DIFERENCIAS ENTRE EL PRIMER Y EL SEGUNDO EMBARAZO

embarazada con niña
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¿Hay diferencias entre el primer embarazo y el segundo? La respuesta es, como os podréis imaginar, sí. Las mamás que lo hayáis experimentado ya sabréis a qué me refiero.

Es evidente que cuando nos quedamos embarazadas por segunda vez ya sabemos a que nos enfrentamos por la sencilla razón de que ya lo hemos vivido (a diferencia de la primera vez que, por mucho que nos lo cuenten, no se sabe lo que es, ni qué aguante tenemos hasta que no se experimenta por una misma).

Con el segundo embarazo, sabemos cómo nos va a cambiar el cuerpo durante el embarazo, qué cosas podemos comer y cuales no, lo que supone un parto –y un post parto–, sabemos que pasaremos una buena temporada sin dormir y como afrontar mejor esa etapa, nos sabremos de memoria los tipos de biberones (boca ancha o estrecha), tendremos toda la logística montada (cuna, carrito, sillita, silla de coche etc.), y estaremos inmensamente familiarizadas con el apiretal, el Dalsy, el colikind, etc… Y todo esto, ya es una ventaja.

Lo que no sabremos tanto (o al menos yo no sabía tanto) son las siguientes diferencias:

1) La tripita nos va a salir mucho antes:

Tras un embarazo previo, los músculos abdominales están mas relajados y la piel más elástica por lo que la tripa se va adaptar mucho antes al crecimiento del bebé.

Mientras que en un primer embarazo la tripa (propiamente de embarazada) no nos sale hasta el quinto o sexto mes, en el segundo embarazo ya tendremos tripita alrededor de las 12 semanas.

Por mi experiencia, os puedo decir que lo anterior es totalmente cierto. Fue asombroso cómo, antes de cumplir los tres meses de embarazo ya tenía tripa. Menuda diferencia de mi embarazo anterior en el que no me creció la tripita hasta el inicio del sexto mes de embarazo.

2) Normalmente, vamos a engordar menos que en el primer embarazo:

Obviamente el hecho de engordar más o menos depende de cada mamá, de su genética y de cómo se cuide y se alimente en el embarazo. No obstante, según los expertos, en el segundo embarazo, aunque nos crezca antes la barriga, se suele aumentar menos de peso que en el primer embarazo.

En mi caso, no fue del todo así: en el primer embarazo empecé a engordar de forma más rápida a partir del cuarto mes de embarazo, y en cambio, en el segundo embarazo me costó mas engordar, es decir, iba engordando de forma más progresiva según avanzaban los meses

Sin embargo, al final, engordé prácticamente lo mismo en los dos embarazos, unos 13.5 kilos en el primero y 12,5 kilos en el segundo (y ello teniendo en cuenta que mi peque menor nació un mes antes de tiempo). No obstante lo anterior, conozco a muchas mamás que afirman que en el primer embarazo engordaron un montón, y que en el segundo embarazo cogieron mucho menos peso.

3) Vamos a sentir los movimientos y las pataditas del bebé mucho antes:

A diferencia del primer embarazo en el que normalmente una madre primeriza no nota los movimientos del bebé hasta la semana 20-22, en el segundo embarazo ya los vamos a poder sentir a partir de la semana 14 de embarazo.

Según indican los expertos, esto se debe a que, como ya hemos experimentado en un embarazo previo, somos capaces de reconocerlo mucho antes. Lo cierto es que no se por qué somos capaces de sentir a nuestro segundo bebé antes, pero es real. En mi caso pude sentir a mi segunda peque mucho antes que al primero.

4) El bebé tiene más probabilidades de nacer antes que en el primer embarazo:

Insisto, ello depende de cada caso concreto. Pero, por lo general, mientras que en muchos casos en un primer embarazo al bebé le cuesta salir (está muy agustito en la tripita) y se suele cumplir la semana 40, en un segundo embarazo hay más probabilidades de que el bebé nazca un poco antes de tiempo. ¿Por qué? Según los expertos porque el cuello del útero está más blando después de un embarazo previo y es más difícil que se mantenga cerrado hasta el final de la gestación.

En mi caso fue totalmente así, mi peque mayor nació en la semana 39+6 (es decir, casi en la semana 40) y, en cambio, mi peque menor –que estaba deseando salir desde el séptimo mes de embarazo– nació en la semana 35.

5) El segundo embarazo es algo más molesto de llevar que el primero:

Y no lo digo porque se tengan más dolores o molestias asociadas al embarazo en sí mismo, sino porque, a diferencia del primer embarazo en el que estábamos solas (sin niños) en casa y podíamos relajarnos más, dormir más, ver una película tranquilamente en el sillón, o hacer lo que nos diera la gana, en los embarazos posteriores vamos a tener niños en casa (de los que ocuparnos), nos vamos a mover más, vamos a hacer mas esfuerzos y a dormir menos y, por tanto, vamos a estar mucho más casadas y molestas.

Doy fe de ello. No tiene nada que ver el primer embarazo que el segundo. En mi caso, en mi primer embarazo solo existía yo, por lo que me hacía un montón de fotos de mi tripita, me cuidaba, dormía lo que quería, ponía los pies en alto cuando los encontraba hinchados, en definitiva, solo tenía que ocuparme de cuidarme a mí misma y de dejarme cuidar por mi marido. En cambio, en el segundo embarazo, me tenía que ocupar de mí y de mi peque, que en aquella época tenía tan solo 1 año (sí, lo se, los tuve súper seguidos!), por lo que os podéis imaginar el trabajo que era, las horas de sueño disminuyeron bastante respecto a mi primer embarazo, le cogía en brazos, salía y entraba con él al parque, a la guarde, a llevarle al médico cuando le tocaba, pasaba mi tiempo libre jugando con él, dándole de merendar, bañándole, duchándole, etc. Por lo que me encontraba siempre cansada y tenía muchas más molestias que en el embarazo previo.

6) El parto es más sencillo tras un segundo embarazo:

Ni que decir tiene que cuando te pones de parto por segunda vez sabes identificar enseguida lo que es una contracción, lo que es una enorme ventaja.

Además, en la mayoría de los casos, -salvo que haya algún tipo de complicación- el parto suele durar menos tiempo que el primero. Según los expertos, mientras en un primer parto la fase de expulsión puede durar incluso 24 horas desde el inicio del trabajo hasta el parto, en un segundo parto, como se suele dilatar antes, los tiempos se reducen a la mitad.

En mi caso también se cumplió esto, mi segundo parto fue mucho más corto, menos doloroso y mas sencillo que el primero.

7) Normalmente, en el segundo embarazo la depresión postparto es mucho menor:

Y es que, aunque vamos a sufrir igualmente un bajón hormonal, las madres experimentadas tienen menos riesgo de sufrir la depresión postparto que las primerizas. La experiencia cuenta muchísimo, y vamos a saber como afrontar todo mucho mejor, a tener mucha más paciencia, a saber que implica todo este proceso, a saber delegar mejor, etc.

En mi caso, tuve una gran depresión postparto tras mi primer embarazo. Creo que fue inmadurez mezclada con un desbarajuste hormonal brutal y, la verdad, me sentí muy mal (sin motivo!). En cambio, tras el segundo embarazo, si bien noté un cierto bajón hormonal, no tuve depresión postparto (o, al menos, no la sentí como tal).

Para las que os estéis pensando tener el segundo y para las que ya hayáis dado el paso, os dejo las referencias de dos libros interesantes sobre como afrontar la llegada del segundo hijo:

  1. “Esperar el segundo”, de Joan Leonard, que retrata muy bien situaciones reales que son diferentes tras el segundo hijo.
  2. “Segundo hijo: madre de dos”, de Rebecca Abrahams, que nos cuenta la diferencia de pasar de un hijo a dos. Un best-seller en Gran Bretaña.

Cosas que no sabía antes de tener un niño (varón)

niño abrazando a su madre
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Hace unos meses, una buena amiga mía me confirmó por fin que, después de bastante tiempo intentándolo, se había quedado embarazada. Ella, como la mayor parte de las mujeres que conozco, quería que fuese niña (¿¿por qué nos empeñamos en querer una niña??). Sin embargo, hace unos días le confirmaron que era niño y pude notar su decepción.

No me gusta mucho sacar diferencias o ventajas dependiendo del sexo de bebé porque, como siempre digo, cada niño es un mundo, con independencia de que sea niña o niño.

Sin embargo, y haciendo una excepción, os voy a contar lo que le dije, que no es otra cosa que un resumen de mi experiencia después de haber tenido un niño (y puedo hablar con conocimiento porque también tengo una peque niña):

1. Los niños son pequeños terremotos: por lo general, son menos tranquilos y mas brutos que las niñas

  • Se pasan el día corriendo de un sitio a otro (desde que bajan de su cama), les encanta trepar (todo tipo de columpios, sillones, camas, a la cuna de su hermana, etc.).
  • Sacan más partido a un tobogán que una niña, ya que ellos, además de subirse por las escaleras, se suelen subir –la mayor parte de las veces– trepando por la parte de delante o haciendo el mono (y eso cuando no se les ocurre sentarse arriba del tobogán y tirar un par de coches antes de tirarse ellos…);
  • Les encanta saltar por todos los lados (muebles, agua, barro…) y si se manchan o se mojan, les da igual;
  • Las motos o triciclos nos las usan solo para pasear o hacer carreras, también para chocarse contra las paredes, para bajar las cuestas a toda pastilla mientras escuchan (ya de lejos) el “cuidado”!!! de mamá, para bajar escaleras (sí, escaleras), o –si te descuidas– para atropellar a alguien sin querer.
  • Y sí, se dan más golpes y más cabezazos, se muerden los dedos o la lengua, y se caen con bastante facilidad. Así que, tranquila, si hace falta ir a urgencias, se va y punto.
  • Con ellos, casi nunca te aburres. Te tienen, por lo general, bastante activa: con el cuerpo en alerta y el corazón a tope.

2. Vais a aprender a jugar con juguetes con los que no estáis tan familiarizadas

  • Vais a estar rodeadas de coches, camiones, trenes, aviones, grúas, excavadoras, ambulancias, coches de policía, bomberos, etc., que en algunos casos acaban siendo tirados por los aires o (en mi caso) aparcados en el sitio mas insospechado (detrás de la puerta del baño, debajo de una cama, en un lado del pasillo, etc.).
  • Vais a desarrollar la mente de una manera asombrosa para jugar a montar garajes con sus rampas, a contarles cuentos de superhéroes, de barcos piratas y de aventuras emocionantes.
  • Vais a tener que conseguir disfraces de spiderman, de pirata, etc.
  • Y por supuesto, os vais a saber de memoria los episodios de la patrulla canina o de los monster machines!!

 3. La ropa de chico es mas simple que la de niña y es fácil llevarles guapos

  • Con unos cuantos pantalones, camisas y jerséis podéis sacar combinaciones asombrosas.
  • No se quejan (por lo menos en mi caso) del modelo que les pongáis, ni de si va de rojo, azul, o verde.
  • Eso si, comprad un buen detergente anti manchas si queréis que la ropa os dure.
  • Y ojo con los zapatos y zapatillas, porque en el caso de que frenen su moto-triciclo arrastrando las puntas del pie contra el suelo (es mi caso) les van a durar dos telediarios, y tendrás que volver a comprar otros si no quieres que vayan con un raspón-agujero.

4. Son muy divertidos: te van a sorprender de las risas que te van a provocar

  • Y es que de cualquier cosa sacan algo divertido.
  • Les encanta hacer el “guarrete” y el “ganso”. Y se ríen de cualquier tontería.
  • Te sorprenderás cuando estés riñéndole aguantándote la risa.

5. Y lo mejor de todo, son súper cariñosos con sus mamis: todo un descubrimiento

  • Y es que te llenaran de abrazos y besos, te acariciarán el pelo, te dirán que eres muy guapa, que les gusta tu collar o tu jersey (aunque sea el que usas para estar por casa).
  • Sus mamis son su referente y el primer amor de sus vidas. Con las que se sienten protegidos y a las que quieren tener cerca cuando están malitos.
  • Te sorprenderá regalándote una flor que han cogido ellos mismos (que igual te llega aplastada, claro, pero que te va a hacer la mujer mas feliz del mundo).
  • Si alguna vez duermen en tu cama, van a acabar abrazados o muy pegaditos a ti.
  • Harán que se te caiga la baba cada vez que se pongan melosos y te digan “te quiero”.
  • Esta relación que vais a tener madre-hijo va a dar mucha envidia sana al papá, pero ya le llegará su momento.

En definitiva, no considero que sea ni mejor ni peor que sea niño, pero no cambiaría la experiencia de tener un niño por nada del mundo. Ha sido todo un descubrimiento.