta tu collar o tu jersey (aunque sea el que usas para estar por casa).
  • Sus mamis son su referente y el primer amor de sus vidas. Con las que se sienten protegidos y a las que quieren tener cerca cuando están malitos.
  • Te sorprenderá regalándote una flor que han cogido ellos mismos (que igual te llega aplastada, claro, pero que te va a hacer la mujer mas feliz del mundo).
  • Si alguna vez duermen en tu cama, van a acabar abrazados o muy pegaditos a ti.
  • Harán que se te caiga la baba cada vez que se pongan melosos y te digan “te quiero”.
  • Esta relación que vais a tener madre-hijo va a dar mucha envidia sana al papá, pero ya le llegará su momento.

En definitiva, no considero que sea ni mejor ni peor que sea niño, pero no cambiaría la experiencia de tener un niño por nada del mundo. Ha sido todo un descubrimiento.

EL COLECHO O DEJAR QUE LOS NIÑOS DUERMAN CONTIGO

 

niño en la cama dormido
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Son muchos los expertos que han hablado sobre este tema, algunos se posicionan a favor de dejar que los niños duerman en la cama de los papás y otros (la mayoría) se posicionan más en contra. Algunas razones que dan estos últimos para hablar de sus desventajas son:

  • La falta de espacio para dormir causa incomodidad y dificulta el sueño del niño.
  • Aumenta la dependencia de los niños hacia sus padres.
  • No ayuda a superar la ansiedad de la separación de los niños.
  • Ralentiza el desarrollo emocional del niño.

Vaya por delante que yo no soy una defensora del colecho del bebé ni de acostumbrar a los niños a dormir con los papás, eso sí, salvo que lo necesiten, porque como siempre digo: cada niño es un mundo.

Mis dos peques empezaron a dormir en su propia habitación desde muy pronto sin ningún tipo de problema: (i) Mi peque mayor dormía solito ya desde los cuatro meses, momento en que le pasamos del moisés a la cuna. Era muy independiente y muy dormilón; (ii) Mi peque bebé, en cambio, durmió (bueno dormir lo que se dice dormir…) conmigo hasta los 8 meses. Y cuando digo conmigo, quiere decir en brazos. Y es que fue prematura y pasó el primer mes de su vida hospitalizada, así que cuando llegó a casa solo quería mimos y nosotros también.

Pues bien, hace unos cuatro meses, aproximadamente, mi peque mayor (que acaba de cumplir 3 años) empezó a llorar cuando le acostaba en su cama. Me decía que le daba miedo que su cama era fea y que quería dormir en la cama de mamá y papá. Era imposible dejarle en su cama porque se ponía a llorar como un loco y despertaba a su hermana, que duerme en la misma habitación.

La verdad es que el primer día que pasó le acosté directamente en mi cama, y no le di importancia. Pero a medida que pasaban los días, esta situación se repetía y me preocupé un poco más, porque mi peque mayor nunca –y digo NUNCA- había tenido problema en dormir solito.

Y al final, terminó siendo habitual que el peque mayor durmiera en nuestra cama. Os podéis imaginar las consecuencias de aquello: dormir apretaditos, y encima recibiendo patadas o manotazos (involuntarios) del niño a media noche, junto con las protestas de mi marido, claro.

A eso se le sumaron las opiniones de algunos familiares (y otros no tan familiares) del tipo a: “¿Cómo le permites que duerma con vosotros?”; “Le vas a hacer blando”, “Le vas a hacer tonto”; “Ahora ya estas perdida para siempre”, etc.

En fin, que parecía aquello una aberración, y yo una mala madre.

Y que os voy a decir, me encantan los consejos, pero paso rotundamente de ese tipo de opiniones. Cada niño es un mundo y nosotras, las madres (y también los padres), somos los que realmente sabemos que está ocurriendo en casa. En nuestro caso, por ejemplo, se juntaron los celos de mi peque mayor por su hermana (enormes celos), y el momento en que le quitamos el pañal (y, la verdad, no lo llevaba muy bien). Temía quedarse solo y separarse de mí, porque le daba inseguridad, así que SÍ, le permití durante un largo tiempo dormir en nuestra cama, con su “mami” como él me pedía.

A medida que fue pasando el tiempo, lo que hacíamos era cambiarle a su cama cuando nos íbamos a dormir (a eso de las 24h) y él, por supuesto, estaba frito (le acuesto a las 20:30h). Os diré que la mayoría de las veces funcionaba y no se volvía a despertar, pero otras se despertaba en el cambio y no colaba, incluso aunque nos quedásemos un rato con él en su habitación. En definitiva, no era la solución.

Entonces probé con el osito de dormir para que le diera confianza, y también con las pegatinas, que le encantan: le daba cada día una pegatina que él pegaba en el cabecero de su cama, y así podíamos decir que su cama era muyyy chula.

Y al final, tras cuatro meses en los que esta mamá se iba a trabajar sin apenas haber dormido, y tras muchas conversaciones con mi peque mayor, volvió a sentirse seguro y a volver a su cama.

Ayudó mucho intentar ver qué era lo que le daba miedo, para tratar de ayudarle, (no siempre tiene que ser necesariamente un miedo a la oscuridad, a veces es miedo a la separación de mamá, o simples celos, como fue nuestro caso), y darle la responsabilidad -como hermano mayor- de dormir en su cama “chula” para cuidar de su hermana, que es un bebé y duerme al lado.

Los dos primeros días le costaba un poco quedarse en su cama después de leerle los cuentos, pero a partir de entonces se va a su camita como si nada, como algo totalmente natural. Además, como la bebé ya es un poco mas mayor la hemos empezado a incluir en el momento de contar los cuentos de la noche y le divierte un montón.

Conclusión, mi hijo es feliz y está contento. Además duerme más a gusto en su cama porque se mueve mucho y tiene más sitio. Y los papás también somos mas felices porque, por fin, podemos dormir.

Así que yo le digo a todos los que juzgaron y opinaron en su día: ¿Y qué si le dejé dormir en mi cama durante ese tiempo? ¿He sido una mala madre?Menudas tonterías tenemos qué oír a veces… Ni he malcriado a mi hijo, ni le he hecho más blando, ni más tonto, ni he estado perdida para siempre. Más bien al contrario, le he arropado cuando se ha sentido inseguro y le he hecho enfrentarse a sus miedos y darse cuenta de que, aunque duerma solito está seguro.

Las Madres (porque los padres no lo sufren tanto) siempre tenemos que aguantar que nos juzguen y que den opiniones gratuitas sobre cómo lo estamos haciendo con nuestros hijos. Yo por ahí no paso. Y vosotras?